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¿Estamos a tiempo de salvar los palmares de Rocha del picudo rojo?
El avance del picudo rojo amenaza con destruir los palmares de Rocha, un ecosistema único en el mundo y área protegida por la Unesco; la falta de una estrategia nacional empeora la situación y puede llevar a que en tres o cinco años se pierda gran parte de este patrimonio nacional.
Han pasado cuatro años desde que, en marzo de 2022, se detectó oficialmente la presencia del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) en Uruguay. Desde entonces, para algunos, poco se ha hecho para combatir la plaga; para otros, el daño es irremediable. Para los expertos, hay mucho que se pudo hacer y no se hizo y mucho que aún se puede hacer, pero no se logra implementar correctamente. Entre tanto, el insecto sigue avanzando por el territorio y amenaza a los palmares de Rocha, un ecosistema único en el mundo y área protegida por la Unesco.
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En Uruguay, a su vez, desde 2023 existe la ley del butiá, que busca proteger y promover los palmares de butiá, la especie originaria más común en Uruguay, como patrimonio biocultural, y declara de interés general su conservación, el desarrollo de productos derivados y la celebración de fiestas vinculadas a este fruto. La norma, que penosamente aún no está reglamentada, establece el 13 de marzo como el Día Nacional del Butiá.
Mercedes Rivas, profesora de la Facultad de Agronomía radicada en el Centro Universitario Regional Este (CURE) de Rocha, quien desde hace más de 25 años investiga, junto con otros colegas, los palmares de butiá, explicó a Galería que la ley no surgió a partir de la presencia del picudo rojo en el país, sino que es un proyecto en el que se venía trabajando desde hace algunos años con el objetivo de proteger estos ecosistemas únicos de los efectos negativos de las prácticas ganaderas y arroceras. Casualmente, su aprobación prácticamente coincidió con la aparición del insecto al país. “La llegada del picudo rojo es la frutilla de la torta de toda la problemática, pero no es la única amenaza que enfrentan los palmares”, dijo la docente.
El riesgo que supone la llegada del picudo rojo a los palmares preocupa a los expertos, ya que podría significar el fin de un ecosistema único para el país, no solo por la especie, sino también porque se trata de palmeras adaptadas a climas relativamente fríos. Algo considerado bastante exótico si se tiene en cuenta que estas suelen ser una vegetación típica de los trópicos. “Tenemos el palmar más al sur de América y casi del mundo. La palma butiá está muy adaptada a climas más fríos que otras palmeras”, señaló Rivas.
picudo rojo 1
El insecto adulto puede volar fácilmente hasta cinco kilómetros por día, lo que hace fácil su dispersión.
Andrés Vernengo, ingeniero agrónomo y director de Proárbol, una empresa especializada en la gestión, mantenimiento y cuidado técnico de árboles y palmeras, también mostró su preocupación y subrayó que la pérdida de un ecosistema no solo implica un problema ambiental, sino también un impacto cultural, turístico y paisajístico. “Proveen alimento y refugio para aves, mamíferos e insectos, contribuyen a la estabilidad del suelo y forman parte del paisaje natural y cultural del Uruguay”.
Palmares de la época de dinosaurios
En Uruguay, hay seis especies nativas de palmeras, de las cuales cuatro son del género butiá. Las más comunes son la Butia odorata, que es la que se encuentra en los palmares de Castillos y San Luis, en Rocha, y en la zona sureste de Rio Grande do Sul (Brasil), y la Butiayatay, que tiene presencia en el palmar de Queguay de Paysandú, en Río Negro y en Entre Ríos (Argentina). Las otras dos especies de butiá son la Butia lallemantii, típica de las zonas de areniscas de Tacuarembó y Rivera, y la Butiaparaguayensis, de la cual hay unos pocos ejemplares en el cerro Miriñaque de Rivera. En el país también hay presencia de la palma pindó (Syagrus romanzoffiana), que crece en los bosques al norte del río Negro, y la palma caranday (Trithrinax campestris), que se encuentra en los bosques de Soriano y Río Negro.
Todas ellas forman parte del paisaje natural de la región desde hace miles de años. “Las palmeras son antiquísimas en estas tierras, convivieron con los dinosaurios. A veces, la gente no dimensiona. Hay algunas hipótesis importantes que señalan que se encuentran en lugares de costas antiguas. Es decir, en algún momento, el agua estuvo mucho más arriba de lo que está ahora en el continente”, explicó Rivas.
