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    miércoles 12 de junio de 2024

    Un proyecto para que odontólogos capacitados puedan usar analgesia avanza con aval del MSP y divide a anestesistas

    El miedo al dentista podría quedar en el pasado. Al menos esto podría pasar para las personas —niños o adultos— con algún tipo de fobia o ansiedad exacerbada o en personas con algún grado de discapacidad severa. Para determinadas intervenciones con este tipo de pacientes los odontólogos podrán apelar a la sedación consciente con analgesia, si progresa un proyecto de docentes y profesionales de la Universidad de la República (Udelar) y la Universidad Católica del Uruguay (UCU), que cuenta con el aval de la Cátedra de Anestesiología de la Facultad de Medicina de la Udelar y el visto bueno del Ministerio de Salud Pública (MSP).

    En octubre del año pasado se presentó en el MSP la Guía para el uso de seudoanalgesia y sedación inhalada con óxido nitroso-oxígeno en Odontología. El término no es casual: el óxido nitroso es una droga inhalatoria analgésica y no anestésica. Pero recién la semana pasada se dieron algunos pasos en concreto con este objetivo. La Facultad de Odontología de la Udelar se contactó con la Universidad del Bosque, en Colombia, uno de los países donde se aplica esta técnica, para que asesore en una de las instancias primarias de la capacitación a profesionales, y con empresas que puedan aportar la tecnología necesaria, dijo a Búsqueda el asistente académico del Decanato de esa institución, Federico Riva.

    “Aún estamos dando los primeros pasos”, expresó. En Uruguay únicamente se utiliza anestesia local para prevenir el dolor en los procedimientos odontológicos.

    El uso de esta técnica no es nuevo en el mundo. En Estados Unidos se practica desde hace décadas, así como en Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Reino Unido. “Es una aspiración nuestra de muchos años”, afirmó el presidente de la Asociación Odontológica Uruguaya (AOU), Enrique Laxague, a Búsqueda. Contó que hubo quienes la practicaron en la década del 50, pero luego se suspendió su uso. “Es muy beneficiosa para determinado tipo de pacientes”, destacó.

    Distintos odontólogos consultados señalaron que la no utilización de esta técnica en el país se ha debido a la presión de los médicos anestesistas, que se verían imposibilitados de cobrar un acto médico, extremo que estos rechazan.

    El presidente de la Sociedad de Anestesiología del Uruguay (SAU), Germán Reta, dijo a Búsqueda que esta agrupación “aún no se ha expedido” sobre el tema, al que conocen “de forma tangencial”.

    “Sabemos del interés de los odontólogos de hacer sedación, que no es anestesia pero sí depresión de la conciencia para su actividad médica. Exactamente no sabemos cómo va a ser, qué preparación van a tener y qué capacidad pueden tener ante efectos adversos”, afirmó.

    Otras fuentes de la SAU señalaron que hay posiciones divididas sobre la posibilidad de que los odontólogos puedan realizar esta acción y que esa disyuntiva se debe a cuestiones únicamente técnicas. Los médicos consultados dijeron que no existen en este caso “intenciones corporativas”, ya que “no mueve la aguja” el dinero que se puede cobrar por ese tipo de intervenciones en block quirúrgico. “Dada nuestra fama, siempre se nos atribuyen intenciones corporativas, que muchas veces son ciertas. Pero en este caso, no es así en absoluto. No mueve la aguja lo que podemos cobrar por intervenciones de este tipo en block quirúrgico. Yo no sé qué puede hacer un odontólogo si la situación requiere reanimación, si puede rescatar a un niño con un problema respiratorio”, agregaron.

    A cuatro manos

    La guía señala que la capacitación es opcional, pero solo quien la siga será habilitado a usar esta técnica. La sedación consciente es aquella en que luego de inhalar una mezcla de óxido nitroso y oxígeno el paciente queda relajado (no dormido) capaz de comprender lo que el odontólogo le está diciendo. “El objetivo de utilizar este tipo de sedación es generar un efecto ansiolítico, controlando el miedo y la ansiedad del paciente durante el tratamiento”, señala el texto.

