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Cómo la tecnología y la inteligencia artificial están cambiando la experiencia del deporte
Fórmula 1, NBA y fútbol adoptan soluciones basadas en datos e inteligencia artificial que modifican tanto la competencia como la experiencia de los fanáticos
Sistema de Entrega de Contenidos de Equipo (TCS) de Globant, en la Fórmula 1.
El desafío no fue conseguir la entrevista. Fue encontrar el momento. Nicolás Ávila vive en Miami, pero, en los hechos, pasa buena parte de su vida viajando: Londres, Nueva York, Madrid, algún circuito europeo de Fórmula 1 (F1), un estadio de la NBA, una reunión con FIFA. Cuando finalmente atiende a Galería, el contexto ayuda a explicarlo. Ávila es el CEO del AI Studio de Media, Entertainment, Sports & Hospitality de Globant, el ejecutivo que lidera la estrategia de inteligencia artificial (IA) de la compañía en deportes y entretenimiento, y uno de los hombres que hoy dialogan de igual a igual con la máxima categoría del automovilismo sobre cómo se vive una carrera.
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“Me encantaría decir que vivo en Miami, pero vivo en un avión y vuelvo a Miami”, dice, casi sin dramatizarlo. “Es agotador, pero también es un reflejo de lo que hacemos. Estamos todo el tiempo conectando oportunidades con tecnología”.
La entrevista ocurre en un momento clave. La F1 acaba de cerrar una temporada histórica, coronada por el primer título mundial de Lando Norris, y ya está con la mirada puesta en 2026, el año que marcará una de las mayores revoluciones reglamentarias de su historia reciente: nuevos autos, nuevas unidades de potencia, nuevas reglas. Pero mientras la atención suele concentrarse en lo que pasará en la pista, hay otra transformación menos visible, aunque igual de decisiva, que avanza fuera de ella, vinculada a los datos, la inteligencia artificial y la experiencia digital. En ese cruce aparecen Globant y Ávila.
Ferrari-Formula-1
De Latinoamérica al centro del deporte global
Globant nació en Argentina y creció desde Latinoamérica hacia el mundo con una idea definida desde el inicio: usar tecnología para reinventar industrias. Ávila lo resume con claridad: “Arrancamos conectando con una necesidad. El mundo se estaba transformando y necesitaba talento, creatividad y esa capacidad de pensar de más, de ver dónde hay una oportunidad para resolver un problema”.
Ese ADN sigue intacto, aunque la escala es otra. Hoy en día, Globant trabaja con ligas globales, federaciones deportivas y franquicias que manejan audiencias de cientos de millones de personas. “La pregunta es siempre la misma”, explica. “¿Cómo uso tecnología para cambiar la forma en que conecto con mis consumidores, con mi audiencia, con mis empleados? Eso aplica a banca, a retail, a entretenimiento y, cada vez más, a deportes”.
Durante años, el entretenimiento fue el gran laboratorio de la transformación digital. El streaming cambió la televisión; los parques temáticos se volvieron experiencias hiperpersonalizadas; los cruceros y las aerolíneas aprendieron a acompañar al turista antes, durante y después del viaje. “Todo eso que pasó en entretenimiento lo vimos expandirse en deportes, muy agresivamente”, dice Ávila a Galería. “Después de la pandemia parecía que nadie iba a volver a un estadio. Y pasó exactamente lo contrario. Si alguien tiene dos dólares más para gastar, gasta cuatro en conciertos o en deportes en vivo”.
Para Ávila, ese regreso masivo no es una contradicción. Es una señal. “Buscamos experiencias en vivo. Buscamos sentir algo que no se puede replicar del todo en casa. Y el deporte se dio cuenta de que tenía una oportunidad enorme para conectar mejor con su audiencia”.
Embed - The Pitwall | Enhancing the F1® experience
Fórmula 1: donde la tecnología no perdona errores
Llegar a la F1 no fue un golpe de suerte ni una propuesta aislada. Fue el resultado de una acumulación de cruces. Globant ya trabajaba con FIFA, con LaLiga de España, con equipos de la NBA, con organizaciones deportivas de primer nivel. “Es difícil decir cuál fue la primera conversación”, reconoce Ávila. “Te cruzás muchas veces hasta que encontrás ese punto donde decís, ‘acá hay algo que nos une’”.
En el caso de la F1, ese punto fue evidente en la obsesión por el rendimiento. “Es un deporte donde una décima de segundo te hace primero o tercero”, dice. “Y ahí la tecnología no es un complemento. Es parte del ADN”.
El foco inicial estuvo en un lugar muy concreto: el pit wall. El muro de boxes desde donde ingenieros y directores de equipo toman decisiones críticas mientras los autos giran a más de 300 kilómetros por hora. Hasta hace poco, el video que llegaba a esos monitores tenía más de 12 segundos de retraso. En algunos casos, incluso más.
“Es lo normal”, explica Ávila. “Todos alguna vez vimos un partido por streaming y escuchamos al vecino gritar antes. Pero, para un ingeniero de Fórmula 1, eso es inaceptable. El ingeniero que le habla al piloto no puede esperar un minuto para ver lo que pasó. Esa información ya es vieja”.
