• Cotizaciones
    jueves 10 de septiembre de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    ¿Igualdad o lucha contra la pobreza?

    Sr. director:

    “Los seres humanos nacen con distintas capacidades. Si son libres, no son iguales. Si son iguales, no son libres” (Alexander Solzhenitsyn)

    La ciencia de la biología dice que las personas han evolucionado (no han sido creadas). La evolución se basa en la diferencia, no en la igualdad. Cada persona posee un código genético diferente y desde su nacimiento está expuesta a diversas influencias ambientales. Esto conduce al desarrollo de cualidades distintas que significan diferentes probabilidades de supervivencia y de desempeño en la vida. No evolucionamos para ser iguales, la idea de igualdad se halla inextricablemente ligada de la “creación”, que dice que todas las almas son iguales ante Dios.

    La igualdad, entonces, es un concepto religioso, no biológico, y por tanto no es científico.

    Los que abogan por la “igualdad de las personas” deben saber que biológicamente la ciencia dice que tal cosa no existe. Luchar por la igualdad de las personas es similar a luchar contra la ley de gravedad. Los que creen en la igualdad quizás lo crean para cooperar de forma más efectiva y pretender forjar una sociedad mejor. Los servicios públicos (educación, salud, justicia, etcétera) son el corazón de la democracia, pues a ese nivel aseguran la igualdad de oportunidades. No obstante, la educación no puede eliminar las desigualdades derivadas de la diversidad cognitiva ni el contexto bioecológico, la inteligencia se desarrolla en interacción constante con el entorno social. El dinero mejora el consumo mientras dura, pero se sigue siendo “pobre” por el cerebro, se necesitan otras cosas.

    “La idea de la justicia social es que el Estado debe tratar las diferentes personas de manera desigual para hacerlas iguales” (Frederick Hayek). Reforzando la desigualdad biológica, los avances de la neurociencia confirman lo siguiente: Mi impresión es que toda la condición humana se expresa en una piñata. Si viniera un marciano y observara la complejísima trama que se dispara cuando se rompe el cartón de la bolsa y cae la lluvia de golosinas, entendería todos nuestros anhelos, vicios, compulsiones y represiones. La euforia y la tristeza. Vería al niño que acumula golosinas hasta que las manos no pueden retener más; al que golpea a otro para ganar ventaja y tiempo sobre un recurso limitado; al padre que alecciona a uno para que comparta su excesivo botín; al niño llorando en la esquina abrumado; los intercambios en el mercado oficial y en el mercado negro y las sociedades de padres que se organizan cual microgobiernos para evitar la tragedia de los comunes” (Sigman, Mariano, 2015, La vida secreta de la mente, pág. 53).

    Los niños ya tienen intuiciones sobre la propiedad, expresan los pronombres y mío antes de utilizar yo o el nombre propio. Esta progresión del lenguaje refleja un hecho extraordinario: la noción de propiedad precede a la de identidad y no al revés (Sigman, Mariano, 2015, La vida secreta de la mente, pág. 54).

    En la batalla temprana por la propiedad, se ensayan también los principios del derecho. Los niños más pequeños cantan la propiedad de algo sobre el argumento de su propio deseo: “Es mío porque lo quiero”. Tiempo después, sobre la frontera de los dos años, empiezan a argumentar reconociendo el derecho ajeno por la misma propiedad. Entender la propiedad ajena es entender que existen otros individuos. Los argumentos que esbozan los niños suelen ser: “Yo lo tenía primero, me lo dieron a mí”. Esta intuición se extiende a los adultos, es lo que sucede en los estacionamientos, los asientos en el ómnibus, el que llegó a la isla primero o a la luna (Sigman, Mariano, 2015, La vida secreta de la mente).

    “La incurable imaginación poética de la humanidad buscando significado” (M. L.). Las utopías son un testimonio de insatisfacción social, siguen siendo una necesidad moral, de ahí que se hable de la construcción del “hombre nuevo”, y atacar explícitamente los inevitables desvíos y las degeneraciones del hombre democrático. Se trataba de crear el “modelo de Estado ideal” y la mejor forma de gobierno, y la necesidad de describir un “igualitarismo austero”, síntoma de la conciencia intranquila de la clase intelectual.

    La fatal arrogancia” lleva a algunos a creer que solo la economía es capaz de resolver todos los problemas humanos. El intelectual está convencido al elaborar racionalmente un modelo justo y equitativo de sociedad, este se puede imponer a la realidad. Todas las utopías sociales, Platón, Tomás Moro, Marx, han partido de creencias personales que no necesitaban pruebas.

    Dicha “soberbia intelectual” (marxismo, comunismo, progresismo) nace de creer que el motor de la historia sea solo el conflicto entre burguesía y proletariado, ignorando la multiplicidad de factores sociales, culturales, étnicos, religiosos, psicológicos, familiares y personales. Estas “ingenierías utópicas” son más un acto de fe que una filosofía racional, son algo totalmente anticientífico, es una vergüenza que se difundan desde ámbitos universitarios públicos.