Las hipótesis cobran fuerza si se tiene en cuenta que en Rocha las poblaciones de palmeras se desarrollan en zonas bajas, con drenaje variable y presencia de bañados o suelos periódicamente saturados. En tanto, en Paysandú, los palmares se encuentran en ambientes de pradera natural, sobre suelos de fertilidad media a baja y con buen drenaje.
Al paisaje uruguayo también lo visten algunas especies no nativas, como la Phoenix canariensis, la Phoenix dactylfera y la Washingtonia, de las cuales la más común es la primera, comúnmente conocida como palma canaria. Su nombre está dado por su lugar de origen, las islas Canarias, y se la suele ver en zonas urbanas y periurbanas, tanto en Montevideo (rambla, bulevar Artigas, plazas), como en las capitales del interior (entrada de Colonia).
“Fue ampliamente plantada por su valor ornamental y su porte imponente. Con el tiempo, ha logrado naturalizarse y dispersarse de forma espontánea en distintas zonas del país, favorecida por las condiciones climáticas de Uruguay, especialmente la combinación de temperaturas moderadas y buena disponibilidad de humedad”, dice Vernengo. El especialista agregó que la importante distribución de esta especie a lo largo del territorio nacional la ha convertido en uno de “los principales hospedantes del picudo rojo”.
Señal de alerta para especies originarias
De hecho, hasta el momento, la Phoenix canariensis ha sido la especie más afectada desde la llegada del picudo rojo a Uruguay. Para Rivas, esto se debe no solo a su abundante distribución, sino también a la zona en la que el insecto ingresó al país. El primer rastro que se tuvo de él en 2022 fue en Santa Lucía (Canelones). Si bien no se conoce exactamente cómo se introdujo en el país, sí se sospecha de plantas traídas ilegalmente desde Brasil o Argentina. Así fue como desde Canelones se expandió por la zona sur, llegando rápidamente a Montevideo, San José y Florida.
La docente expresó que, a su vez, los grandes troncos que caracterizan a la palma canaria pueden constituir un atractivo para el picudo rojo. No obstante, subrayó que esto no quiere decir que no ataque a otras especies, como las originarias. De hecho, en Montevideo y otros lugares lejos de los palmares ya se han visto palmas butiá afectadas. “Habrá alguna más vulnerable que otras, pero atacarlas, las ataca a todas”.
palmares rocha
Vernengo estuvo de acuerdo con esto y señaló que si bien el insecto “tiene preferencia por especies con tejidos más blandos y mayor cantidad de humedad, donde sus larvas pueden desarrollarse con mayor facilidad (como la palma canaria), cuando la población del insecto aumenta y la presión de la plaga crece, este amplía su rango de hospedantes. Esto explica por qué estamos viendo ataques en especies que antes se consideraban menos susceptibles. Esta tendencia, que inicialmente no se esperaba, representa una señal de alerta muy importante para la conservación de los palmares naturales del Uruguay”.
De hecho, no se debe olvidar la alta capacidad reproductiva y la fácil dispersión que tiene el picudo rojo. Una hembra puede poner entre 250 y 400 huevos, que eclosionan en cinco días, dando origen a larvas de hasta tres centímetros y cinco gramos. A su vez, el insecto adulto puede volar fácilmente hasta cinco kilómetros por día.
Los palmares de Rocha no solamente son de los más australes del planeta, sino también de los más grandes. Se estima que allí se concentran varios millones de ejemplares de Butiaodorata. El de Queguay, en Paysandú, es menor, pero su valor ecológico es igual de inestimable.
Al butiá se lo conoce por su fruto, que hace 10.000 años ya era alimento de las poblaciones indígenas. Hoy se reconoce su calidad nutricional, rica en vitamina C, en potasio y en calcio, y se lo utiliza para muchas preparaciones, como licor, caña, jaleas, jugo, galletitas, panificados, bombones y hasta garrapiñada. De él se alimenta también la flora y la fauna del lugar, generando una biodiversidad inigualable. A su vez, con el paso de los años el butiá se ha ido convirtiendo en un símbolo cultural relevante de la zona. “Hay canciones, expresiones artísticas, leyendas, murales, turismo. La cultura se alimenta del paisaje”, apuntó Rivas. De allí que la preocupación de los expertos no sea meramente ambiental.
