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    El ratón y el puma bravo

    Sr. director:

    La presentación del ambicioso Plan Nacional de Seguridad por parte del ministro Negro motivó diversas reacciones.

    Una de ellas fue la del senador Andrés Ojeda, quien calificó al plan utilizando la metáfora “la montaña parió un ratón”, aludiendo a las (para él) excesivas expectativas en el plan para resultar en un fiasco por su escaso contenido práctico.

    Una de las reacciones más inesperadas a la crítica del senador Ojeda fue la del subdirector de Policía, Alfredo Clavijo, quien se enojó con Ojeda y dijo textualmente: “¿Qué somos? ¿Ratones? No sé, no entiendo eso. Primero, nosotros no somos nada, y, si tuviéramos que ser algo que se está enfrentando a la criminalidad, por lo menos, yendo a nuestra fauna, somos un puma bravo”. Ojeda se perdió la oportunidad de explicarle al jerarca policial el origen y la razón del popular refrán y, en vez de eso, terminó denunciando a Clavijo por no haber cumplido su obligación de respetar la Constitución y haber proferido expresiones de política partidaria.

    Para contribuir al esclarecimiento de las diferencias entre un ratón y un puma bravo, recordemos que la frase, casi textual como la pronunció el senador, proviene de una breve fábula de Esopo (siglo VI a. C.) intitulada “El parto de los montes”, en la que relata que los montes estaban a punto de parir, infundiendo pánico a quienes los escuchaban, aunque, a pesar de las señales tan impresionantes, al final dan a luz un ratoncito.

    El tema fue retomado siglos después por el poeta romano Horacio (siglo I a. C.), y transmito lo que de ella, del parto de los montes y de sus consonantes generales a lo largo del tiempo dice una de las enciclopedias que circulan en Internet:

    «Horacio la utiliza en su obra “Arte Poética”. Es la traducción al castellano del pensamiento satírico del poeta latino: “parturiunt montes, nascetur ridiculus mus”, con el que quiso ironizar que, de la enorme preñez de la montaña y de las grandes convulsiones del parto, salió apenas un minúsculo ratón. William Shakespeare utilizó la metáfora de Horacio en el título de una de sus comedias: “Much ado about nothing” (mucho ruido acerca de nada). Y fue también comentada por el jurisconsulto y político belga Jean de La Fontaine (1621-1695) en su fábula “La montaña que da a luz”. En castellano solemos decir, para ridiculizar la jactancia: “mucho ruido y pocas nueces”. La expresión parto de los montes se suele usar irónicamente en política cuando, después de mucho ruido y ostentación, el resultado de lo prometido es ínfimo o insignificante. Califica a un proyecto anunciado como “grandioso” cuyos resultados son ridículamente pequeños».

    En fin, es de esperar que, cuando esta expresión vuelva a escucharse, sus autores al menos sepan de dónde proviene y qué quiere decir.

    Atentamente.

    El Mono