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Tres centros de análisis contrastan su balance sobre la economía; desafío de 2026 será lograr crecer más
Ceres, CED y Cinve, tres influyentes think tanks de distinto sesgo, señalan lo que consideran son los aciertos y errores en las decisiones económicas del actual gobierno, y trazan perspectivas para el nuevo año
Sede del Ministerio de Economía, en Colonia y Paraguay.
Con sus propios sesgos, los tres think tanks con mayor influencia en la discusión pública nacional hacen balance del año que termina y de la gestión económica del gobierno frenteamplista con diferencias; el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) y el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) mayormente críticos, y el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) resaltando varios resultados positivos. Unos señalan algún “error” y el otro, “mérito”. La grieta analítica se cierra cuando proyectan el 2026 y consideran, de manera coincidente, que será un reto lograr que Uruguay crezca a mayor ritmo.
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Poco antes del cambio de año Búsqueda le pidió a este trío de centros de análisis que, todos con igual límite de extensión y plazo para contestar por escrito, expongan su visión sobre el desempeño de la economía del país en 2025; que señalen los “principales aciertos y desaciertos del gobierno en materia económica”, y que juzguen en particular la gestión del actual equipo económico encabezado por el ministro Gabriel Oddone. El cuestionario también buscó conocer qué perspectivas y desafíos visualizan para el nuevo año.
A través de sus análisis de coyuntura, de conferencias —en el caso de Ceres y CED— y de columnas de opinión, estos think tanks son actores activos de la conversación económica (junto con algunos analistas vinculados a la academia o a la consultoría empresarial). Además, son generadores de proyecciones macroeconómicas propias y participan en las encuestas mensuales de expectativas que hace el Banco Central (BCU).
El Cinve celebró su 50 aniversario durante el año que acaba de terminar; esta institución dedicada a la investigación, la consultoría y la capacitación en la disciplina económica ha nutrido con técnicos a distintos gobiernos del Frente Amplio, incluido el actual (Bibiana Lanzilotta es ahora directora de Política Económica del Ministerio de Economía y Gonzalo Zunino preside República AFAP, una empresa privada propiedad de tres bancos estatales).
Diez años más joven que el Cinve, Ceres se presenta como un centro de análisis especializado en políticas públicas, independiente y sin fines de lucro. De tendencia liberal, entre sus antiguos directores listan, por ejemplo, Edgardo Favaro, Luis Viana, Alejandro Vegh Villegas y Ernesto Talvi, algunos vinculados al Partido Colorado y con participación en la administración de Luis Lacalle Pou (2020-2025). Hoy su cara más notoria es el economista Ignacio Munyo.
También impulsor del pensamiento y de propuestas económicas liberales, el CED va camino a cumplir una década de existencia. Algunos de sus economistas, como su fundador y presidente, Hernán Bonilla, trabajaron para el Ministerio de Economía (MEF) en el período pasado. Él y el director ejecutivo de este centro, Agustín Iturralde, son columnistas regulares del diario El País, afín al Partido Nacional.
El balance de 2025
A mediados de diciembre se publicaron datos sobre el Producto Interno Bruto (PIB) al tercer trimestre —un crecimiento acumulado de 2,3% al comparar con los primeros nueve meses de 2024— y el cierre de 2025 se informará en marzo próximo.
Al evaluar el desempeño de la actividad económica en 2025, dos centros de análisis tienen una mirada coincidente: el PIB fue perdiendo dinamismo en el correr del año y la expansión promediará en torno a un 2%.
“Para octubre-diciembre no esperamos otra caída, pero tampoco un aumento significativo, que dejará al crecimiento anual cerca del 2% y lejos del 2,6% proyectado en el Presupuesto”, señala Martín Alesina, quien contestó en nombre de Ceres. Además, marca que la mitad de esa expansión de 2025 habrá sido por el “arrastre estadístico” y el otro punto porcentual se explica por el crecimiento en el primer semestre asociado a “la temporada turística, altos precios de carne y soja y la reapertura de la refinería” de petróleo de Ancap.
Sostiene que ese “enfriamiento de la actividad” se reflejó en los últimos meses en los datos de creación de empleo, de la recaudación impositiva y del consumo.
Por otro lado, para Ceres, la consolidación de la inflación en niveles bajos es “una muy buena noticia” del año que acaba de concluir, “no así la trayectoria del valor del dólar (ambos muy relacionados), con afectaciones al sector agroexportador y al turismo”.
Desde el CED, Iturralde y Ramiro Correa, su economista jefe, proyectan que el crecimiento económico de 2025 “cierre en torno al 2%”.