Si bien en Rocha las alertas están encendidas desde 2022, cuando se detectó oficialmente la presencia de picudo rojo en el país, la alarma se tornó de color rojo en diciembre pasado, cuando en una trampa de monitoreo (hecha con feromonas) cerca de la laguna Garzón se halló el primer ejemplar del insecto en su territorio. Al día de hoy ya se han encontrado tres (en esa trampa). Tiempo después, en otra trampa ubicada en la ciudad de Rocha, en la terraza de la sede del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, se encontró otro ejemplar. Ante esta situación, Rivas manifestó que se ha llevado un especial monitoreo en los palmares rochenses, tratando de identificar la presencia del insecto, pero hasta el momento no se ha visto nada. “Esperemos que no llegue, pero es muy difícil”, afirmó. En el caso del palmar de Paysandú, la amenaza parece más lejana, pero está cada vez más cerca. El picudo rojo ya está en Durazno y Flores.
Para prevenir la llegada del insecto a los palmares, en Rocha, se ha dispuesto un cordón sanitario que consiste en eliminar todas las palmas canarias que circundan el departamento y actúan como foco de atracción, con el objetivo de evitar su avance. Sin embargo, la dificultad está en que esto se puede hacer en las rutas y caminos públicos, pero no en terrenos privados. Por esta razón, la intendencia estableció un decreto que obliga a los propietarios de alguna palmera canaria a tratarla preventivamente o pedir apoyo a la comuna para hacerlo. Para cumplir con la norma municipal se recomienda recurrir a la endoterapia (inyección de insecticida en el tronco) y la ducha foliar (técnica que satura el cogollo con insecticida), cada cuatro o seis meses. Eso mismo es lo que está haciendo la intendencia con las palmeras canarias urbanas de las distintas localidades del departamento.
A su vez, para evitar el trasiego y la propagación, por disposición municipal, está prohibido el ingreso de palmeras de otros departamentos. También existe el fono picudo, un teléfono al cual comunicarse en caso de detectar una palmera posiblemente afectada. “Rocha es el departamento que más acciones ha tomado y más preocupación tiene, pero no es una isla. Como no hay una estrategia nacional, ni se ha declarado emergencia nacional, nosotros nos consideramos muy dependientes de las acciones que se tomen en Maldonado, Lavalleja y Treinta y Tres. Si ellos no hacen nada, el picudo va a entrar a Rocha con todo”, se quejó Rivas.
La docente advirtió que si en 2022, cuando se detectó la presencia del insecto, se hubiera actuado como se debía, eliminando las palmeras afectadas, como se está haciendo ahora en Montevideo, la historia sería otra. “Seguro no estaríamos en esta grave situación. Se dejó que el bicho se multiplicara. Si no lo cortás de raíz, es imparable”. Lo mismo opinó Vernengo: “La experiencia internacional muestra que, cuando el picudo rojo se establece y no se actúa de forma temprana y organizada, las pérdidas pueden ser muy significativas”.
picudo rojo
Una hembra puede poner entre 250 y 400 huevos, que eclosionan en cinco días, dando origen a larvas de
hasta tres centímetros y cinco gramos.
Salvar los palmares de Rocha
Para el director de Proárbol, que además de ingeniero agrónomo es arborista y especialista en endoterapia, salvar los palmares de Rocha todavía es posible, aunque reconoció que se está en “una ventana crítica”. A su entender, el principal riesgo no es solamente la presencia del insecto, sino la falta de una “estrategia coordinada y sostenida en el tiempo”. “Si no se implementa una estrategia nacional coordinada con el compromiso de los distintos niveles del Estado y herramientas técnicamente adecuadas, existe el riesgo de que la plaga avance rápidamente sobre los palmares naturales”.
Ante este escenario y teniendo en cuenta la velocidad de expansión y capacidad de reproducción del picudo rojo, advirtió que se podría perder gran parte de los palmares en un período de entre tres y cinco años. “La buena noticia es que, con monitoreo sistemático, intervención temprana y una planificación técnica adecuada, todavía estamos a tiempo de proteger una porción muy importante de este patrimonio natural”.
Fiesta del Butiá en Castillos
En el marco del Día Nacional del Butiá, la Intendencia de Rocha, el municipio de Castillos y el Centro Universitario Regional Este (CURE) invitan a celebrar la Fiesta del Butiá en la plaza Artigas y en el complejo cultural 2 de Mayo de Castillos. “Nos reunimos para celebrar y tomar conciencia del presente que vive nuestro patrimonio natural”, dice la invitación.
La celebración comenzará a las 15.30 h con la proyección de la película uruguaya Cuatro lagunas y continuará con un acto protocolar que contará con la presencia de autoridades departamentales. La fiesta también incluye una feria artesanal con productos derivados del butiá y diversas actividades artísticas.