• Cotizaciones
    jueves 16 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Una visión segregacionista

    Sr. Director:

    Hace ya más de 18 meses se emite en Uruguay Polémica en el bar, un programa televisivo de corte humorístico creado por los hermanos Sofovich hace casi 60 años. Desde aquellos tiempos a hoy los uruguayos, con intermitencias, disfrutamos de tal creación. Actores y humoristas de la talla de Fidel Pintos, Vicente la Russa, el inolvidable Minguito, interpretado por Juan Carlos Altavista, Javier Portales, Adolfo García Grau, interpretando a otros, aún subsisten en la memoria de una franja etárea que abarca más de cuatro décadas.

    Podríamos nombrar a muchísimos más actores y humoristas, pero estas líneas no pretenden convertirse en la reseña de una creación televisiva, sino ubicar al lector en contexto, con la máxima exactitud posible.

    En dicho programa, en una de sus últimas ediciones, Puglia invitó —desde la preocupación— a vacunarse a quienes no lo hemos hecho. Claro, sin reparar en lo que nos lleva a no hacerlo y sin escuchar ni investigar los diferentes por qué. Y agrega: “Tienen que creer en el sistema, creer en la ciencia…”, “Si los que saben nos recomiendan vacunarnos, hay que creer en ellos…”. Puglia es un referente, sin duda. Un cocicnero, como le gusta autorreferenciarse, con un don para la comunicación impresionante. Admirable. Pero no es un periodista, menos aún de investigación. Por tal cosa, su recomendación no emana de investigación alguna, sino de una convicción personal, religiosa, que le indica que hay que creer, es necesario creer. Lo dice. Respetable como toda opción personal, pero para nada demostrativa de nada, ni de ejemplo a seguir. Una recomendación más, sin fundamento.

    “…Y si no creen hay que aislarlos…”, apuntó Madrid, compañera del programa humorístico nacido al otro lado del Plata. Puglia, apoyando, refirió a las medidas de Austria, sin profundizar, claro. Es un programa de humor. Pero Madrid agregó: “Aislarlos en una camarita…”, con un gesto tan inenarrable como repulsivo. Refiriendo, claramente, a hechos que nos retrotraen a una época y sitio aterrante, donde los seres humanos, por su condición, fueron llevados a todo tipo de experimentos, como morir encerrados, de forma hermética, en una cámara a la cual ingresaba gas.

    Luego agrega: “(…) y claro, hoy en día tenemos en torno al 25% de personas no vacunadas sin las dos dosis…; saquemos de ese porcentaje a los niños de entre 5 y 11, entonces por un ínfimo porcentaje de la sociedad no vacunada, que representan un peligro para la sociedad, entonces los no vacunados —reitera el gesto con las manos de la camarita— deberíamos aislarlos…”. “Como hizo Austria”, volvió a espetar un Puglia cómplice del segracionismo.

    No soy antivacunas, tengo una armoniosa relación con la ciencia que consiste en lo siguiente: “Convénceme con argumentos que debo aceptar tus hipótesis y conclusiones advirtiendo que voy a someter todo lo que me digas e indiques a mi forma de razonar, a la independencia, al cuestionamiento socrático”. Por tal cosa jamás me negué a recibir vacuna alguna, menos aún a que le aplicaran a mi hija las dosis obligatorias. Jamás.

    Me niego a dar argumentos científicos, no lo soy ni pretendo serlo. Pero me bastan las actitudes de los fabricantes de las vacunas:

    1. Venden sus vacunas en contratos bajo fuertes medidas de confidencialidad.

    2. No se responsabilizan por los posibles efectos adversos de sus productos.

    3. No completaron aún, luego de más de 6.000 millones de dosis aplicadas, la tercera fase que imponen los organismos que entienden en la aprobación de una vacuna.

    4. Aun teniendo información acerca de los efectos adversos provocados, los fabricantes, han comunicado que hasta el año 2027 no harán públicas sus conclusiones.

    Como expresé más arriba, Puglia no pretende ser un periodista, menos aún de investigación, dice creer en las vacunas, “su Dios”, y nada se cuestiona. A tal punto que, luego de haber sufrido la segregación más total, hecha pública a los gritos en ese mismo programa, permite un acto de marginación y discriminación como el de Madrid. La segregación no es potestad de los judíos, ni de los gordos y gordas ni de los putos.

    Madrid es distinto, su ejemplo fue asqueroso. Lamentable. Desde una gestualidad más asquerosa y más lamentable. Desde una soberbia de difícil justificación y desde una ignorancia indescriptible.

    ¿Cuál sería el fundamento de Madrid para emplazarnos como un “peligro” para la sociedad?

    ¿Conoce el alcance moral, de alarma y jurídico de tal afirmación?

    ¿Conoce la estadística de cuántos de los infectados diarios son vacunados?

    ¿Conoce que tanto vacunados como no vacunados se contagian y contagian?

    A los periodistas, profesión noble y abnegada si las hay, se les puede aceptar un error, una actitud soberbia puntual, hasta la falta de método informativo temporal, pero la soberbia agresiva, devenida de vaya a saber qué circunstancia, no. Terminantemente no.

    La pandemia, el virus —aún sin origen—, los cuestionados PCR han logrado algo que no estaba en los cálculos: la industria farmacéutica, toda, incentiva a los médicos con viajes a los destinos que elijan si optan por sus productos. Ahora, lo sabemos, hay médicos que lo aceptan y otro sque no. Como todo en la vida. Los que aceptan son muchos.

    Las industrias farmacéuticas acuerdan, entre ellos, las tarifas en todos los países. Monopolio absoluto.

    La Reflexión. La pandemia no ha servido para nada, solo para crear daño. ¿Fue pandemia, fue creada? No importa. Lo importante es que sus posiciones de cuasi dioses serán cuestionadas por un número importante de la población mundial. Serán menos dioses, más mortales. Espero: más humanos.

    José Pablo Franzini