    Esto sería indicado para pacientes “que no responden de manera favorable al abordaje tradicional” a la hora de realizar implantes, extracciones, endodoncias o instalaciones de prótesis. El encare tradicional incluye el “decir-mostrar-hacer” o el “abordaje progresivo”, muy empleados ante pacientes pediátricos. No solo está pensado para niños, sino también para “adultos con ansiedad o fobias ante tratamientos odontológicos”, en “rehabilitaciones o procedimientos de alta complejidad”, en personas “con limitaciones cognitivas” o en urgencias que “por su complejidad y necesidad inmediata de resolución no puedan ser abordadas por técnicas de manejo no farmacológico de la conducta”.

    El equipo médico tendría que estar compuesto por un odontólogo acreditado por esta técnica y un asistente en odontología “capacitado en el trabajo a cuatro manos” para auxiliarlo, según la guía.

    “El ministerio está afín a que esto salga, porque tiene interés en que esta técnica llegue al país. Esto también importa desde el punto de vista económico, porque lo que para una persona es un procedimiento totalmente ambulatorio en consultorio, como una extracción simple o una eliminación de caries, para una persona con discapacidad o mucha ansiedad puede requerir block quirúrgico, con sus respectivos gastos. Por eso, su incorporación es un tema estratégico, y por eso se hicieron contactos con universidades, para ayudar a la formación”, señaló Riva.

    El asistente académico de Odontología subraya que aún hay muchos aspectos en pañales. La llegada del equipamiento necesario, que incluye válvulas de seguridad para la correcta administración de los gases, es uno de ellos. De acuerdo con este docente, en origen la tecnología necesaria cuesta entre US$ 5.000 y US$ 6.000, a los que acá hay que añadirles gastos relacionados con las importaciones e intermediación. También están los balones de gas, ya que en cirugía hace mucho que dejó de usarse el óxido nitroso. No hay algo así como una fecha de inicio de esta nueva etapa, en caso de que se concrete. Tampoco se sabe si se habilitaría a que los procedimientos se hagan en un consultorio o en un centro asistencial.

    Según la guía, a la que se llegó luego del trabajo de un grupo de análisis integrado por profesionales de la UCU y la Udelar, se exigirá al odontólogo interesado tener certificada su capacitación en el uso de esta técnica y en reanimación en instituciones avaladas por el MSP.

    “Si el odontólogo presenta una formación adecuada ante organismos acreditados para manejarse ante hipotensiones, paros respiratorios o problemas en las vías aéreas, no tendríamos motivos para oponernos”, subraya Reta sobre ese último punto.

    Anestesistas

    Aunque la SAU no se ha expedido sobre el tema, la Cátedra de Anestesiología de la Facultad de Medicina de la Udelar sí integró ese grupo de análisis y avaló ese protocolo. “Vamos a avalar la formación de los odontólogos”, dijo a Búsqueda el director de esa cátedra, Juan Riva.

    Esta postura, fundamental para que el MSP también diera luz verde, no genera unanimidades entre los anestesistas. “Me consta que hay resistencia”, agregó este grado 5.

    Uno de los puntos para intentar vencer estas resistencias es el énfasis en el uso de analgesia y no anestesia. La seudoanalgesia es usada en otras disciplinas médicas no quirúrgicas, como la pediatría, la medicina intensiva en los CTI e incluso en las puertas de emergencia en pacientes con un alto grado de excitación.

    El apoyo de la academia y del gobierno —la actual ministra de Salud, Karina Rando, es anestesista— hizo que este tema se manejara con bajo perfil entre estos especialistas “para no generar una fractura interna”, según dijeron desde la SAU. Aun así, más allá de que el óxido nitroso es considerado un gas “de bajo riesgo”, hay médicos que tienen sus “serias dudas” de que “un odontólogo o asistente de odontólogo” esté capacitado “a rescatar a un niño con una crisis respiratoria” con “solo un cursillo”.

    Información Nacional
    2023-05-31T23:57:00