Al mismo tiempo, implica una gran responsabilidad hacia el futuro. Hoy somos casi 400 personas: una organización que creció desde un estudio pequeño y familiar, hace 100 años, hasta lo que es hoy.
Es, en definitiva, una combinación de ambas cosas: el orgullo de pertenecer y la responsabilidad de seguir actualizándonos, avanzar y mantenernos a la vanguardia. Los 100 años no son una meta en sí misma, sino una instancia para reflexionar, valorar lo construido y proyectarnos hacia adelante.
—¿En qué se basa su cultura?
C. —Somos un estudio que se enorgullece de su cultura, que ha sido la base para proyectarnos a lo largo del tiempo. Es una cultura centrada en el desarrollo integral de las personas, en la cercanía con los clientes y en la integridad. Esa es, en esencia, nuestra línea. Con los años, las instituciones cambian y evolucionan, pero creemos que nuestra cultura ha sido clave para llegar hasta acá.
—¿Qué los distingue de otras empresas del rubro?
C. —Tenemos muy incorporado en nuestro ADN el concepto de innovar en lo que hacemos, de estar siempre a la vanguardia, y de ser creativos y cercanos con nuestros clientes. Más allá del tamaño que tenemos hoy, buscamos que quien llegue al estudio encuentre siempre una referencia directa, una respuesta ágil y un trato cercano, persona a persona.
Esa cercanía, junto con la capacidad de adaptarnos, de entender los asuntos de los clientes desde un enfoque profesional y comprometido e involucrarnos codo a codo en sus proyectos de principio a fin, es lo que nos distingue.
Además, trabajamos de forma muy horizontal. Los accesos son rápidos, tanto para los clientes como entre quienes formamos parte del equipo. Esa lógica de cercanía no es solo hacia afuera, sino también interna. Si bien, como toda organización, existe una estructura, se mantiene un funcionamiento ágil y colaborativo que también se refleja en nuestros programas de beneficios y en las políticas de bienestar para quienes trabajan con nosotros.
—Hablan de “hacer posible” proyectos: ¿qué proyectos concretos sienten que marcaron el desarrollo del país?
Tomás Gurméndez —A lo largo de estos 100 años, el estudio ha participado en muchísimos proyectos relevantes para el país, en distintas industrias. Muchas veces, cuando esos proyectos salen a la luz, el rol del abogado no se ve o pasa desapercibido. Pero creo que nuestra fortaleza ha sido entender el negocio, empatizar con los clientes y meternos de lleno en sus necesidades, así como comprender la lógica de cada industria. Desde ese lugar, buscamos acompañar y llevar adelante los proyectos de la mejor manera posible.
Posadas
Socios Tomás Gurméndez y Lucía Carbajal.
Mauricio Rodríguez
—Se promueven como un estudio full service. ¿Qué significa?
G. —Implica que quien llega con una necesidad concreta —por ejemplo, desarrollar una inversión en el país— encuentra dentro del mismo equipo un abordaje multidisciplinario. Esto significa que no solo recibe asesoramiento legal, sino también notarial, contable y tributario, con una mirada integrada. No hay respuestas aisladas de cada área, sino un análisis conjunto del proyecto desde todos los ángulos.
De esta manera, el inversor o quien impulse un negocio accede a una visión completa para la toma de decisiones. Creemos que ese enfoque integral es un diferencial muy positivo, ya que no es tan común en otras jurisdicciones.
—¿Cuáles son las áreas de mayor crecimiento en el último tiempo?
G. —En definitiva, el crecimiento del estudio y de sus áreas refleja lo que ocurre en el mercado. En ese sentido, sectores como el de infraestructura han tenido un desarrollo muy fuerte en los últimos años, en línea con la evolución del país. También han crecido con fuerza áreas vinculadas a la forestación y la energía, acompañando las tendencias más dinámicas del mercado local.
En general, el estudio avanza en paralelo al “negocio país”: las áreas que más se expanden son aquellas en las que hay mayor actividad, lo que implica una adaptación constante para acompañar esos cambios.
—¿Qué ventajas y límites tiene operar desde un país como Uruguay?
C. —Creo que la principal ventaja del país —y, en definitiva, la primera carta de presentación de todos los actores del mercado uruguayo— es la seguridad jurídica y la estabilidad institucional. Es algo que nos enorgullece y que todos promovemos, porque genera un marco muy propicio para que inversores extranjeros vean a Uruguay como una oportunidad cada vez más atractiva.
La desventaja más evidente, en cambio, está en la escala: el tamaño del mercado interno y las propias dimensiones del país imponen ciertos límites. Sin embargo, la experiencia demuestra que la seguridad jurídica, el carácter abierto del mercado y ese entorno favorable para la inversión han estado por encima de esas restricciones.
A su vez, tanto los estudios como los distintos actores del mercado hemos acompañado una creciente sofisticación del entorno local. Hoy, quien llega a Uruguay encuentra estructuras profesionales capaces de responder a proyectos de cualquier escala, alineadas con estándares internacionales.
Esa barrera ya se rompió: el país ofrece un mercado preparado, con profesionales al nivel de cualquier otra plaza, y eso es, sin duda, un avance muy importante que se ha construido con el tiempo.
—¿Qué desafíos enfrenta hoy una firma legal en un mundo cada vez más tecnológico y global?
G. —Más que una amenaza puntual de una tecnología, se trata de un cambio de paradigma. El desafío pasa por la capacidad de adaptarse a nuevas realidades, en un mundo cada vez más tecnológico y globalizado. Hoy la competencia no es solo con estudios locales: también incluye firmas sin presencia física en Uruguay que atienden clientes multinacionales, e incluso compañías tecnológicas.
En ese contexto, el gran desafío, y en lo que venimos trabajando hace tiempo, es entender esa nueva realidad y adaptarnos con rapidez, antes de que sea tarde.
Un cortometraje sobre Posadas y su huella en el país
En el marco de la celebración de los 100 años, se estrenó un documental que busca reflejar el espíritu del estudio, con un mensaje que trasciende lo conmemorativo: la historia de Posadas también es parte de la del Uruguay. La pieza, titulada La pluma mágica, fue realizada junto a Avisa Publicidad y Mueca Films, con dirección de Juan Ponce de León, y contó con la participación de profesionales de la firma.
Desde el equipo de Comunicación de Posadas señalaron que el objetivo fue proponer algo distinto, alejado de lo esperable para una firma de servicios profesionales. En ese sentido, destacaron el carácter innovador de la propuesta, poco habitual en el sector, tanto por su formato como por su nivel de producción.
En cuanto al enfoque, explicaron que se recurrió a la ficción y a la mirada de una niña para resignificar un elemento tan central como la firma dentro del negocio. A partir de ahí, se muestra cómo nacen los proyectos —sin importar su escala— y cómo se transforman con el tiempo.
Además, se buscó dar cuenta del impacto de esos procesos en el desarrollo del país, a través de una línea narrativa que acompaña su evolución a partir de los distintos hitos vinculados al estudio.