En los seis años de vida de la Organización de Naciones Unidas, Uruguay ha tenido un protagonismo ejemplar en lo que respecta a los Derechos Humanos.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSe inicia en 1945 en la Conferencia de San Francisco, destacado especialmente por la representante de EEUU, Eleanor Roosevelt.
Se continúa en 1948 en la Asamblea General en París con la Aprobación de la Declaración Universal, documento en el que participaron los Juristas Justino Jíménez de Aréchaga y Enrique C. Armand Ugón, ministro de la Suprema Corte de Justicia.
Culmina con la intervención en Ginebra, 1951, del entonces ministro de Tribunales de Apelaciones Penal Luis Enrique Piñeyro Chain —mi padre—, en el Comité convocado por la ONU para considerar un proyecto de creación de una corte penal internacional, encargada de castigar a los responsables de delitos como el genocidio, los crímenes de guerra y de lesa humanidad como la tortura.
La intervención del delegado uruguayo, que tuvo como secretario al Dr. Héctor Gross Espiel, “honró en todo momento la tradición del Uruguay en lo tocante a los derechos Humanos y la consagración del imperio del derecho y la justicia”.
Sus intervenciones fueron decisivas para la aprobación del proyecto. Como dijimos en el informe que al respecto brindamos en el Seminario Permanente de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Udelar, sus aportes tuvieron que ver con jurisdicción y competencia del organismo a crearse, y su relación con la soberanía de los estados, aspectos procesales, derechos del acusado (no tomar juramento, la presunción de inocencia, non bis in idem), y la pena de muerte, entre los más discutidos.
Enrique Teófilo Piñeyro Garcia
CI 541.954-1