“Un día, a esa mente privilegiada y hasta maquiavélica que era el Colorado (Luis) Echave, se le ocurrió que teníamos que pedir cooperación a los iraquíes para la CDU (Convergencia Democrática en el Uruguay). Hicimos los contactos y el resultado fue que con Diego Achard, quien fue el secretario de Wilson (Ferreira) durante una parte del exilio, nos fuimos a Bagdad. Allí nos reunimos con el comando nacional del BAAS, el partido de gobierno, para pedirle su cooperación. Diego les dijo que necesitábamos apoyo para los hospitales de campaña de nuestras fuerzas guerrilleras que estaban en las sierras de Minas. Tuvimos suerte y nos ayudaron. La única contrariedad es que cuando estalla la guerra Irán-Irak, el embajador de Irak (en México) nos pide una brigada de los combatientes uruguayos para plegarse a la lucha. La verdad es que pasamos días difíciles, porque no estábamos para eso. No teníamos hospitales de campaña ni brigadas combatientes, pero zafamos de ese lío”, contó el brigadier Gerónimo Cardozo en el libro “Gerónimo Cardozo. Militar, demócrata y frenteamplista”.


