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La existencia del estudio “Especies prioritarias para la conservación en Uruguay: vertebrados, moluscos continentales y plantas vasculares” actualizada a 2013, un documento con la lista de especies prioritarias para conservar en Uruguay, es un “gran avance”, opinan científicos, investigadores y jerarcas públicos.
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Si bien la clasificación no incluye todos los grupos de plantas y animales, se trata de una primera “lista dinámica” para revisar y actualizar según las amenazas que puedan surgir y, en función de estas nuevas realidades, adaptar la gestión, dijo a Búsqueda Guillermo Scarlato, coordinador general del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
“Es el resultado de la participación de cien expertos. Es la primera vez que tenemos algo así en Uruguay”, destacó Scarlato. Tiene como “gran mérito” que la lista es resultado de un “acuerdo entre científicos” que definieron cuáles son las especies que “merecen especial cuidado en las políticas de conservación”.
Conservar.
Conservar significa “gestionar racionalmente el uso de la biósfera”, no solo preservar sino hacer un “uso sustentable” para satisfacer las necesidades actuales y futuras, explicó Álvaro Soutullo, uno de sus autores. “Por primera vez existe una repuesta a ¿qué queremos conservar?”.
La lista clasifica en especies prioritarias para la conservación, aquellas que están amenazadas y las que deben ser prioridad para el modelo de trabajo del SNAP.
En algunos casos, como los peces que recorren grandes distancias, el mecanismo de protección del SNAP no sirve y se requiere que las medidas que se adoptan no queden restringidas a una zona. A su vez, en algunas áreas las medidas adecuadas son “más difusas en el territorio”, como la disminución de la presión de pesca, caza o tala para proteger a las especies y facilitar que los juveniles lleguen a adultos, explicó Soutullo.
Impacto ambiental.
“Creemos que es un instrumento valioso para los estudios de impacto ambiental. Nos interesa que se conozca porque es importante que los equipos que las empresas contratan para hacer los estudios de impacto ambiental tomen en cuenta que hay una lista, que están ubicadas las especies”, opinó Scarlato. “Se supone que estos estudios no deberían limitarse a repetir sino que harán su verificación de terreno en trabajos de campo. Ahí puede surgir info para ampliar o corregir la lista. Los estudios de impacto ambiental pueden ser fuente de información para las especies prioritarias”.
También es un insumo para los administradores de las áreas del SNAP y los Ministerios.
“Es un tema que hay que profundizar y promover, la información muchas veces se genera, pero después no están hechos los mecanismos que aseguren que esa información se integre a bases y plataformas que permiten aprovecharla. Este (el documento de especies prioritarias) es un primer pasito en esa dirección. Estamos trabajando ahora en conservación entre Dinama y la Dirección de Ciencia y Tecnología para buscar procedimientos que permitan mantener actualizada la lista”, informó Scarlato.
Las realidades cambian, por eso la lista deberá ser “revisada y actualizada regularmente”, según sus autores.