¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Marian Rojas-Estapé: "El cerebro necesita divagar para estar sano"

La psiquiatra española se presenta el lunes 19 de enero en Punta del Este y Montevideo, de la mano de Mentes Expertas, para hablar de salud mental y alertar sobre el peligro de las sociedades adictas a la dopamina

El lunes 19 de enero llega a Punta del Este, por segunda vez y de la mano de Mentes Expertas, Marian Rojas-Estapé, la psiquiatra y divulgadora española que en los últimos años se ha convertido en referente de salud mental, bienestar y felicidad. Dedicada a la consulta clínica y a su familia, su nombre comenzó a sonar en 2018, cuando publicó su primer libro, Cómo hacer que te pasen cosas buenas, el cual se tradujo a nueve idiomas y está a la venta en 40 países. Tres años después escribió Encuentra tu persona vitamina, que también dio la vuelta al mundo, y en 2024 sacó a la luz Recupera tu mente, reconquista tu vida, que corrió con la misma suerte que sus antecesores.

Además de los libros y las redes sociales, donde tiene más de cuatro millones de seguidores en Instagram, la psiquiatra tiene un podcast (El podcast de Marian Rojas-Estapé) y forma parte de Mentes Expertas, un proyecto nacido en España, que organiza conferencias en distintos países con ponentes como Víctor Küppers y Mario Alonso Puig, con el objetivo de transmitir lo necesario que es invertir en la actitud y la motivación, tanto en el ámbito personal como laboral, de forma de vivir de una manera positiva y proactiva. Así es como Marian Rojas-Estapé llega por segundo año consecutivo a Uruguay.

“Yo no me planteaba volver, porque viajo muy poco, pero me lo pidieron porque la experiencia del año pasado en Punta del Este fue maravillosa. Yo misma me enamoré de Uruguay, de su gente, sentí que había algo muy especial en el ambiente. Quedé fascinada, tanto que quiero volver en modo placer”, dijo Rojas-Estapé en entrevista telefónica con Galería, desde su casa en España. El éxito en 2025 fue tal que este año redobló la apuesta y, además del de Mentes Expertas en el Centro de Convenciones de Punta del Este, sumó otro el mismo día en el Teatro Metro de Montevideo.

marian rojas estape 2

Bajo el título “Cómo domar la mente y cultivar la alegría”, Rojas-Estapé invitará a reflexionar y hacerse preguntas profundas que devuelvan a cada uno el sentido de la vida. Es que, a su entender, el “síndrome del pensamiento acelerado” con el que vivimos actualmente, responsable de disparar los niveles de cortisol en nuestro organismo, y el exceso de dopamina causado por la cantidad de estímulos dopaminérgicos que tenemos en el día a día, desde las pantallas y la comida ultraprocesada, hasta las drogas, la pornografía y las apuestas en línea, han bloqueado la zona de nuestra mente que nos permite situarnos en el aquí y ahora, y encontrarle sentido a la vida.

Para hacer frente a este estado de anestesia, la especialista reivindica la importancia del aburrimiento y la divagación mental como momentos en los que nuestro cerebro se repara y opera sus funciones. “Caminar sin auriculares, mirar por la ventana cinco minutos, ducharse sin estímulos, hacer una tarea mecánica, ordenar, regar las plantas, planchar. Estos pequeños momentos repetidos a diario previenen el colapso mental”, nos devuelven la calma y permiten hacernos las preguntas que nos ayudan a encontrar el sentido de la vida y la felicidad, aseguró la psiquiatra.

El título del próximo Mentes Expertas que va a dar en Punta del Este y en Montevideo es “Cómo domar la mente y cultivar la alegría”. En un mundo donde se vive de forma acelerada, ¿cómo se puede hacer para calmar la mente?

El primero de los temas que voy a tratar es el síndrome del pensamiento acelerado, es decir, la sensación que tenemos hoy de que la cabeza está constantemente descontrolada, trayéndonos pensamientos que nos aturden y que no nos permiten conectar con el presente. Vivimos anestesiados sin saber exactamente quiénes somos y a dónde vamos. Usando la base neurocientífica y psicológica, intentaré explicar qué es esto del pensamiento acelerado y de dónde viene. Una vez entendido esto, entraré en lo que es la felicidad, esa búsqueda que tiene todo ser humano. Allí distingo el placer de la satisfacción y de la felicidad, explicando cómo el placer es muy dopaminérgico, pero que el sentimiento de felicidad está mucho más relacionado con la calma y el sentido de la vida.

