Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCuando vivimos los mismos tiempos —todos nos pertenecemos.
A veces más a veces menos, pero no somos indiferentes. Seguro en pueblos provinciales mucho más. Inevitables enfrentamientos para apoyar o negar, pero siempre al final con el calor de vivir.
San Carlos es un pueblo muy locatario —sus orígenes son isleños— y el senador Wilson Sanabria era uno de nosotros, lo conocí llevando la leche a mi casa con su padre —puerta a puerta— patita al escalón, tacho volcado sobre la rodilla y vasija en la olla receptora: era el comienzo; el camino fue largo, esforzado, criticado pero más que nada triunfador y envidiado. Ayudó a todo el que se lo pidió, sin mirarle retorno, quería compartir. Fue uno más de los nuestros, seguía al Charo, su padre. No sentía odio.
Como él entre nosotros también se han criado otros en iguales condiciones —algunos más ventajosos protegidos— pero con odios y resentimientos en sus discursos izquierdosos discriminando la gente por sus opiniones —no deberíamos tolerarlos, porque hasta han llegado a intendentes. Hemos sido demasiado generosos, seguro tenemos la misma conducta de Wilson. Una vez discutimos y me dijo: “¿Te acuerdas cuando llevaba leche a tu casa?”. Siendo más viejo me dio una lección.
Adiós, amigo, ojalá sigan viniendo otros, nuestra gente precisa vivir sin odios.
Antonio Fernández Arosteguy