El senador nacionalista Wilson Ferreira Aldunate y el presidente del Frente Amplio Líber Seregni mantuvieron contactos a través de emisarios para apoyar la huelga general que enfrentó el golpe de Estado de 1973.
El senador nacionalista Wilson Ferreira Aldunate y el presidente del Frente Amplio Líber Seregni mantuvieron contactos a través de emisarios para apoyar la huelga general que enfrentó el golpe de Estado de 1973.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRecién exiliado en Buenos Aires, Ferreira recibió en el hotel Carsson al historiador Juan Pivel Devoto, que le transmitió un mensaje del presidente de Seregni en ese sentido.
Según relató a Búsqueda el entonces secretario privado de Seregni, Oscar Botinelli, Pivel regresó de Buenos Aires a comienzos de julio trayendo la opinión favorable del líder de Por la Patria para emitir una declaración conjunta entre ambos partidos.
Apenas regresó de Buenos Aires, Pivel se presentó en la casa de una sobrina del general Víctor Licandro, entonces muy cercano a Seregni.
Avisado por su sobrina, Licandro llamó a Seregni y le dijo en tono conspirativo: “Voy para ahí a llevarle un libro de historia”. Después de acordar los términos de la declaración, a eso de la medianoche, Seregni se retiró a descansar mientras Pivel y Botinelli quedaron redactando el breve texto que fue difundido al día siguiente: “Ante la ejemplar firmeza con que los trabajadores orientales vienen desarrollando la lucha por las libertades públicas y por sus reivindicaciones específicas, el Partido Nacional y el Frente Amplio declaran su más amplia y fervorosa solidaridad y el apoyo decidido a ese combate popular en defensa de los intereses del país”.
Aunque según recuerda Botinelli, el texto en sí no ofreció reparos, la emisión de una declaración conjunta entre el Partido Nacional y el Frente Amplio provocó fuertes reacciones, sobre todo porque debido a “un malentendido” entre Pivel y Ferreira Aldunate, la declaración se emitió sin consultar al triunvirato que dirigía el partido y estos se enteraron cuando ya era un hecho.
Incluso dentro de Por la Patria, las reacciones fueron de rechazo a la firma del documento con el Frente Amplio.
Washington Beltrán fue otro de los que se opusieron. En un editorial publicado el 8 de julio en “El País”, el ex consejero de gobierno contrario a la dictadura se pronunció contra “conmixtiones” con la izquierda y afirmó que “nuestro estilo de vida por el que luchamos no es el que ellos quieren para el Uruguay.”
El dirigente de la 15 Julio Sanguinetti también opinó en contra: “Con toda claridad desmiento toda información que nos vincule al Frente”.
“Nuestra línea es independiente y si algún contacto buscamos en el futuro será con sectores democráticos que tengan nuestra posición”, declaró a “El País”. En el mismo sentido se expresó la Unión Cívica.
El entonces joven secretario de Seregni viajó poco después a Buenos Aires para tratar varios puntos con Ferreira y de paso procuró aclarar el episodio de la declaración. “Cuando les conté lo que había pasado, el Toba se agarraba la cabeza”, relató Botinelli en alusión a Héctor Gutiérrez Ruiz, quien estaba junto a Ferreira en la entrevista.
Las relaciones entre el Frente Amplio y el Partido Nacional antes de la dictadura eran tensas. Cuando se eligió al presidente de la Cámara, el Frente advirtió que aceptaría votar a Gutiérrez Ruiz o a otro legislador del Movimiento Nacional de Rocha, que conducía Carlos Julio Pereyra, aliado de Ferreira, pero a ningún otro de Por la Patria, recordó Botinelli.
La manifestación del 9 de julio de 1973, según el ex secretario, concebida por Seregni como un punto alto en la resistencia y por el Partido Comunista como un cierre de la prolongada huelga, fue convocada también por el Partido Nacional. La discusión posterior a la marcha fue interrumpida cuando un comando militar vestido de civil, a cuyo frente estaba un oficial del Ejército, detuvo a Seregni en la casa del coronel Carlos Zufriategui, en Colonia y Yaguarón, minutos después que el general y varios dirigentes del Frente llegaran de la manifestación “pacífica y sin armas” por 18 de Julio, disuelta por el Ejército y la Policía.
“Tengo a Zorro 1 y Zorro 2 en Zorro 3”, dijo por radio el oficial que ante la demanda de Seregni se identificó con un carnet a nombre de un capitán de apellido Núñez. La detención de Seregni y Licandro y la posterior de Zufriategui, que se entregó en la Región Militar Nº 1 para estar al lado de su jefe, cortó al menos por unos días la actuación del Frente. Cuando fue detenido, el general estaba reunido con los miembros del comando de la CNT José D’Elia, Ignacio Huguet y Gerardo Cuesta. Un rato antes visitó a Seregni el primer diputado del Movimiento de Rocha por Montevideo, Jorge Zeballos, quien igual que los demás civiles, se salvó de ser detenido ese día.
El relato anterior fue confirmado en términos generales esta semana por Huguet durante una de las 29 mesas organizadas en la Intendencia de Montevideo, por la Universidad de la República y el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, con motivo de los 40 años del golpe de Estado.