“El síndrome del pensamiento acelerado, es decir, la sensación que tenemos hoy de que la cabeza está constantemente descontrolada, trayéndonos pensamientos que nos aturden y que no nos permiten conectar conel presente. Vivimos anestesiados sin saber exactamente quiénes somos y a dónde vamos”. “El síndrome del pensamiento acelerado, es decir, la sensación que tenemos hoy de que la cabeza está constantemente descontrolada, trayéndonos pensamientos que nos aturden y que no nos permiten conectar conel presente. Vivimos anestesiados sin saber exactamente quiénes somos y a dónde vamos”.

Por eso, en la siguiente parte de la conferencia hablaré sobre el sentido de la vida y el encuentro de nuestro propósito, por qué estamos aquí. Nos haremos las grandes preguntas que nos ayuden a conectar con nuestro presente y desde la experiencia de cada uno. En general, tiene mucho que ver con el amor, con el trabajo, con la trascendencia, con la naturaleza y la contemplación. Es decir, con volver a darle esa calma a la vida.

¿Por qué nos cuesta tanto encontrar esa calma?

Es una de las cosas que voy a explicar. Hablaré del cortisol, la hormona que se activa ante el miedo, el estrés, la soledad involuntaria y los vínculos rotos. Pero también de las pantallas y la dopamina, la hormona del placer. Explicaré cómo todo esto nos ha llevado a bloquear la zona de nuestra cabeza que nos permite situarnos en el aquí y en el ahora, a saber por qué estoy aquí, qué quiero y qué me gusta. Cada vez se nos hace más difícil tener nuestra identidad. Para esto es clave entender que el aburrimiento, las pequeñas pausas a lo largo del día, de la semana son necesarias. No estamos diseñados para vivir acelerados y sin ser capaces de calmar nuestro mundo interior.

En su libro Recupera tu mente, reconquista tu vida habla de la importancia de la “divagación mental”. ¿Por qué es tan importante y qué consejos da para lograr tener esos espacios?

La divagación mental es ese momento en el que la mente se va. En nuestra sociedad hiperestimulada nos han enseñado que estar distraído es un defecto. Sin embargo, el cerebro necesita divagar para estar sano. Cuando dejamos de hacer y permitimos que la mente vague, sin móvil, sin tarea, sin exigencia, se activa una red cerebral que es la red neuronal por defecto. Es un espacio donde el cerebro ordena, integra y sana.

Divagar es importante porque regula el estrés. Cuando no paramos, el cerebro siempre está en modo de alerta. La divagación está diciendo al cerebro “tú estás a salvo”. La segunda cosa por la que es importante es porque favorece la creatividad. Las mejores ideas no aparecen cuando las forzamos, sino cuando soltamos. En la ducha, caminando, conduciendo, mirando por la ventana. También es relevante porque integra emociones. La mente que divaga procesa lo vivido. Es decir, va al pasado, va al futuro, se cuenta la historia. Si en esos espacios acumulamos emociones no digeridas, nos entra ansiedad, irritabilidad, saturación, agotamiento mental. La cuarta razón por la que es importante es porque nos ayuda a reconectar con el sentido. Cuando divagamos surgen preguntas muy profundas. ¿Aquí es donde quiero estar? ¿Qué necesito? ¿Soy feliz? ¿Esto vale la pena? ¿Me estoy equivocando? Ahí nace la coherencia y la alegría auténtica.

