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“No tengo mucho para hacer. Si mataron a Kennedy, ¿no me van a matar a mí?”. De esta manera respondió el ex dirigente colorado e integrante del Frente Amplio Zelmar Michelini a fines de abril de 1976 a su amigo, el periodista y escritor César di Candia.
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En el libro “¡Vidas bien vividas!”, de Raúl Ronzoni y Mauricio Rodríguez, Di Candia relata un encuentro con Michelini semanas antes de que fuera asesinado junto con el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Withelaw. En ese momento lo encontró “muy mal” y hecho un “desastre”, recordó.
“Me dijo que tenía información de que lo iban a matar. Caminamos unas cuadras juntos y le pregunté ‘¿quién te quiere matar?’. Me contestó que tenía información de que en Montevideo se estaban organizando para eso. ‘¿Qué medidas estás tomando para evitarlo?’, le pregunté. ‘No tengo mucho para hacer. Si mataron a Kennedy, ¿no me van a matar a mí?’, me respondió. Ni siquiera podía irse de Buenos Aires porque le habían retirado el pasaporte. La otra opción era que cada vez que hablaba o decía algo contra la dictadura, a la hija, Elisa, que estaba presa, le daban unas palizas brutales. Me decía: ‘¿Qué hago? ¿Hablo y castigo a mi hija, o no hablo y la dejo tranquila y quizás se me acuse de cobarde?’. Esta situación lo tenía moralmente por el piso. Caminamos dos cuadras y media y nos despedimos. Él no era de apretar la mano sino de agarrarte del brazo al saludarte. Así que me apretó el brazo. Esa fue la última vez que lo vi”, contó Di Candia.