La rentabilidad ganadera se vio afectada negativamente por la sequía en nueve departamentos (Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha, Maldonado, Florida, Flores, San José y Canelones) entre febrero y agosto, y también por la disminución de los precios en el mercado de haciendas.
La producción de carne bovina aumentó 2,5% frente al año anterior al faenarse (fase industrial de la cadena) 2,2 millones de cabezas, 8% más. Las exportaciones del rubro sumarán unas 390.000 toneladas cuando termine 2015, lo que en valores significa U$S 1.460 millones, un monto parecido al de 2014 (ya que el incremento en volumen se verá compensado por una reducción en el ingreso promedio).
Ovino.
La producción de lana en la zafra 2015/2016 cerrará con una nueva caída (6%) en comparación con la anterior, debido a la disminución del rodeo ovino —a menos de siete millones de cabezas—, si bien el rendimiento por animal será algo superior al de ejercicios anteriores.
Las exportaciones de lana disminuirán en este 2015 —según proyecciones del Secretariado Uruguayo de la Lana citadas en el anuario de la Opypa—, en parte por la menor demanda desde China. Eso volvería a ocurrir el próximo año.
La producción de carne de oveja caerá en 2015 un 30%; se faenaron 1,15 millones de cabezas. Las exportaciones bajaron tanto en volumen como en monto.
Respecto al futuro del rubro, la Opypa indica que la reducción del rodeo es el principal síntoma de la baja rentabilidad. A eso se suma el problema del abigeato y de predadores, que llevaron a “muchos productores” a salirse “por completo” de la actividad, agrega.
Leche.
Este año la lechería atravesó una coyuntura desfavorable por la combinación de un descenso de los precios internacionales —a casi la mitad de los niveles de fines de 2014—, el déficit hídrico y la caída del mercado venezolano.
La remisión de leche a plantas bajó de 2.000 millones de litros en 2014 a 1.947 millones en el año que está terminando, siempre según las estimaciones de la Opypa. Es el segundo ejercicio con descenso de la actividad en este rubro.
Dos plantas procesadoras de origen extranjero (Ecolat, propiedad del grupo Gloria de Perú, y Schreiber Foods, de Estados Unidos) cesaron su actividad en 2015, lo que impactó en los niveles de empleo y horas trabajadas, en la redistribución de la remisión por parte de los tamberos y en la variedad de productos elaborados disponibles.
Para 2016 el panorama del rubro se presenta con “gran incertidumbre”, si bien algunas previsiones apuntan a una “ligera recuperación” de los precios a escala mundial, señala el informe.
La cadena láctea enfrenta “desafíos estructurales de diversa índole, como la concentración y dependencia de pocos mercados de exportación, la producción de leche fluida sustentada en un sistema productivo de alto costo, que puede ser no sostenible en escenarios adversos, dificultades de recambio generacional”.
Soja.
En el año agrícola 2014/2015 el cultivo de soja registró leves descensos en el área sembrada, producción y rendimiento medio (aunque volvió a situarse por encima de 2.300 kilos por hectárea, lo que según la Opypa sugiere un “salto estructural” en la productividad del rubro).
Los precios de la soja se ubicaron 30% por debajo de los alcanzados un año atrás.
La zafra 2015-16 tendría una nueva reducción de la intención de siembra, aunque las buenas condiciones climáticas registradas al momento de la instalación de los cultivos podrían atenuar la magnitud de la disminución en la producción. A partir de un área plantada de 1,2 a 1,3 millones de hectáreas, y asumiendo rendimientos de 2.500 kilos por hectárea, se consecharían entre 3,1 y 3,2 millones de toneladas.
Hay un “elevado grado de incertidumbre” respecto a la definición del tamaño de la futura cosecha debido a la gran dependencia de la evolución del clima en los próximos meses.
Considerando esas proyecciones y un precio de U$S 300 la tonelada, las exportaciones de soja en 2016 rondarían los U$S 900 millones, una caída de 220% en comparación con 2015.
Trigo.
El trigo registró en 2015 un segundo año consecutivo de caída en el área sembrada (20%). Pero las condiciones más favorables del clima — menos lluvioso durante el invierno y el inicio de la primavera— permitieron un rendimiento récord de 3.500 kilos por hectárea. La producción total sumó 1,2 millones de toneladas, algo superior a la de la zafra anterior, de acuerdo con la Opypa.
El trigo se comercializó a fines de noviembre a unos U$S 170 la tonelada, 20% menos que un año atrás.
Cebada.
Una situación similar caracterizó los cultivos de cebada cervecera, cuya producción se redujo en la zafra 2014-15 a consecuencia del clima adverso. Eso contrastó con lo sucedido en la presente campaña, cuando se dio una recuperación de la productividad de los campos (pasó de 2.444 a 3.500 kilos por hectárea) y la producción se incrementó a 344.750 toneladas.
La coincidencia de rendimientos más altos y buenas calidades del grano, junto con precios que en promedio resultarían similares al ciclo previo (U$S 200 por tonelada), dan lugar a previsiones de mejores resultados económicos para este rubro.
Maíz.
Los técnicos de la Opypa prevén la siembra de 85.000 hectáreas de maíz, inferior a la anterior por la consolidación de los precios bajos y de márgenes “más ajustados” para este cultivo, que tiene costos mayores que otras producciones agrícolas.
Arroz.
La producción de arroz mantiene una situación de “estancamiento” en cuanto al área sembrada y una rentabilidad “muy ajustada” en el rubro.
En la presente zafra el exceso de lluvias en el norte afectó la siembra, que se atrasó, lo que podría comprometer los resultados de la cosecha y perjudicar la “delicada rentabilidad” de esa actividad. Para 2015 se estimó una producción de 1,350 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 8.400 kilos por hectárea.
El precio promedio de exportación de ese grano —de algo por encima de U$S 500 la tonelada— fue 15% inferior al del año pasado.
Forestación.
El sector forestal tuvo un desempeño positivo en el año que termina, según la Opypa.
Ya con la fábrica de Montes del Plata en Colonia produciendo a pleno, la cadena podría beneficiarse en 2016 de una recuperación de la economía de Estados Unidos que impulsaría los precios de celulosa y tableros. Las exportaciones del rubro aumentarían 10% frente al año que termina (a unos U$S 1.700 millones).