Sr. director:
Sr. director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el semanario del día 3 de julio de 2025, en la última página, y que continúa en la pág. 44, aparece un artículo firmado por G. Servian y V. Priore sobre los movimientos antivacunas. Considero que, para informar sobre vacunas y sus efectos benefactores, es bueno analizar qué es lo que ha pasado con ellas a través de los años.
La vacuna de la viruela eliminó esta enfermedad que mataba a miles de personas todos los años. Me voy a referir a lo sucedido en el Uruguay.
No existe más el tétanos neonatal y no existen prácticamente casos de tétanos en el país. Ha desaparecido la rubéola y el síndrome de rubéola congénita, que causaba graves alteraciones al recién nacido. No hay casos de sarampión; quien esto escribe hizo su prueba de admisión al grado 2 de Pediatría, hace ya muchos años, con un lactante con sarampión y neumonía, que finalmente falleció. Se han comunicado casos de sarampión en casi todas las Américas y no en Uruguay, debido a que tenemos un alto índice de inmunización en el país.
Han disminuido grandemente los casos de parotiditis y de tos convulsa. Prácticamente ha desaparecido la meningitis por Haemophilus B, han disminuido los casos de meningitis por neumococo, luego de la incorporación de estas vacunas. El MSP incorpora este año vacunas contra meningococo, causantes de meningitis, púrpura fulminante y otras complicaciones.
En Uruguay eran comunes los brotes de hepatitis A, y todos los años, entre uno y tres niños debían realizarse un trasplante hepático en Argentina debido a esta enfermedad. Luego de la incorporación de la vacuna, desaparecieron los brotes y la necesidad de los trasplantes, que significaban, si bien salvaban la vida, una enfermedad nueva.
Criticar las vacunas y su efectividad, sobre todo a las que me he referido, es una demostración de lo que en algún momento me he referido como un desconocimiento científico y epidemiológico, dicho esto con mucho respeto. Las vacunas han salvado más vidas, sobre todo de niños, que todos los otros medicamentos (las vacunas en definitiva lo son) desarrollados por la inteligencia de los seres humanos.
Afortunadamente, por el momento, y debido a los altos índices de vacunación en nuestro país, el efecto “rebaño” de las vacunas protege a los niños que, por creencias erróneas, no son vacunados.
No defiendo a las compañías fabricantes de vacunas —que, como está demostrado previamente, considero altamente efectivas— porque entiendo que lucran con la salud de los pueblos. La última demostración fue lo que sucedió con el COVID-19, en la que los países pobres no accedían en tiempo y forma a la vacuna y se las vendían a los países ricos, para el doble o triple de sus necesidades.
Es necesario educar y enseñar la efectividad que han demostrado la mayor parte de las vacunas, y considero que la salud de nuestros niños no puede ponerse en riesgo por parte de ciudadanos, quizá, bien intencionados pero no bien informados.
Alguien ha expresado que las vacunas han sido prisioneras de sus propios éxitos; habría que agregar que también del interés del lucro de las compañías farmacéuticas.
Saludo a usted con mi mayor consideración.
Jorge Quian
Pediatra jubilado