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Para celebrar el Día de la Niñez, cuatro ideas para crear, imaginar y compartir tiempo en familia

Una invitación a hacer una pausa, alejarse de las pantallas y recuperar el juego compartido a través de propuestas simples, creativas y fáciles de hacer en casa

Redactora de Galería

Jugar es una forma de habitar el mundo. Los niños crecen inventando historias, creando personajes y descubriendo posibilidades. ¿Y si los adultos se animaran, cada tanto, a volver a entrar en ese mundo con ellos?

Compartir tiempo con los hijos no tiene por qué ser simplemente estar juntos. También puede ser una oportunidad para encontrarse desde lo lúdico, lo creativo, la imaginación y el disfrute. Sentarse alrededor de una mesa, ensuciarse las manos con pintura, inventar un mundo fantástico o recuperar un juego de la infancia son formas sencillas de conversar, reírse y compartir.

En un momento en que las pantallas ocupan buena parte de la vida cotidiana, crear juntos también puede ser una manera de hacer una pausa.

Y no hace falta que todo salga perfecto. Tampoco es necesario contar con grandes materiales ni con un plan demasiado elaborado. Una caja, algunos papeles, un palito de helado, objetos que ya están en casa o elementos encontrados en la naturaleza pueden ser suficientes para empezar. Lo importante no es tanto el resultado como todo lo que sucede mientras se crea: probar, equivocarse, inventar y, sobre todo, compartir un rato juntos.

Guzmán, Guillermo, María José y Jacinta hacen masa casera con espirulina.

Guzmán, Guillermo, María José y Jacinta hacen masa casera con espirulina.

Esa es la mirada que atraviesa el trabajo de María José Camaño, creadora de Mamá Majo, un proyecto que nació mucho antes de convertirse en un emprendimiento. Hace 16 años empezó haciendo, con sus propias manos, los cumpleaños de sus hijos. Pensaba las decoraciones, las piñatas y los juegos, y encontraba en ese proceso una forma de crear para ellos. Con el tiempo, los pedidos empezaron a llegar y aquello que había comenzado en el ámbito familiar se transformó en un proyecto de vida.

María José Camaño es Mamá Majo, un proyecto en el que se dedica a crear decoraciones y piñatas para cumpleaños, además de compartir ideas creativas en sus redes.

María José Camaño es Mamá Majo, un proyecto en el que se dedica a crear decoraciones y piñatas para cumpleaños, además de compartir ideas creativas en sus redes.

Hoy, Mamá Majo propone experiencias atravesadas por el juego, la creatividad, el vínculo y el respeto por las personas y el entorno. En su cuenta de Instagram, @holamamamajo, Camaño comparte sus creaciones, ideas y propuestas para celebrar y crear en familia.

Para este Día de la Niñez, además, comparte con Galería cuatro actividades sencillas para hacer en casa, todas con un mismo fin: dejar que la imaginación tome las riendas.

Todo se transforma

Reciclar crayolas

Esos pequeños pedacitos de crayola que se encuentran por todos lados de la casa y parecen haber llegado al final de su vida útil todavía tienen mucho para dar. Reunidos, mezclados y derretidos pueden convertirse en crayolas nuevas, con formas y combinaciones de colores inesperadas.

Para hacerlo se necesitan restos de crayolas, pequeños recipientes para derretirlas y moldes de silicona, cubeteras de hielo u otros recipientes resistentes al calor.

A las crayolas se les saca el papel que las cubre y se las separa por color. Luego se las corta en pedacitos y se las derrite a baño maría. Una vez líquidas, se colocan con cuidado en los moldes y se dejan enfriar hasta que vuelvan a solidificarse.

Parte de la gracia está en experimentar. ¿Qué pasa cuando se mezclan colores que normalmente no irían juntos? ¿Qué nuevas tonalidades aparecen? Así, algo que parecía un descarte se transforma en un material nuevo para seguir creando.

Manos a la obra

Masa de modelar casera

Harina, sal, agua y un poco de aceite alcanzan para hacer una masa de modelar casera. Después llega la parte más divertida: darle color y transformarla en todo lo que la imaginación permita.

Para prepararla se necesita:

1 taza de harina

½ taza de sal fina

2 cucharadas de aceite

1 taza de agua

Se mezclan todos los ingredientes hasta obtener una preparación líquida y se lleva a fuego medio-bajo, revolviendo de manera constante, hasta que la masa empiece a despegarse de la olla y adquiera una consistencia moldeable. Una vez que se enfría un poco, está lista para jugar.

El color puede llegar a través de pigmentos naturales que haya en casa, como cúrcuma, remolacha en polvo, espirulina o açaí en polvo. También se pueden armar pequeños escenarios con elementos cotidianos y objetos encontrados en la naturaleza. Una ramita puede ser un árbol, una piedra convertirse en una casa y una caja terminar siendo un barco.

La propuesta es empezar con la masa y dejar que cada uno invente el resto de la historia.

Lo que guardamos en la memoria

Jugar como antes

¿A qué jugábamos cuando éramos chicos? Esta propuesta invita a mirar hacia atrás y recuperar juegos que tal vez quedaron guardados en un rincón de la memoria para compartirlos ahora con los hijos. Porque cuando compartimos esos juegos no solo estamos compartiendo una actividad. También estamos acercando una parte de nuestra propia historia.

Se puede, por ejemplo, construir un balero con botellas de plástico y volver a experimentar con ese juego tan simple como desafiante. Otra opción es hacer una guirnalda de muñecos con papel de diario, recortando y uniendo figuras para crear personajes, historias y pequeños mundos.

Para desarmar y volver a crear

Puzle collage

¿Quién no tiene dibujitos hechos por los niños guardados en algún cajón o colgados en la heladera? La propuesta es darles una nueva vida o, mejor todavía, crear una obra desde cero entre todos y convertirla después en un puzle casero.

El punto de partida puede ser un cartón, una hoja gruesa o una cartulina. Pinturas, dibujos, recortes de revistas, papeles, texturas y cualquier otro material que aparezca en casa sirven para construir una composición colectiva.

Para empezar, también pueden ayudar algunas preguntas. ¿Cómo sería tu casa soñada? ¿Qué animales vivirían en un mundo inventado? ¿Cómo sería un lugar donde todos pudiéramos volar?

Una vez terminada la obra, solo queda cortarla en diferentes piezas y empezar el juego otra vez: desarmarla, volver a armarla y disfrutar de una creación hecha entre todos. Un tip para conservarla durante más tiempo es plastificarla con papel contact transparente antes de cortar las piezas.