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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn mi experiencia de psicoanalista, me encontré más de una vez con el propósito de articular ideas que conciernen al psicoanálisis y las ciencias de la letra, lo que permitiría incluir la poesía, la dramaturgia (tragedia griega o isabelina), la novelística, la cuentística y el ensayo. Así me atrevo a manifestar que el escritor argentino Jorge Luis Borges (Funes el memorioso, El jardín de senderos que se bifurcan) es de inevitable consideración si se aborda una aproximación como la apuntada. A lo que añadiría que la producción abundante del escritor uruguayo Horacio Quiroga en sus Cuentos de la selva, hechos para entretener a sus hijos en el ambiente agreste de Misiones, así como sus cuentos de resonancias poeianas (Cuentos de amor, de locura y de muerte) o en su volumen de cuentos que da testimonio de la penosa y dura vida de los pobladores de Misiones (Los desterrados), puede abonar en la misma dirección de la que partí. En suma: considero, por otra parte, que la cuentística quiroguiana, como factura literaria es de un magnífico nivel, comparable a la del narrador americano Jack London.
En estos días, me he dedicado a tres libros del escritor norteamericano, Henry James, nacionalizado inglés el último día de su vida. Ellos son: Otra vuelta de tuerca, Retrato de una dama y Daisy Miller. En estas tres muestras se puede apreciar el choque de mentalidades entre la sensibilidad de la civilización americana con la cultura inglesa, lo que le trajo al autor no pocas dificultades, describiendo las penurias con las que afrontaba el existir en un lugar o en el otro. Pero esto no es exhaustivo para decir sobre Henry James, quiero decir sobre la importancia de escritor mayúsculo que es Henry James. Narrador decimonónico, su prosa es muy rica en descripciones que superan el realismo de un Dickens y un Balzac, puesto que, más allá de las hermosas descripciones de Inglaterra, de Roma, su prosa llega hondo a la “otra escena” (Fechner), que citara Freud caracterizando las complejidades de la experiencia analítica. James muestra con su prosa sorprendente, poética y abundante la naturaleza femenina, primordialmente. Si bien se puede admitir que su enfoque corresponde a la disección de un estilo de vida victoriano, hay que agregar a ello que el alcance de su arte trasciende estos marcos históricos; corresponde sí enfatizar la riqueza, la poesía, la hondura con que el autor se dedica en más de una de sus obras a la noción de fantasma, donde James se mostraba como avanzado contemporáneo de Freud; estas verdaderas experiencias psicoanalíticas son patentes en Daisy Miller, más la noción de la corrupción que llevan a cabo adultos sobre niños, temáticas risquée que son tratadas delicada y magistralmente en Otra vuelta de tuerca, donde se evidencia una vez más el carácer incisivo de su estilo. En esta novela la trama es vista desde los ojos de una institutriz que debe velar por dos niños puestos a su cuidado (un varón y una niña) y, junto a ella, la presencia inquietante, siniestra, de unos personajes fantasmáticos que irrumpen y se hacen visibles, y no solo a los ojos de la institutriz… (prefiero no explayarme más, y dejar que el lector se arrogue esa tarea).
La producción de Henry James es abundante y como he dicho muchas de sus obras han sido llevadas al cine. Así: Washington Square, Las alas de la paloma, Los papeles de Aspern y Otra vuelta de tuerca. Juan C. Capo