Los uruguayos hemos tenido que irnos acostumbrando a algunos cambios en nuestras pautas culturales, algunos más o menos previsibles, otros, no tanto.
Los uruguayos hemos tenido que irnos acostumbrando a algunos cambios en nuestras pautas culturales, algunos más o menos previsibles, otros, no tanto.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUno de los que podríamos haber esperado, aunque no con la creciente virulencia con la que se ha venido manifestando en tiempos recientes, es el de la coprofonía presidencial. Don Pepe Mujica es una cloaca hablando de cualquier cosa, en cualquier lado y en cualquier momento, hasta en los discursos públicos, como el de anteayer, en el lanzamiento de la novedosa aerolínea Alas Uruguay, donde dirigiéndose a autoridades nacionales y extranjeras, invitados especiales y público en general, lanzó al aire algunas palabrotas, totalmente inútiles e innecesarias, además. Ya no es cuando se calienta con los que le critican sus planes y les lanza sus invectivas a los periodistas. No. Ahora también es en los actos oficiales, y no quiero ni imaginarme la cantidad de groserías que nos hará escuchar en su discurso de despedida en el cambio de mando. Imagínense además el refuerzo de palabrotas que le meterá a su espiche final si la banda presidencial se la tiene que pasar a Luisito Lacalle Pou…
Otra de las cosas a las que tendremos que irnos acostumbrando es a los desconcertantes fallos de la Justicia, sobre todo en esta recta final hacia el acto electoral, vaya uno a saber a santo de qué.
En todo caso, no deja de ser sorprendente que al ex presidente del banco país le hayan revocado su procesamiento, después de haber protagonizado (aun como actor de reparto, claro) uno de los espectáculos más desprolijos de esta administración del “país de primera” con el que nos embaucaron hace casi un quinquenio.
Si después del merengue de Campiani y sus boys, López Mena, Cosmo y Calvo Sánchez, y en el momento crucial del desenlace, si después de la activa participación del hoy absuelto en el zafarrancho del aval sacado a fórceps, en tiempo récord, sin respaldo y contra todos los principios de la sana administración, prepoteando a sus propios empleados para llegar a tiempo para que “el caballero de la derecha” pudiera “comprar” los aviones de Pluna por 137 millones de dólares dos horas más tarde, si después de todo eso a don Fernando lo declaran inocente, puedo pensar que algunas otras sorpresas nos aguardan para los próximos días.
Tengo un amigo en el Poder Judicial que me dio algunos datos. Me dijo que estos fallos no son por plata. Aquí nada tiene que ver los aumentos que los ministros de los Tribunales de Apelaciones tienen planteados en un juicio multimillonario en dólares contra el Estado, después de aquel artículo desprolijo en otra desprolija ley, en la que les daba en el presupuesto un aumentazo a “los ministros”, y después hubo que sacar otra ley tan interpretativa como inconstitucional de apuro, para aclarar que “los ministros” eran los del Poder Ejecutivo, y no los de la Suprema Corte de Justicia, ni los de los Tribunales de Apelaciones. No, no es por eso. Ni tampoco se arregló nada entre poderes en el asado en Anchorena con el que el Pepe agasajó a todos los integrantes de la SCJ, aunque alguno de ellos hizo “la gran Tabaré” y se disculpó de no ir a la estancia presidencial, “por razones de agenda” .
En realidad, se trata de fallos perfectamente fundamentados e impolutamente basados en los más sólidos principios del Derecho, así, con “D” mayúscula.
Me dijo mi amigo además que en los próximos días será absuelto y declarado inocente, eliminándose su prontuario y todos sus antecedentes penales el heroico líder sindical y ex director de ASSE Alfredo Silva, y simultáneamente será liberado de la prisión, y también declarado inocente su compañero de lucha y de gestión Heber Tejeira, también conocido como “El Toshiba”.
En el juicio que Crimen Organizado les viene llevando, se han presentado pruebas fehacientes de la inocencia de ambos personajes, quienes no solo serán reinstalados en sus cargos, sino que se les devolverán los haberes generados durante esta injusta ausencia. Suerte que no sacaron la placa de bronce de la Sala Alfredo Silva del local sindical de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, porque en ella se llevarán a cabo varios actos de desagravio, que incluirán la entrega de una plaqueta recordatoria del martirologio sindical a ambos dirigentes. Habrá recitales de Rada, de Falta y Resto, y cantarán Larbanois y Carrero. Asistirá Mujica, se los aseguro, y dirá unas palabras alusivas, y después todos cantarán a coro “a Don José”, oriental en la vida y en la muerte también.
Parece que en realidad los muchachos procesados, al igual que la víctima del odio de la derecha, Fernandito Lorenzo, (¿por qué no apelaste, muchacho? ¡Te tocaba a vos también!... bueno, pero con los fueros zafás...) nunca cometieron una irregularidad, ni abusaron de sus funciones, ni manipularon los cargos de confianza nombrando a sus amigotes, y en el caso del Toshiba, además, se pudo demostrar que lo que parecían coimas (como aquella de la conversación telefónica en la que le acusó recibo de la guita a uno de sus benefactores, que se la había dejado en un sobre que decía que era “para el asado”, diciéndole que “daba para mucho más que un asado”) en realidad estaba destinada a ser empleada en el financiamiento de un merendero para niños indigentes de zonas carenciadas, y en otras oportunidades, para la compra de camisetas para el club de baby fútbol La Tranquerita, ubicado en el barrio Cuarenta Semanas.
Se sabe que se les devolverán los fondos incautados, y se les levantarán los embargos injustamente trabados contra sus patrimonios.
No sería de sorprender si también lo declararan inocente a Juan Carlos Bengoa, y le devolvieran el carnet de pobre al Flaco Nicolini, que al lado de estos tigres es un gatito siamés.
Dicen que la Justicia tarda, pero llega. Lo que no dicen es que, a veces, no se sabe hasta dónde es capaz de llegar.