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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáIsrael es un Estado nacional integrante de Naciones Unidas (ONU), con 9 millones de habitantes, un gran desarrollo tecnológico y social subsidiado por Estados Unidos y sus lobbies globales. Fue creado luego de la Segunda Guerra Mundial por la ONU, con el voto de Uruguay, para dar tierra a una población milenaria sin espacios vitales para su desarrollo tras el impacto de los millones de muertes de los campos de Auschwitz por los nazis.
La veneración que las tres religiones monoteístas tienen por Tierra Santa de Jerusalén logró que el imperio británico, en ese momento gobierno colonial, cediera las tierras palestinas para crear con la lógica de dos pueblos y dos Estados, con fronteras seguras y mutuo reconocimiento, Israel y Palestina. Dos Estados, porque no era un espacio vacío, existían poblaciones que vivían desde hacía siglos en Palestina, con poco espacio, mucho desierto y casi sin agua, también de origen semítico.
Tuve oportunidad de estar becado como estudiante en Jerusalén y convivir con emoción una urbe y varios pueblos con variadas razas, culturas y religiones, en tiempos de paz del primer ministro Yitzhak Rabin. Para un cristiano como yo, fue impactante. Encontré una sociedad democrática, culta y con una visión socialdemócrata de la convivencia pero muy estresada. Con el criterio de absorber población global migrante, para transformar de judíos europeos, rusos, etíopes, americanos, porteños, trasumantes a ciudadanos de un país.
Obviamente, desde los primeros tiempos, árabes y palestinos rechazaron la distribución/reparto territorial y provocaron una guerra de cinco naciones contra Israel, quien se impuso. Desde ese momento, la paz y la convivencia ocuparon cortos períodos entre guerras, en las que se cruzaron las ideologías, el poder por el petróleo, la inseguridad crónica y la intervención de los imperios hegemónicos.
La rambla de Tel Aviv es muy parecida a nuestra rambla, con el color del agua mediterránea como diferencia. Sin embargo, se respiraba el estado de tensión y estrés crónico, por las muertes de palestinos e israelíes, la retaliación en ciclos permanentes y la militarización de la vida diaria. Cuando la izquierda israelí consiguió establecer el reconocimiento mutuo y la paz con Jordania y Egipto, su primer ministro fue asesinado, seguramente por sus propios compatriotas, que no aceptaban los acuerdos de Oslo, grupos de la ultraortodoxia judía o el Mossad, no se supo.
Pero ahora el Estado de Israel ha perdido absolutamente su ser, su espíritu y su identidad de valores y su eje vital. Con la desaparición de la izquierda israelí Laboristas y Meretz, la hegemonía le corresponde al partido Likud, de derecha, liderado por una persona violenta, con grados evidentes de psicopatía, con desprecio por la vida de propios y adversarios y corrupta; son sus aliados los clérigos ultraortodoxos y la industria armamentística propia y americana.
Me considero una persona que siempre tuvo respeto, admiración y agradecimiento por aprender de políticas sociales de una sociedad inclusiva e inteligente, y cuyo pueblo quiere estar en paz y ha sido generoso en compartir sus conocimientos sanitarios y de gestión. Asumo como urgente que la propia ciudadanía israelí, en gran porcentaje laica y crítica, sea la que debe sacar a Netanyahu si quiere volver a la esperanza, y exigir constitucionalmente el cese de la guerra y la búsqueda de la paz. Sin presuponer que ello será fácil, lo cual sería naif.
La alianza con Estados Unidos es compleja porque, como pasa con la Argentina de Milei y el Uruguay de Orsi, existen lobbies muy poderosos, capaces de torcer la mano al Congreso americano, comprar TikTok y otras redes para la manipulación de la información.
Se ha cometido un genocidio con el pueblo palestino de Gaza. Se expulsó ahora, 2026, de su tierra a un millón de libaneses del sur, y Beirut sigue siendo bombardeada. Puedo ser acusado de antisemita woke, no lo soy. La amistad no se define con la alabanza a lo propio. La mentira y el mirar hacia otro lado de la izquierda de nuestro gobierno son ejemplos de una visión light para no molestar o implicarse.
El mundo árabe musulmán, chiíta y sunita persa tiene similares extremismos, un concepto y visión del mundo sin Israel, una cultura obsoleta de género y una ausencia de democracia que no comparto. Estados Unidos, con el Sr. Trump, es un límite extremo de la geopolítica inmoral, cínica y explícita, y que no acata el derecho internacional, un imperio impune, farandulero, multimillonario y decadente.
No sienten diferente dolor una madre en Tel Aviv que una madre en Gaza o Teherán; no llora diferente la muerte de un padre una hija iraní o una de Jerusalén. ¡Lamento tanto que un pueblo sabio haya perdido su visión de valores estratégicos sobre la convivencia pacífica y la vida!
Los uruguayos comenzamos a sentir en carne propia lo que es la violencia cotidiana, ellos hace decenios que viven para la guerra y la negación de sí mismos y de los diferentes.
Marcelo Avellanal