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    viernes 07 de junio de 2024

    Chocolatería gourmet con inspiración italiana

    Ruggiero Bombones Gourmet combina excelencia en sabor, con cuidado del detalle y un exquisito diseño

    La pandemia fue un punto de quiebre para el joven emprendedor Juan José Vignoli, quien en 2020, a sus 19 años, decidió apostar por su pasión y dedicarse a la chocolatería. El amor por la cocina se lo inculcó de pequeño su abuela, a quien siempre miraba hornear tortas y cocinar.

    Comenzó a prueba y error a desarrollar recetas y diseños alusivos a los rellenos de los bombones, que luego testeó para asegurarse de que eran bien aceptados. Fiel a sus gustos por el chocolate de calidad, comenzó por el belga, el mejor que encontró en mercado, a pesar de que le habían advertido que su comportamiento era el más temperamental. Al mismo tiempo que perfeccionaba su técnica mirando cientos de videos sobre chocolatería en YouTube, junto con una prima con experiencia en marketing­, desarrollaba la marca Ruggiero­. Tenía claro que para crear un producto exitoso debía combinar el sabor con una excelente presentación, que atendiera desde el diseño de cada pieza hasta el empaque. “Tiene que ser como una cajita de joyas”, explica.

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    Juan José Vignoli

    Juan José Vignoli

    “Empecé por el bombón de chocolate blanco y coco porque tenía un diseño muy sencillo inicialmente, un poco de azul y nada más”, cuenta sobre la técnica de agregar colores alusivos al relleno, algo novedoso en el mercado uruguayo. “Después le fui agregando color azul y dando el diseño que tienen hoy. Al principio el relleno era solo de pasta de coco y leche condensada y luego le puse una avellana para darle un componente crocante”, agrega.

    Además del de coco, que es uno de los más pedidos, también son muy populares el de avellanas con dulce de leche, el de pistacho y el de almendras con chocolate. Otros sabores en el menú son oreo, café, frambuesa, naranja, lima-limón, maracuyá, menta y frutos rojos.

    Después de hacer una tanda para probar, se vio haciendo 1.200 bombones en tres días y peleando para mantener el stock. “Cuando uno se acostumbra a manejar el chocolate y entiende cómo funciona la cristalización, los hace con los ojos cerrados”, asegura Vignoli, que decidió invertir parte de la ganancia en una máquina de atemperado, que agiliza el proceso y minimiza el desorden en la cocina, y una pulverizadora, que permite dar una terminación aterciopelada al chocolate.

    Más allá de los característicos bombones que dieron inicio al emprendimiento, Ruggiero también tiene huevos­ y conejos de pascua, turrones, tabletas de chocolate y otras golosinas ideales para canastas o regalos empresariales. “Cada encargo es especial. Recuerdo a una señora que me pidió que hiciera el huevo de Pascua más grande que pudiera porque en su casa la tradición es romperlo con la cabeza”, (se ríe).

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    Hoy, Vignoli reparte su tiempo entre el emprendimiento que lidera hace cuatro años y la carrera de Gastronomía­ Profesional en el Instituto Crandon, que comenzó para “aprender de todo y tener un respaldo para poder crecer”. En su tiempo libre es muy consumidor de programas de gastronomía.

    “No sé cuándo, pero mi idea es abrir una chocolatería Ruggiero con una heladería que mantenga los estándares de la marca. Ya comencé a hacer la prueba de sabores de gelato”, adelanta a Bon Vivant.

    Pedidos al 099504544 / @ruggierobombones