Sobre el mercado de trabajo, indican que a noviembre había aproximadamente 13.500 personas ocupadas más que en el mismo mes de 2024. “Sin embargo, desde julio la generación de empleo se vio estancada”, y si se contrastan los datos en términos desestacionalizados entre julio y noviembre, los ocupados fueron unos 11.000 menos, concentrados casi exclusivamente en Montevideo.
De manera coincidente con Ceres, los analistas del CED subrayan que la inflación mostró una “buena performance” y se ubicó “incluso por debajo del objetivo explícito del Banco Central” (4,5%). Pero el debilitamiento del dólar ante el peso durante 2025 produjo “un encarecimiento” del país en términos de esa divisa.
En el frente fiscal, Iturralde y Correa proyectan que el déficit sumando los resultados del gobierno central y el Banco de Previsión Social —BPS— en 2025 habrá sido del equivalente a 4,2% del PIB (4,3% en el caso del sector público consolidado).
Por el Cinve, Fernando Lorenzo y Silvia Rodríguez entienden que, “en términos generales, el desempeño de la economía uruguaya fue satisfactorio” en el año recién terminado.
Sostienen que, al inicio del segundo semestre, el crecimiento “se estancó”, pero que hubo “señales de recuperación” a partir del tercero. Por eso, basados en la información disponible, estiman que el PIB habría crecido “en niveles próximos” a su potencial.
Además, destacan un nuevo récord histórico de exportaciones de mercaderías, si se incluye a las zonas francas.
Fernando Lorenzo. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
Fernando Lorenzo. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
Respecto del mercado laboral, los economistas del Cinve señalan que la tasa de desocupación bajó casi un punto porcentual, “aunque persisten desafíos en términos de brecha de género y desempleo juvenil”.
Los salarios tuvieron una “evolución positiva” (con crecimiento real de 1,2% en octubre respecto de un año atrás), en un contexto de “trayectoria descendente” de la inflación.
Pero matizan: “A pesar de esta evolución positiva en los indicadores laborales, durante el primer semestre del año, el número de personas con ingresos por debajo de la línea de pobreza se ha ubicado en el 17,7%”.
Lorenzo —exministro de Economía en los primeros años del gobierno de José Mujica— y Rodríguez afirman que las cifras fiscales, considerando los 12 meses a octubre, “están en línea con las proyecciones presentadas en el Presupuesto Nacional”: un déficit de 3,8% del PIB para el gobierno central-BPS y de 4,4% del Producto abarcando a todo el sector público.
Los aciertos y yerros
Al juzgar las decisiones económicas del gobierno a través de sus lentes, Ceres marca como un acierto el “haber comenzado (tímidamente) con una agenda desreguladora y simplificadora”, que estuvo enfocada principalmente en el comercio exterior. “Será imprescindible continuar esta senda y acelerar su ritmo y magnitud de impacto”, reclama Alesina.
También elogia los “pasos para que Uruguay se convierta en miembro pleno” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo cual, a su entender, “podría ser un GPS para las reformas que por sí solo no ha podido encarar ninguno de los gobiernos anteriores”.
Resalta, por otro lado, dos “desaciertos” de la actual administración frenteamplista. Primero, “haber dado señales confusas en términos de reglas de juego” al instaurar con la Ley de Presupuesto el Impuesto Mínimo Complementario Doméstico. “Algo que nació con propósito razonable (pagar acá lo que pagarían afuera) terminó obligando a revisar todas las cuentas de las operaciones en Uruguay, es de dudosa neutralidad, pasa el costo a filial en Uruguay y afecta aún más su competitividad”, argumenta.
En segundo lugar, Alesina cuestiona el no haber incluido en la agenda “una revisión del gasto público —cada vez más necesaria— durante el quinquenio. Seguiremos cinco años más gastando por sobre una base rígida de gasto que tiene mucho para mejorar en eficiencia y simplificaciones, y en eliminar fragmentaciones y duplicaciones. Y, además, sin evaluar sus resultados para luego decidir si mantener, quitar o aumentar recursos”.
Desde el CED, la visión es que el gobierno pudo “atravesar desafíos importantes, aunque no han estado exentos de errores”.
Iturralde y Correa objetan que las pautas planteadas para la ronda de los Consejos de Salarios de este año “estuvieron guiadas por el nivel de ingreso de los trabajadores comprendidos en la ronda, otorgando mayores aumentos a los trabajadores de menores ingresos”. Estiman que el aumento real para la franja de ingresos más bajos rondará el 2% en 2025 y un 1,5% en 2026, “por encima del crecimiento de la productividad del trabajo de la economía uruguaya que se encuentra en torno al 0%”. Alertan que eso “pondrá en riesgo el nivel de empleo, en especial en los sectores de salarios más bajos en donde la productividad es menor”.
