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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl leer y ver el video que ilustra la nota publicada en el diario “El País” del 12/01/14 sobre el intento de rescate del cadáver de una ballena en la playa Carrasco, recordé, por la similitud hermanada en el absurdo, el libro de Jorge Burel: “El ministro y la ballena”. El libro recrea, en forma novelada y con bastante libertad en la descripción de sus pormenores, un hecho similar ocurrido con una ballena muerta y varada en Punta del Este.
Lo que sucedió ayer avergüenza e indigna por lo disparatado de la maniobra, teniendo en cuenta las adversas condiciones de marea alta, oleaje y viento, y por el despilfarro de recursos en maquinaria, esfuerzo humano y riesgo de accidentes graves, que tal intento significó. ¿Qué sentido tenía hacer lo que hicieron en las condiciones en que lo hicieron? Ninguno. La ballena estaba muerta y sólo había que esperar a que la marea bajara para retirarla de la playa sin tanta dificultad y, seguramente, con muchos menos recursos. Pero no fue así, y, si no fuera trágico y triste, sería motivo de risa el ver a los protagonistas ante las cámaras dando las explicaciones de lo que estaban haciendo.
Concluyo con un párrafo de la contratapa del libro de Jorge Burel que viene al caso: “La lucha contra los despojos (de la ballena) se convierte así en una metáfora cruel y divertida, sobre la incapacidad de un país para resolver sus problemas y el resignado conformismo de quienes los padecen”.
Eduardo Dieste
CI 1.141.011-3