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    sábado 13 de julio de 2024

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    Democracia desinformada

    POR

    Sr. Director:

    Ya es un lugar común decir que la democracia está en crisis. En innumerables países la gente está entre indiferente, desilusionada y caliente. Se suceden las elecciones con candidatos contestatarios que votan extraordinariamente bien (el último caso es un fulano de apelativo "Alvise", que se presentó en España a las elecciones europeas con una agrupación llamada “Se Acabó la Fiesta” y sacó la friolera de 800 mil votos. Ah, y tiene media docena de juicios por difamación).

    Solemos culpar de todo eso al “sistema” (vaya a saber qué es) o a “los políticos”. A cualquiera, menos a nosotros mismos, cuando decididamente no es esa la realidad. Bueno, parte de la culpa la tenemos los ciudadanos, que creemos que la democracia funciona sola, sin precisar que los ciudadanos hagan el menor esfuerzo. Como si fuera una especie de máquina expendedora: ponés la moneda y te tiene que dar lo que le pedís (y si se tranca, entonces unas buenas patadas).

    Pues no es así: la democracia no tiene vida propia, independiente de los ciudadanos, ni piloto automático. Uno de los elementos esenciales para su correcto funcionamiento es la información: si la gente no sabe lo que pasa, o no entiende (porque no se informa, ni se ocupa), la democracia carecerá de apoyo, de contralor y de protagonismo efectivo. Se irá vaciando de contenido y de sentido.

    Uno de los problemas más serios (y más notorios) de la democracia contemporánea es que la gente no está informada, ni acerca de lo que es, ni acerca de lo que hace (o puede hacer), y no está informada porque, o bien no hace esfuerzos por informarse, o los hace mal.

    El País de Madrid (24/6) comenta los resultados de una encuesta sobre el tema, son reveladores (y alarmantes). Cito:

    “El desinterés por las noticias alcanza un récord histórico global, según el Instituto Reuters”

    “Cuatro de cada diez encuestados, en su informe anual sobre noticias digitales, dice evitarlas con frecuencia, mientras que en España el desapego sube ocho puntos respecto a 2023 y predomina una inquietud generalizada por la desinformación.”

    “...cuatro de cada diez encuestados evita las noticias con frecuencia…. El latente problema de la desinformación es una de las causas del desinterés generalizado. Seis de cada 10 encuestados dudan de la veracidad de los contenidos online, proporción que en España alcanza a siete de cada 10. Así ocurre también en Estados Unidos, donde el 72% muestran inquietud al respecto.”

    Me temo que nuestra realidad no sea muy diferente.

    Con la posible excepción de la radio, la gente se informa cada vez menos a través de los medios tradicionales. De hecho, la televisión hace mucho que no se ocupa de informar (lo suyo es entretener) y en cuanto a la prensa escrita, la crisis (cuantitativa y también cualitativa) es notoria.

    ¿Qué hacen, entonces, los ciudadanos? Muchos, nada. Los más van a las redes que, como se sabe, no informan, sino confirman, manijean, distorsionan, pero de informar, ni hablamos.

    ¿Resultado? La democracia los aburre o los irrita.

    Cierto es que los políticos tampoco ayudan mucho. Pero eso no puede servir de excusa.

    Si la democracia no funciona (y para que funcione debe ser comprendida y apreciada) las disfuncionalidades las pagamos todos: mediocridad, paupérrimas leyes y reglamentos; conventillo, ineficiencia, etc.

    O nos ocupamos, o a llorar al cuartito.

    Ignacio De Posadas