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Con nuevas residencias fiscales tramitadas cada año ante la Dirección General Impositiva (DGI), su stock total vigente superó las 3.800 al término de 2022. Así surge de estadísticas del Departamento de Fiscalidad Internacional de la oficina recaudadora entregadas a Búsqueda en respuesta a un pedido de acceso a la información pública.
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Por parte de personas físicas, el total de residencias fiscales vigentes pasó de 1.223 en 2020 a 1.489 en 2021 y aumentó a 1.762 en 2022. De ese stock al año pasado, la gran mayoría (1.363) correspondió a la causal “permanencia” en Uruguay; el resto fueron por “intereses económicos” (262) o “intereses vitales” (133). En el caso de las personas jurídicas —por lo general, empresas—, la progresión de su stock fue de 1.162, 1.600 y 2.057 en cada uno de esos años.
Para cada año desde 2020 y para lo que va de 2023 Búsqueda también pidió a la DGI la cantidad de solicitudes por causal de “interés económico” realizadas al amparo de los literales C y D, introducidos por el decreto 163 de 2020. Esa norma fue aprobada por el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou apuntando a “estimular la inversión” en Uruguay mediante la radicación de extranjeros, para lo cual flexibilizó las condiciones requeridas para el otorgamiento de la residencia fiscal (que le permite a la persona o la empresa pasar a tributar impuestos por el régimen uruguayo en lugar de hacerlo en su país de origen, siempre que existan convenios bilaterales, para evitar doble imposición).
Por el literal C, se puede obtener la residencia fiscal si se adquirieron, a partir del 1º de julio de 2020, bienes inmuebles por más de 3,5 millones de unidades indexadas (UI) a la inflación, siempre que registre una presencia física efectiva en territorio uruguayo de al menos 60 días durante el año civil.
De lo informado por la DGI surge que las solicitudes por esta causal fueron 104 en 2020 y 143 al año siguiente, mientras que para 2022 indicó que “no se dispone” de una cifra. El último dato de 2023 fue de 66 trámites.
A su vez, el monto total de inversiones en bienes inmuebles ingresadas al país para configurar esta causal fue de US$ 32,4 millones en 2020, US$ 94,4 millones en 2021 y US$ 45,5 millones en 2023; para el año pasado la DGI indicó que “no se dispone” de datos.
La otra innovación que trajo el decreto 163 fue el literal D, que refiere a una inversión “directa o indirecta en una empresa” por un valor superior a 15 millones de UI realizada desde julio de 2020 y que genere, al menos, 15 nuevos puestos de trabajo en relación de dependencia, a tiempo completo, durante el año civil. En su respuesta, la DGI aseguró que “no hubo solicitudes” de residencia por esta causal.