N° 2052 - 26 de Diciembre de 2019 al 01 de Enero de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá¡Cuánta historia pintoresca esconde a veces un tango!
¿Un caso emblemático? Puente Alsina, letra y música de Benjamín Tagle Lara, estrenado por Rosita Quiroga en 1927.
Todo comenzó en 1855, a iniciativa —autorizada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires— de un español inmigrante que hizo rápida fortuna: el vasco Enrique Ochoa de Zuazola y Elorriga, quien construyó un puente sobre el Riachuelo para unir la avenida Sáenz de Nueva Pompeya con la localidad de Valentín Alsina, en Lanús.
No logró inaugurarlo. Cuando faltaban algunos trabajos menores una creciente lo derrumbó.
Al año siguiente, utilizando entonces mampostería de mejor calidad, insistió en su proyecto, poniéndolo en manos del ingeniero Carlos Pellegrini.
Otra creciente se lo llevó la semana anterior a su inauguración.
Pero este hombre era vasco, dicho con respeto y simpatía: en 1859, bautizándolo como Puente Alsina, logró su objetivo. Y comenzó a cobrar peaje.
Pero en 1885, el gobierno de la Nación, terminadas las guerras por la federalización de Buenos Aires, expropió el puente y a inicios de 1910 lo reemplazó por otro totalmente de hierro para evitar anteriores males, aunque con carácter temporario.
Al actual, rearmado con estilo neocolonial y abierto al público en 1938, se le cambió el nombre por el de Teniente General José Félix Uriburu, quien había sido presidente de facto entre 1930 y 1932. Sin embargo, el destino guardaba un par de sorpresas más: en 2002, modernizada la estructura, se cambió ese nombre nuevamente por el de Puente Alsina, y en 2015 —gobierno de los Kirchner— pasó a llamarse Ezequiel Demonty, en homenaje a un joven víctima de la brutalidad policial y arrojado al Riachuelo por personal de la Comisaría 34ª.
Obviamente, el habla popular a través de las décadas, incluso cuando esa estructura fue desviada alrededor de 1940 para dar paso a las vías del ferrocarril Midland, jamás se desprendió, y por impacto del tango de Tagle Lara, del nombre de Puente Alsina.
—Puente Alsina, que ayer fueras mi regazo, / de un zarpazo la avenida te alcanzó… / Viejo puente, solitario y confidente, / sos la marca que en la frente / el progreso le ha dejado / al suburbio rebelado / que a su paso sucumbió…
Esta estrofa refiere al sentimiento del autor en su época, anticipando el de tantos otros que vivieron una triste realidad: mientras el puente adoptaba un mejor aspecto, hasta el soberbio porte moderno de hoy, los barrios adyacentes fueron hundiéndose en la decadencia y marginalidad. En años recientes, el gobierno de la ciudad, buscando cambiar esa imagen y elevar el valor patrimonial de la zona, mejoró algunas áreas habitacionales e instaló allí el llamado “Polo bandoneón”, donde se enseña a tocar este instrumento y hay talleres de diverso tipo para la formación de jóvenes.
Tagle Lara —que nació en Buenos Aires en 1892 y murió en la misma ciudad en 1932— fue inicialmente un autor de temas folclóricos que llegaron a cantar el dúo Gardel-Razzano, Magaldi y Corsini, caso de La tropilla y Cocorococó. Luego se dedicó al tango, donde es recordado por Una tarde y Zaraza, estrenados en un concurso de 1928 organizado por el Cine Teatro Cervantes aquí, en Montevideo.
Pero con Puente Alsina pasó a la historia.
No solo ha sido grabado por las mejores orquestas y cantantes de 1927 a la fecha, casi sin excepciones, sino que Sandro le dedicó, en la canción Amor en Buenos Aires, un recitado que dice “y te amo tanto como a las glicinas de los viejos patios de mi Puente Alsina, como amé los años tiernos de la infancia, donde solo un sueño era mi esperanza”; el no siempre bien recordado grupo de rock Callejeros, asociado a la tragedia del boliche Cromagnon, describe al puente en su tema Pompeya —“Desde acá se siente el olor a Riachuelo que viene a lo lejos del puente siniestro”—, y el grupo Tango Electrónico lanzó una canción titulada Otro Puente Alsina, con fragmentos de la grabación de Rosita Quiroga.
No es todo.
Se dice que la historia del tango El tigre Millán es verídica: era un bravucón que frecuentaba los dos boliches principales a ambos lados del puente, en la clásica bajada de este, donde acaban de inaugurar el Monumento al Malevo, y donde fue muerto a traición el personaje.
Y en Barcelona actúa con éxito la Orquesta Puente Alsina, integrada por cuatro argentinos, una española, una alemana y un uruguayo, todos residentes en la capital catalana.