La divagación es una rumiación. No es darle vueltas obsesivas a un problema. La rumiación descansa y la divagación repara. Caminar sin auriculares, mirar por la ventana 5 minutos, ducharse sin estímulos, hacer una tarea mecánica, ordenar, regar las plantas, planchar, los espacios de no hacer. Estos pequeños momentos repetidos a diario previenen el colapso mental. Cuando estoy todo el día resolviendo, mi cerebro detecta que estoy en guerra interna. Eso activa el sistema nervioso simpático, libera cortisol constantemente, comienza la inflamación. Todo ese estado de alerta mantenido genera una patología física, psicológica, o incluso conductual. Tiendo al aislamiento, estoy saturado, estoy torpe mentalmente, porque el cerebro está en modo supervivencia.

“Hay estudios que demuestran la sincronía entre una madre y una hija, entre una pareja, entre amigos, cuando se miran a los ojos. Sucede una conexión, incluso de corazones, que cuando hay una pantalla de por medio no sucede. Se cree que en las pantallas se pierde hasta un 40% de la información emocional. Nos entendemos mejor como humanos cuando compartimos un espacio real”. “Hay estudios que demuestran la sincronía entre una madre y una hija, entre una pareja, entre amigos, cuando se miran a los ojos. Sucede una conexión, incluso de corazones, que cuando hay una pantalla de por medio no sucede. Se cree que en las pantallas se pierde hasta un 40% de la información emocional. Nos entendemos mejor como humanos cuando compartimos un espacio real”.

En el mundo actual lograr esos espacios de divagación es muy difícil. Cuando estamos cansados o estresados, recurrimos a las pantallas pensando que nos descansan o distraen. Usted dice que estas nos han convertido en “drogodependientes emocionales”.

Totalmente. En un primer momento la pantalla fue diseñada para que pudiéramos estar más cerca de los lejanos y para mejorar la comunicación, pero ahora lo importante es mantener nuestra atención el mayor tiempo posible, a través de la liberación de dopamina. Eso da dinero, da algoritmos, da información, pero de ninguna manera te protege o protege a tus hijos. Llevo años luchando con el tema de las pantallas en los jóvenes. Es necesario proteger su cerebro en un momento clave, en el que su sistema de recompensa en su corteza prefrontal está en pleno desarrollo. Es como el tema del alcohol. Cuanto más tarde empiece a consumir alcohol, más estás protegiendo su cerebro. Al final, el alcohol va a entrar en su vida en algún momento, pero no es lo mismo que entre a los 12, que a los 14, a los 18, que a los 20. Hay que proteger a los jóvenes que son más vulnerables a todo aquello que les enganche. Cuando una cosa está diseñada para enganchar es mucho más fácil secuestrar nuestros instintos a que nosotros los dominemos.

Una de las cosas que explico en la conferencia es la importancia de volver a mirarnos a los ojos. Hay estudios que demuestran la sincronía entre una madre y una hija, entre una pareja, entre amigos, cuando se miran a los ojos. Sucede una conexión, incluso de corazones, que cuando hay una pantalla de por medio no sucede. Se cree que en las pantallas se pierde hasta un 40% de la información emocional. Nos entendemos mejor como humanos cuando compartimos un espacio real.

De hecho, la American Psychological Association­ dice que las interacciones presenciales reducen el cortisol más que las digitales, porque el contacto visual real activa circuitos de seguridad y de calma. A su vez, mi querida oxitocina, que es la hormona del vínculo, aumenta con la presencia física, con la sincronía emocional, con la atención plena compartida. La comunicación digital no genera el mismo pico de hormonas. Se sabe que el predictor número uno de felicidad a largo plazo no es el éxito ni el dinero, son las relaciones humanas profundas y presenciales. Lo que más protege al cerebro son los vínculos sanos que tengan componente presencial.

marian rojas estape 1

En sus libros también señala que la liberación permanente de dopamina, que causan entre otras cosas las pantallas, afecta la tolerancia al dolor y al aburrimiento. ¿Cómo es eso?

Esto es una cosa que explico muy detalladamente en mi Mentes Expertas. Cuando uno se pasa la vida liberando dopamina, cuanto más adictos somos al placer, ya sea a través de las redes sociales, de las apuestas por internet, del consumo de alcohol, de tabaco, de drogas o de alimentos ultraprocesados, menos tolerantes nos volvemos al dolor. Son dos caras de una misma moneda. La dopamina modula la percepción de dolor, cambia cómo lo vivimos, y hoy vivimos intoxicados de dopamina. Una sociedad adicta al placer, a la dopamina, se convierte en una sociedad intolerante al dolor, porque lo percibe como algo amenazante y muy intenso. Al final todo nos duele, todo nos molesta, nos aburre y nos irrita.

