No sabía mucho de la historia. No más que “dictadura militar, tupamaros, Mujica preso”, dice Chino Darín, que interpreta a Mauricio Rosencof en La noche de 12 años. “No sabía todo lo que había pasado en el medio. Fue una sorpresa”.
Chino Darín es Rosencof
No sabía mucho de la historia. No más que “dictadura militar, tupamaros, Mujica preso”, dice Chino Darín, que interpreta a Mauricio Rosencof en La noche de 12 años. “No sabía todo lo que había pasado en el medio. Fue una sorpresa”.
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El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl actor, hijo del célebre Ricardo Darín, y a quien actualmente también se lo ve en el filme El ángel, se sometió a una dieta estricta para su papel. “Fue la primera vez que hice algo así”, explica. “Nunca había tenido que pasar por un trabajo físico tan fuerte. También fue la primera vez que pude conocer a la persona que iba a interpretar”, comentó. “Rosencof fue muy generoso. Le pregunté de todo, cosas que ni se ven en la película y que tienen que ver con las construcciones mentales, con la sexualidad, con las insatisfacciones. Él me dio luz verde para hacer mi historia con su historia. Y eso nos ayudó a todos”, explica. “Para percibir y entender mejor a los personajes nos sometimos a un montón de situaciones exigentes. En mi caso, además, me fui un poco al carajo, me pasé de rosca. Me obsesioné con la dieta y no reparé en los riesgos. Durante un tiempo no toqué cereales ni harinas. Comía solo lo que debía comer pero en cantidades mínimas. Y eso se volvió especialmente duro rodando en Pamplona, en pleno invierno. La obsesión con la dieta se fue filtrando en todo lo que iba haciendo. Terminé con problemas en los riñones y psicológicamente me fui a la mierda; estaba intolerante, neurótico, irascible. Como con la comida, todo lo que hacía, si no me parecía fundamental, me parecía una pérdida de tiempo. Eso en el trabajo funcionaba, pero fuera del rodaje afectó mi relación de pareja, la relación con mi viejo y con mi hermana, incluso la relación con mis amigos. Me sirvió para entender mejor la conexión entre el cuerpo y la mente, para tomarme en serio la alimentación y su efecto sobre la cabeza”, dice Darín. “La verdad, fue un viaje”.