También con relación a la negociación salarial, señalan que el MEF “no logra imponer la pretendida desindexación, ya que la misma solo abarca al 6% de los trabajadores, que son los de mayores ingresos”.
Varios otros de sus cuestionamientos son sobre el contenido de la Ley de Presupuesto (cuya aprobación mencionan como un “hito alcanzado por el gobierno”). Indican, por un lado, que los “supuestos macroeconómicos sobre los que descansa la programación financiera del gobierno resultan claramente optimistas. El crecimiento económico proyectado por el MEF para 2025 es de 2,6%, sustancialmente superior al 2% que se espera que crezca la economía. Lo mismo sucede para 2026, en donde el MEF espera un crecimiento de 2,2% mientras que es esperable que este guarismo se ubique debajo del 2%”, alegan.
Luego, los analistas de CED sostienen que el Presupuesto “plantea una cadencia fiscal inédita para la historia económica del país” —salvo durante el gobierno de Jorge Batlle (2000-2005), en el contexto de la última crisis que atravesó el país—: un deterioro del déficit fiscal durante los dos primeros años de gestión y una mejora hacia el final del período.
Suman a esto que la programación financiera del gobierno plantea un “ajuste fiscal vía ingresos, es decir, por mayor recaudación”, pese a lo cual esperan que el endeudamiento neto del gobierno central-BPS aumente en cinco puntos (a 63% del PIB sobre el final del mandato).
También objetan una modificación de la regla fiscal vigente que, desde su punto de vista, la “vuelve más laxa”: se elimina el tope anual al incremento del gasto y se plantea una regla guiada por objetivos anuales de resultado fiscal estructural y un ancla de deuda de mediano plazo de 65% del Producto.
Como aciertos, el CED menciona la “continuidad” en dos áreas: en la política monetaria de objetivos de inflación, que permitió mantenerla “dentro del rango meta en los últimos 30 meses de forma consecutiva”; y “la postura aperturista en términos de inserción internacional” y la aproximación al Acuerdo Transpacífico.
Desde el Cinve, en tanto, aprueban un aspecto de la gestión que los otros think tanks ven como equivocada.
Después de definir la aprobación del Presupuesto como un “hito político importante y un logro indiscutible” al carecer de mayorías parlamentarias propias, Lorenzo y Rodríguez afirman —en relación con la llamada por el MEF “consolidación fiscal”— que “la propuesta de gradualidad y la decisión de evitar recortes del gasto público social han sido aciertos y se convirtieron en pilares sobre los que se asienta el programa macroeconómico”.
Agregan, a continuación, otra valoración política. “Un conjunto de actores políticos y sociales esperaba una acción más agresiva para la reducción de la pobreza infantil, ya que durante la campaña electoral este tema había sido identificado como uno de los ejes principales de futuro. Si bien queda pendiente la resolución del Diálogo Social (sobre la protección social), es probable que el esfuerzo presupuestal previsto aún sea insuficiente para lograr mejoras sustanciales en esta materia. A partir de 2026, la ejecución de los recursos que, efectivamente, se canalicen para cumplir con este objetivo, así como la efectividad de las políticas implementadas, es de esperar que se convierta en un aspecto central del plan de gobierno”.
La gestión del equipo económico
Alesina entiende que las autoridades económicas han realizado hasta ahora una “gestión prudente en lo que respecta al proceso presupuestal y los cambios realizados en términos de regla fiscal”. De todas formas, el economista del Ceres insiste en plantear que la “agenda simplificadora y de cambios para volver más atractivo al país para la inversión acelere su ritmo lo antes posible, para que lo prudente no se convierta en peligrosamente estable en poco tiempo”.
El CED reconoce también del equipo económico actual “capacidades técnicas sólidas, al tiempo que cuenta con el apoyo del presidente de la República. Sin embargo, desde distintos sectores de la fuerza política de gobierno se han planteado iniciativas que van en sentido contrario a lo propuesto por el MEF, que hasta el momento ha logrado neutralizarlas”. En el BCU es donde observa “con mayor intensidad la línea continuista” del período pasado, incluso “profundizando la política de objetivos de inflación, consolidando los buenos resultados”.
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Agustín Iturralde, director ejecutivo del CED.
