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En la mañana del jueves 12, el teatro uruguayo perdió a una de sus figuras protagónicas de las últimas décadas. Primer actor de la Comedia Nacional durante 40 años y dueño de una voz que se transformó con los años en un ícono sonoro de la cultura uruguaya, Delfi Galbiati falleció a los 70 años a causa de un cáncer.
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Se inició a mediados de la década de 1960 en el teatro independiente montevideano, en el revolucionario Club de Teatro, fundado por Antonio Larreta y Susana Pochintesta, por donde pasaron maestros de la talla de Laura Escalante, Pepe Estruch, Dahd Sfeir, Roberto Fontana, Sergio Otermin y Nelly Goitiño, entre otros.
En 1973 entró a la Comedia Nacional y se quedó durante 40 temporadas, hasta que se despidió en 2012 con el melodrama Príncipe azul, de Eugenio Griffero, junto a Levón, su compañero, con quien compartió gran parte de su estadía en el elenco oficial, en cuyas filas también coincidió durante diez años con su hijo Fabricio.
Con la compañía montevideana actuó en más de un centenar de espectáculos, en todos los géneros y roles posibles: desde clásicos como La vida es sueño, Otelo, El misántropo y El jardín de los cerezos, a El león en invierno, de Shakespeare, Los cuentos del final, de Carlos Manuel Varela, La nona, de Roberto Cossa, Agamenón, de Esquilo, Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, y El inspector, de Nikolai Gogol. Fue dirigido por todos los grandes nombres del teatro nacional: Alberto Candeau, Dumas Lerena, Jaime Yavitz, Elena Zuasti y Eduardo Schinca, entre tantos.
Los estantes de su casa acumulan cinco estatuillas del Florencio por sus actuaciones con la Comedia. Tras su retiro del teatro público, regresó al Solís como invitado en El tobogán, dirigida por Jorge Bolani, y en 2014 fue convocado por Sergio Renán para su versión de La visita. También el año pasado se puso a las órdenes de Franklin Rodríguez para protagonizar la comedia Visitando al Señor Green, de Jeff Baron, en Espacio Teatro. Hasta hace pocas semanas en que recrudeció su enfermedad, estuvo ensayando Arcadia, de Tom Stoppard, que dirigirá Jorge Denevi con la Comedia.
Su magnífica voz grave, cercana en timbre y cadencia a la del gran Berto Fontana, le permitió llevar adelante una carrera como locutor radial y comercial, narrador de audiovisuales y orador de actos públicos. También es recordada su actividad gremial y social en el área artística. Una de sus participaciones cívicas más recordadas fue en 2002, cuando leyó la proclama de una manifestación multitudinaria motivada por la crisis bancaria, que convocó a decenas de miles de personas en el Obelisco.
Galbiati “marcó una página fundamental de la historia de la Comedia Nacional, a la que enriqueció con su talento artístico y con lealtad y su compañerismo. Con él se va una parte de la historia de nuestro elenco y del Teatro Solís, pero su recuerdo seguirá presente en cada uno de sus personajes”, expresó en un comunicado la Comedia, que titulará con su nombre la temporada 2015.
Queda su permanente buen humor, su mirada profunda, su hablar sereno, su impronta netamente montevideana y su presencia inconfundible sobre el escenario, especialmente cuando su vozarrón irrumpía desde la penumbra.