    Lo que se opone a la ficción es la reflexión, si no hay reflexión, hay ficción. A la “civilización” nadie la inventó, fue naciendo de a poco, es el resultado imprevisto y no pretendido del sometimiento a las reglas morales y legales que nunca fueron inventadas con un resultado prefijado. Crecieron porque las sociedades poco a poco las fueron desarrollando y se fueron imponiendo, ya que su propósito era la civilización.

    Se tiende a pensar que existe una sola respuesta verdadera para cada problema humano. Así, cada vez que se encuentre una respuesta, se desechan todas las demás. Complementando lo anterior, se piensa que los más nobles ideales que animan a la humanidad —justicia, libertad, paz, felicidad, etcétera— son todos compatibles unos con otros. Nicolás Maquiavelo fue uno de los primeros en observar que no todos los valores son compatibles, que la noción de una única y definitiva filosofía para establecer la sociedad perfecta es material y conceptualmente imposible. Montesquieu advirtió como característica central de la humanidad que los fines de los seres humanos son muchos y distintos y en muchos casos incompatibles unos con otros, y que esta es la raíz de choques entre civilizaciones y de diferencias entre comunidades y en el seno de estas, de rivalidades entre grupos y en la propia intimidad de las conciencias individuales.

    Una comunidad humana es la multiplicidad heterogénea de individuos con múltiples deseos y aspiraciones personales. Ni la razón ni el conocimiento son los factores claves de la civilización, sino cierto sometimiento de ambos a una tradición depurada por la experiencia vivida (cultura). Resulta imposible creer que la economía fuera capaz de resolver por sí sola todos los problemas humanos. Estos no están escritos ni se hallan trazados de manera fatídica. A la civilización (libertad, legalidad, derechos humanos, convivencia, paz, armonía, confianza, individualismo, propiedad privada, mercado) nadie la inventó, fue naciendo de a poco y de manera inesperada, no planeada ni dirigida. El proceso que le permitió al hombre evolucionar desde la caverna y la tribu hasta llegar a la Luna y vivir en democracia ha sido un “orden espontáneo” fruto de instituciones pragmáticas, pero también morales y de comportamiento, de transformación gradual y consensuada de la sociedad.

    El factor clave de la civilización no es la razón ni el conocimiento (siempre incompleto, fragmentario y disperso), sino la adaptación de ambos a una tradición depurada por la experiencia vivida. Los órdenes espontáneos no son todos buenos, en el largo proceso civilizatorio, el hombre ha ido eligiendo aquellas instituciones que contribuyen a su progreso real y abandonar aquellas que lo perjudicaban. La civilización es sinónimo de libertad, legalidad, individualismo, derechos humanos, equidad de género, propiedad privada, mercado libre, convivencia y paz.

    “Madurar significa saber distinguir entre lo que es ficción y la realidad”. El problema es la pobreza. Nunca nadie murió de desigualdad”. Para establecer la igualdad (utopía) no habrá otro remedio que sacrificar la libertad, imponer la coerción, la vigilancia y la acción todopoderosa del Estado.

    “Prácticamente todos los sistemas cerebrales conocidos —visuales, auditivos, atencionales, sistemas de lenguaje— están moldeados en forma severa por el ambiente” (Begley, Sharon, 2022, Entrena tu mente, cambia tu cerebro, pág. 105).

    “Está bien documentado que la adversidad aumenta los niveles de ansiedad de los padres y no van nada bien para el cuidado parental, incluso al nivel de alterar la expresión de los genes de sus hijos (epigenética)” (Begley, Sharon, 2022, pág. 227). El bienestar emocional de la madre determina su estado hormonal. Las madres deprimidas y estresadas producen más colesterol, afectan el crecimiento del feto y luego durante la lactancia (Begley, Sharon, 2022, pág. 228).

    “Un niño que perciba con frecuencia que personas cercanas a él son fuente de consuelo desarrolla la sensación de que el mundo es un lugar agradable, poblado de personas de buena voluntad”. (Begley, Sharon, 2022, pág. 240).

    “Tener una sensación de ser querido y estar apoyado por los demás permite a las personas se abran a ver la vida alternativa y aceptar más a personas que no pertenecen a su propio grupo” (Begley, Sharon, 2022, pág. 256).

    “Las neuronas asociadas con el pensamiento se conectan con las asociadas principalmente con las emociones y viceversa. La emoción y la cognición no pueden separarse” (Begley, Sharon, 2022, pág. 290).

    Si lo que se desea es extinguir la pobreza de los niños, se torna imprescindible “cambiar el entorno” de la crianza. Acompañar a los padres y a los niños. De lo contrario se está tirando la plata.

    Rafael Rubio