Ahí entra en juego el Sistema de Entrega de Contenidos de Equipo (TCS) de Globant, lanzado para la temporada 2025. Una plataforma que integra más de 30 canales de video en vivo, telemetría y datos históricos, que se procesan localmente, cerca del equipo y del circuito, para evitar demoras. El resultado es una reducción de la latencia de más de 12 segundos a alrededor de cuatro.
“No es solo velocidad”, aclara Ávila. “También es confiabilidad y usabilidad. Necesitás que todo esté sincronizado, que puedas ir para atrás, cambiar de cámara, comparar vueltas. Mientras más fácil le hacés procesar la información a alguien, más ventaja competitiva le das”.
En F1, esa ventaja puede definir una clasificación, una estrategia de paradas o el resultado de un campeonato.
Formula-1
La carrera también se corre en las pantallas
La tecnología que potencia a los equipos también cambia la forma en que el público vive la carrera. La F1 ya no se sigue solo desde la pista, sino también a través de pantallas y dispositivos que acompañan cada vuelta con más datos e imágenes.
“La experiencia del fan está cambiando con realidad aumentada, análisis predictivo y transmisión interactiva”, explica Ávila a Galería. Superposiciones que muestran degradación de neumáticos o escenarios posibles de estrategia en tiempo real. “Hoy podés entender por qué un piloto entra a boxes en un momento crítico. Ves los algoritmos detrás de la decisión”.
Ese enfoque no es exclusivo de la F1. Es parte de una visión más amplia que Globant aplica en distintos deportes. Con FIFA, la empresa impulsa las plataformas digitales y el streaming de FIFA+, que ahora se expande al sitio y la aplicación del organismo de cara a los mundiales masculino de este año y femenino de 2027. Con los LA Clippers, diseñó junto con más de 20 proveedores el Intuit Dome, un estadio inteligente pensado desde cero para maximizar la experiencia del fan.
Embed - INTUIT DOME | THE NEW HOME OF THE LA CLIPPERS
“La clave es que tenés dos horas para disfrutar, y cada minuto cuenta”, dice Ávila. “La experiencia y las herramientas que le das al fan para aprovechar ese tiempo son lo que te distingue como entretenimiento”.
En el Intuit Dome, la tecnología elimina fricciones: entrada sin tickets, pagos sin espera, recompensas por llegar temprano o alentar más fuerte. “Nadie recuerda cuánto tiempo hizo fila para un pancho”, resume. “Recuerda el momento en que alentó al equipo. Eso es lo que vale”.
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Nicolás Ávila, CEO del AI Studio de Media, Entertainment, Sports & Hospitality de Globant.
Globant
IA, datos y un nuevo negocio del deporte
Para Ávila, la IA no es una promesa abstracta, sino una herramienta que está redefiniendo el negocio del deporte. “Pasamos de un modelo de sponsorship masivo a uno de targeting”, explica. “Antes tenías un sponsor. Hoy podés conectar marcas con personas específicas, como hacen las redes sociales”.
Ese conocimiento del fan abre nuevas oportunidades, desde experiencias más personalizadas hasta nuevas formas de monetización. “Antes, un estadio no conocía ni al 30% de la gente que entraba”, asegura Ávila. “Hoy sabemos quién sos, cómo vivís la experiencia y cómo hacerla mejor”, como ya ocurre en el Intuit Dome de Los Ángeles.
El desafío, admite, no es solo tecnológico. Es humano. “Tendemos a sobreestimar el impacto de la tecnología a corto plazo y a subestimarlo a largo plazo”, reflexiona. “Pasó con el iPhone, pasó con el streaming y va a pasar con la inteligencia artificial”.
En ese sentido, el deporte funciona como un laboratorio. “Probamos cosas en deportes que después se vuelven cotidianas en aeropuertos, hospitales o comercios”, dice. “Una vez que lo ves, no podés dejar de verlo”.
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Intuit Dome de Los Ángeles.
2026: una revolución dentro y fuera de la pista
La F1 se encamina a un cambio profundo a partir de este año. Globant ya está recalibrando su trabajo con la máxima categoría del automovilismo. “El mundo se movió muchísimo en dos años. Lo que antes era lo mejor hoy ya no alcanza, y cambiaron las necesidades de los equipos, de las pistas y de los fans”, dice el ejecutivo de Globant.
El TCS ya está en funcionamiento, pero no es un producto cerrado. “El software nunca termina. Tenés que lanzar una versión que funcione, aprender cómo se usa y seguir agregando”.
Ese aprendizaje sorprendió incluso a la propia empresa. “No esperábamos que los pilotos usaran la herramienta sentados en el auto”, cuenta. “Pero se puede. Les mostrás una vuelta de hace 30 segundos, comparás telemetría, cámaras. Son usos que no habíamos imaginado”.
La F1 cambia. El entretenimiento cambia. La tecnología acelera. Y, como en una curva a fondo, la diferencia entre llegar tarde o a tiempo puede definirlo todo. En ese margen mínimo, donde se juegan campeonatos y se redefine la experiencia del fan, la tecnología pasa a ser un factor decisivo del deporte.