Plana, con plataforma, de goma o de cuero, en los últimos años la chancleta (ojota o chancla) que durante años estuvo relegada a la playa y la piscina, se ha convertido en la protagonista de cualquier ocasión.
En las últimas temporadas, las chancletas tradicionalmente asociadas a la playa se han transformado en protagonistas en cualquier ocasión, y su presencia trasciende el verano
Plana, con plataforma, de goma o de cuero, en los últimos años la chancleta (ojota o chancla) que durante años estuvo relegada a la playa y la piscina, se ha convertido en la protagonista de cualquier ocasión.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDe acompañar al bikini y la toalla, hoy se ha transformado en un calzado capaz de habitar las calles en cualquier estación. Combinadas con pantalones vaqueros, trajes relajados y hasta faldas de lana, su mayor triunfo radica en haber convertido lo informal en símbolo de estilo perdurable. No en vano han optado por ellas desde Hailey Bieber a Dua Lipa y varias prescriptoras de la moda, como Chiara Ferragni.
La pregunta que surge ahora es evidente: ¿qué ocurre con las chancletas cuando el verano termina? Lejos de desaparecer con la bajada de temperaturas, este calzado se reinventa para sobrevivir y mantenerse vigente durante el otoño. La clave está en los materiales, las proporciones y las combinaciones adecuadas.
Hasta el momento, Bieber se ha convertido en uno de los rostros que mejor representan el cambio de código. La ha sabido llevar con vaqueros de tiro bajo y chaqueta americana de cuero, demostrando que este calzado no está limitado a la arena, sino que puede convivir con piezas estructuradas.
Jennifer Lawrence ha seguido una línea similar, alternando modelos minimalistas de cuero en negro con vaqueros rectos y abrigos ligeros. Por su parte, Kendall Jenner ha apostado tanto por versiones planas como con taco, y Zoë Kravitz ha consolidado su imagen de estilo relajado con diseños sobrios y elegantes.
En tanto, Dua Lipa, más atrevida, se ha dejado ver con plataformas de estética noventera, que combina con faldas midi y blusas estampadas, dando un giro lúdico a la tendencia. Dakota Johnson, en cambio, ha optado por la sobriedad de modelos planos y oscuros, perfectos para estilos del día a día.
En todos los casos, el denominador común ha sido el mismo: las ojotas como contrapunto relajado a un conjunto estructurado, ya sea un traje, un abrigo de piel o una camisa masculina.
El salto de las ojotas al mundo de la moda no se explica solo por la influencia de las celebridades. Las pasarelas internacionales también han sido decisivas para consolidar esta tendencia. Miu Miu, Alaïa, Sportmax o Coach han recuperado las plataformas noventeras, reinterpretadas con materiales de alta calidad y proporciones contemporáneas.
The Row, la firma de Mary-Kate y Ashley Olsen, ha sido responsable de uno de los fenómenos más comentados del año pasado en el mundo de la moda: su chancleta minimalista en caucho y grosgrain se ha convertido en objeto de deseo. Con un precio que supera los 600 euros, generó debate en redes sociales, pero su éxito fue rotundo: las listas de espera se multiplicaron y la prensa de moda no dejó de hablar de ellas.
La sofisticación que aportan firmas como The Row explica por qué ahora es posible ver chanclas combinadas con trajes de lana o con abrigos de silueta clásica. La ojota, tradicionalmente asociada a la informalidad, ha mutado en calzado versátil y, sobre todo, en un símbolo de lujo silencioso.
De hecho, la alianza entre Dolce & Gabbana y Havaianas ha demostrado que un icono de playa puede convertirse en objeto de deseo con estampados exclusivos y acabados más cuidados.
Esta colaboración tuvo un éxito inmediato y reforzó la idea de que las chancletas no pertenecen ya a un único territorio, sino que son transversales, funcionan en todos los segmentos y, lo más importante, han conquistado también la ciudad.
Para ello, el secreto está en reinterpretar el modelo con materiales y colores propios de la temporada. En cuanto a texturas, la goma playera no solo queda reservada para la playa, también se deja ver en el asfalto. Más allá de eso, en la ciudad, triunfan el cuero pulido, la gamuza y las versiones con plantillas acolchadas.
Las ojotas en cuero negro o marrón oscuro combinan con vaqueros rectos y gabardinas ligeras; cuando son en tonos tierra funciona con faldas de lana y cárdigans; y las versiones con plataforma combinan con chaquetas con hombreras y vestidos de caída fluida.
Hace unos años, combinar chancletas con medias habría parecido una extravagancia, o directamente una ridiculez. Hoy, se ha convertido en un recurso consolidado gracias a la influencia de Miu Miu y a la normalización de esta mezcla en el street style.
La fórmula funciona con medias de canalé en tonos neutros (gris, marfil, negro) combinados con ojotas de cuero y pantalones al tobillo. En un registro más sofisticado, las medias can can de nylon en color humo permiten alargar su uso durante las noches de marzo y abril.
El éxito de este calzado en otoño depende en gran medida de las proporciones. Las chancletas planas requieren pantalones que despejen ligeramente el suelo para evitar arrastres. Las de plataforma, con su volumen extra, necesitan compensación en la parte superior: camisas impecables, buzos finos o chaquetas americanas.
Este juego de proporciones se ha visto en editoriales de moda recientes: vaqueros oscuros, camiseta blanca, chaqueta americana de piel y chancletas planas; faldas midi con buzos finos y chancletas con plataforma; trajes fluidos con medias translúcidas y chancletas con taco.
En ciudades de clima templado, las chanclas pueden acompañar gran parte del día, combinadas con un abrigo fácil de llevar, como un cárdigan, un blazer o una gabardina. En entornos más fríos, las medias permiten prolongar su uso sin sacrificar comodidad.
El otoño no implica guardarlas en el armario, sino reinterpretarlas con materiales cálidos, colores discretos y estilismos inteligentes. Las chancletas hoy conviven con la sastrería, el punto fino y las capas, demostrando que la moda puede reinventar lo cotidiano y transformar lo más humilde en objeto de deseo.
De hecho, el auge de las chancletas de lujo ha abierto una conversación interesante sobre comodidad y valor. Mientras algunos critican precios que superan los 600 euros por un calzado tan sencillo, otros defienden que los materiales, las plantillas anatómicas y los acabados artesanales marcan la diferencia.
Más allá de la polémica, lo cierto es que el salto de la chancleta al universo del lujo silencioso ha cambiado su estatus. Ya no se percibe solo como un calzado funcional e informal, sino como un símbolo de sofisticación discreta.
A partir de EFE.