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    Una evaluación demuestra “la necesidad que tiene” la Universidad de brindar a sus estudiantes talleres para lectura y escritura

    Más de 15.000 de los 20.000 nuevos estudiantes participaron en una prueba en esa institución terciaria

    Durante mayo y junio la Universidad de la República (Udelar) realizó una novedosa prueba a todos sus estudiantes que ingresaron en el 2014. De forma online y obligatoria, 15.617 alumnos de todas las carreras debieron responder a preguntas de comprensión de texto, ortografía y puntuación, con el objetivo de detectar posibles problemas en su manejo del lenguaje y ofrecerles talleres para superarlos.

    Aunque aún falta desglosar los resultados y conocer cuál es la cantidad específica de estudiantes que requieren ser atendidos, un primer informe sostiene que la evaluación “demostró la necesidad que tiene, una parte de la población de ingreso, de recibir cursos de apoyo para mejorar su manejo de la lengua escrita”. Por ello se recomienda mantener su “aplicación en futuras generaciones”, para lo cual “se debería contar con un equipo técnico que revise las propuestas existentes y renueve los instrumentos de evaluación”.

    La prueba, realizada por 15.617 estudiantes de un estimado de 20.000 de la generación de ingreso, fue elaborada en conjunto por la Comisión Sectorial de Enseñanza de la Udelar, el programa ProLee de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Consejo de Formación en Educación de la ANEP.

    Constó de dos textos de baja especialización, es decir con una temática y dificultad propias del nivel que se espera de un estudiante que ingresa al nivel terciario de educación, y por lo tanto no exigió conocimientos previos relativos a las carreras que los alumnos están cursando en la estatal.

    “Los textos seleccionados tenían las siguientes características: contenido de cultura general, no específicos a ninguna disciplina, breves, de lectura rápida”, explica el informe de la Comisión Sectorial de Enseñanza elevado al Consejo Directivo Central (CDC) de la Udelar.

    Para cada texto se diseñaron catorce preguntas de múltiple opción, con cuatro opciones en cada caso y una única respuesta correcta. Las últimas tres preguntas de cada texto apuntaron a averiguar el conocimiento de los alumnos sobre reglas básicas de ortografía y puntuación.

    Se intentó evaluar la capacidad de los lectores de establecer relaciones entre las diferentes ideas del texto, jerarquizar la información e identificar núcleos temáticos, comprender las relaciones lógicas entre las ideas, hacer abstracciones e inferencias a partir de términos y conceptos empleados, utilizar el contexto para determinar el significado de ciertas palabras o expresiones, comprender la organización del texto y recuperar información presupuestal.

    “Las opciones incorrectas aportan información sobre el tipo de error cometido por los estudiantes. La prueba apunta a evaluar tanto la comprensión global como la comprensión puntual de los textos”, señala el documento.

    Si bien la evaluación fue obligatoria y para aprobar se requería un 60% de respuestas correctas, no fue definida como una prueba de ingreso ni tuvo ningún tipo de consecuencia en la escolaridad de los estudiantes. El objetivo principal pasó por identificar las dificultades que los alumnos recién ingresados de enseñanza secundaria tienen en el manejo de la lengua escrita, y a partir de esas dificultades diseñar acciones de apoyo (talleres, cursos y seminarios, entre otros) que les permitan superarlas.

    La intención principal de la Comisión Sectorial de Enseñanza es que las acciones de apoyo preparen a los alumnos en la futura redacción de monografías o tesis de grado. Pensaban comenzar con todas ellas durante el segundo semestre del año pero, aunque algunas ya dieron inicio, demoras en la designación de docentes aplazaron al resto para el primer semestre de 2015.

    En los talleres, cursos y seminarios participan tanto los estudiantes que no lograron el mínimo aceptable de 60%, como aquellos que por iniciativa propia solicitan recibir asistencia. El resultado de la prueba permitirá además, diagnosticar qué clase de inconveniente de comprensión lectora tiene cada alumno, desde problemas estructurales, como dislexia, a falta de costumbre sobre la lectura analítica de textos.

    Preocupación.

    En el pasado la Facultad de Ciencias y la Facultad de Ciencias Sociales ya habían hecho evaluaciones similares específicamente pensadas para los estudiantes que están preparando memorias de grado. Sin embargo es la primera vez que la Universidad desarrolla una prueba de este tipo de forma general y obligatoria.

    Eso desembocó en ciertas reticencias por parte de los alumnos, que de acuerdo al informe manifestaron “su preocupación” por el carácter obligatorio de la prueba. “En el colectivo de estudiantes surgieron inquietudes acerca de la obligatoriedad de la misma y la posterior implicancia en su vida académica. Surgieron debates muy activos entre el colectivo estudiantil, con voces a favor y en desacuerdo con la iniciativa”.

    Los alumnos también plantearon dudas respecto al contenido, al argumentar que los cuestionarios que debieron responder no estaban relacionados con la carrera que están desarrollando.

    Tanto en el caso de la obligatoriedad como en el contenido, el equipo técnico a cargo de la prueba debió aclarar que “el objetivo era justamente manejar un texto general para conocer niveles básicos de comprensión lectora y algo de ortografía y gramática”, y a partir de esas conclusiones “apoyar y colaborar con los alumnos en su desarrollo académico”.

    Más allá de los resultados de la prueba y las repercusiones que tuvo en el estudiantado, las autoridades destacaron el inesperado protagonismo del foro online desarrollado sobre la plataforma Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) de la Udelar, donde los alumnos debatieron sobre formas de redacción y comprensión de los textos.

    “Era un foro abierto para que pudieran dirimir dudas, y ahí había estudiantes que explicaban a otros cómo podían comprender lo que la prueba pedía, intentándose ayudar unos a otros. No lo esperábamos de forma tan dinámica y fue muy positivo”, señaló a Búsqueda Luis Calegari, prorrector de Enseñanza de la Universidad.

    A partir de esa situación es que la Comisión Sectorial de Enseñanza piensa desarrollar en el futuro instancias más definidas de ese tipo de colaboración virtual entre estudiantes, moderadas por docentes, tanto para la evaluación en sí como para otro tipo de actividades.