En la vida hiperestimulada, con picos constantes de dopamina, luego viene el bajón dopaminérgico, donde nada nos llena, todo nos aburre. El exceso de estímulos va generando cada vez menos capacidad de disfrute, más impulsividad y menos tolerancia al vacío. Entonces, más dolor emocional sentimos y más dependencia al estímulo. Es una paradoja dopaminérgica. Por eso, hay que recuperar el aburrimiento sano. De esa manera, se va reequilibrando la cuerda, que yo llamo del placer-dolor. Necesitamos que nuestra vida tenga un sentido; si no, nos enganchamos con las sensaciones. Al cerebro, al corazón, al alma, al espíritu no les gusta vivir en el vacío. Necesitan darles sentido a las cosas. Lo único que nos llena realmente en esta vida, en mi opinión, tiene que ver con el amor, con la belleza, con el bien, con la trascendencia, con la naturaleza, con la fe. Y para eso hay que frenar porque a la vida le han dado play y esto es muy rápido.

Usted ha instaurado el concepto de persona vitamina. ¿Cuándo uno se convierte en persona vitamina para los demás?

Somos personas vitaminas cuando nuestra presencia regula, no agota; cuando sumamos calma, no ruido; cuando el otro se siente visto, no juzgado. Una persona vitamina sabe acompañar, disfruta de las alegrías del otro, no juzga o intenta juzgar lo mínimo. No es cuestión de estar siempre bien, sino de que cuando estás, estar de verdad. Uno tiene días malos y a veces se enfada como padre, como esposo, como jefe, como hijo, pero la clave es intentar regularnos e intentar volver a hacer la vida agradable a los demás.

“La dopamina modula la percepción de dolor, cambia cómo lo vivimos, y hoy vivimos intoxicados de dopamina. Una sociedad adicta al placer, a la dopamina, se convierte en una sociedad intolerante al dolor, porque lo percibe como algo amenazante y muy intenso. Al final todo nos duele, todo nos molesta, nos aburre y nos irrita”. “La dopamina modula la percepción de dolor, cambia cómo lo vivimos, y hoy vivimos intoxicados de dopamina. Una sociedad adicta al placer, a la dopamina, se convierte en una sociedad intolerante al dolor, porque lo percibe como algo amenazante y muy intenso. Al final todo nos duele, todo nos molesta, nos aburre y nos irrita”.

¿Cómo se llega a ser persona vitamina?

Creo que nadie puede nutrir desde el vacío. Solo podemos regular al otro, cuidar al otro, cuando antes nos hemos regulado nosotros mismos. Para estar bien con alguien hace falta estar bien con uno mismo. Y estar bien con uno mismo es escucharme, divagar, contemplar, agradecer, meditar. Cuando no tenemos estos espacios, vivimos en la hiperestimulación, en la hiperexigencia, el cortisol está siempre alto. Eso nos convierte en personas que absorben energía en vez de darla.

¿Qué impacto tienen los Mentes Expertas en el público?

Quiero que la conferencia sea un momento de freno, de pausa en medio de las vacaciones, que la gente tenga un momento para reír, conectar y entenderse. Mi padre (psiquiatra Enrique Rojas) tiene una frase, que me encanta, que es: “comprender es aliviar”. Busco esa sensación de alivio, de decir: “Ahora entiendo por qué me pasó esto o por qué está así mi pareja, mi hijo, mi madre”. Busco que la personas se entiendan, conecten con su historia, con sus emociones y con las de las personas más cercanas, de forma que salgan fortalecidas y con ganas de mejorar, de cuidarse y de cuidar. Siempre es una alegría saber que en un mundo que va tan rápido, todavía hay mentes, corazones y espíritus que desean frenar y recuperar el sentido. Cuando veo la cantidad de personas que acuden a las conferencias, pienso que hay esperanza.

// Leer el objeto desde localStorage