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Iturralde y Correa aplauden el foco del actual equipo económico por acelerar el crecimiento económico. “Sin embargo —acotan—, cuando se analiza la Ley de Presupuesto se encuentran pocas medidas que vayan en este sentido y con bajo presupuesto”.
Para el Cinve, la “orientación general de la estrategia macroeconómica y financiera merece un juicio positivo. El rumbo de la política fiscal es el correcto y la gestión de la política monetaria ha mejorado”.
En ese sentido, Lorenzo y Rodríguez entienden que el “equipo económico ha logrado sortear las enormes dificultades que debió enfrentar” desde el cambio de gobierno y “desentrañar la real situación en que se encontraban las finanzas públicas requirió un esfuerzo considerable. Manejar la pesada herencia fiscal recibida es, sin duda, un mérito de las autoridades”.
También le reconocen el mérito de, para la reciente ronda salarial, haber planteado lineamientos “consistentes con los objetivos de inflación del BCU y con la recuperación salarial en sectores con salarios más bajos”.
Las perspectivas para 2026
Al referirse a lo que cabe esperar para el nuevo año y los desafíos por delante, los analistas de los tres centros plantean algunos elementos coincidentes.
Ceres vislumbra una economía a la que “le cuesta mucho crecer, con muy escasas vías para acelerar” el ritmo. “Si se llegaran a concretar inversiones grandes, difícilmente comiencen en 2026. El consumo no ayudará, la inversión tampoco, y las condiciones externas no van a empujar demasiado. El turismo con una temporada muy buena va a colaborar, pero no llegaría a aportar ni un punto. No visualizamos cómo se podría llegar al 2% en 2026 (mediana de expectativas de agentes relevadas por el BCU) o al 2,2% estipulado en el Presupuesto para ese año. En 2026 no habrá casi arrastre estadístico, el 2% tendría que ser casi entero de crecimiento propio del año, y cuesta visualizarlo”, fundamenta Alesina.
Ata esto con lo que identifica como los mayores desafíos en lo económico para el país: “volverse atractivos para la inversión y en hacer más rentable la actividad legal en Uruguay; no podemos ser un país donde sea muchas veces necesario saltarse alguna regla para poder funcionar”.
Desde el CED auguran un comienzo de año con “dinamismo, ya que la temporada turística presentará muy buenos niveles, similares a los de 2017-2018, que representaron máximos”. Sin embargo, asumiendo que no suceda ningún shock inesperado, proyectan que la economía crecerá en torno a un 1,9%, por debajo del potencial.
Con ese “crecimiento menguado”, los principales desafíos estarán en dos planos. Por un lado, el de las finanzas públicas; proyecta un déficit de 4,2% del PIB, unas “décimas por encima de la estimación oficial”. Este mayor déficit tendría como contracara un mayor nivel de endeudamiento, “algo advertido por las calificadoras de riesgo. En este sentido, la interrogante que se abre es cuál es la verdadera capacidad de reacción del MEF frente a eventuales desvíos fiscales. Vale decir que la nueva regla fiscal prevé mecanismos de convergencia (aún no especificados)”, y en este sentido, “no se puede descartar” que el gobierno plantee “innovaciones tributarias adicionales” a las instauradas con el Presupuesto, señalan Iturralde y Correa.
Por otro lado, entienden que la desaceleración económica “plantea una tensión a la generación de empleo”. Señalan que 2015-2019 fue un período “marcado por el bajo dinamismo económico”, que, en combinación con pautas salariales por encima del aumento de la productividad, llevó a la “destrucción de aproximadamente 50.000 puestos de trabajo”.
El Cinve proyecta que el crecimiento económico en 2026 podría ubicarse en 2,2%, cercano al potencial.
Aprobado el Presupuesto, el equipo económico “enfrentará el desafío de generar acciones específicas orientadas a fortalecer el proceso de crecimiento. Esto requiere alcanzar niveles más altos de inversión productiva”, señalan el exministro y Rodríguez. Añaden que la expansión de la economía jugará un papel clave en el proceso de consolidación fiscal, sumado a la concreción de las mejoras en la eficiencia en la recaudación y a la puesta en marcha de políticas efectivas para la mejora de la distribución de los ingresos y la reducción de la pobreza serán el marco propicio para que las reducciones de los actuales niveles de pobreza sean observables, especialmente, la que afecta a los hogares en que viven niñas, niños y adolescentes.
Por otro lado, el Cinve prevé que la inflación siga por debajo del 4,5%, en un contexto sin “modificaciones sustanciales” en el nivel del tipo de cambio nominal. Sus analistas, para terminar, acotan que el “sobrecumplimiento continuo de la meta no puede ser interpretado como una buena noticia”.