Sr. director:
Sr. director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSeguramente el Diccionario de la lengua española habrá de incorporar en su próxima actualización un nuevo término: particidas, “muerte o destrucción de los partidos políticos ocasionada por sus dirigentes”.
Entonces podremos definir sin ambages como particidas a algunos de los actuales dirigentes de los partidos políticos uruguayos, particularmente de las colectividades históricas, el Partido Colorado y el Partido Nacional.
En esta ocasión habré de referirme al partido que en más períodos de la historia del país ejerció el gobierno nacional y que hoy, por esos particidas, va camino a licuarse con el Partido Nacional, paso previo a su disolución o extinción.
Llama poderosamente la atención que esa gloriosa colectividad, que ofreciera a la ciudadanía vanguardistas normas de justicia social, de derechos electorales, laborales, de educación, se encuentre hace años en un estrepitoso declive electoral.
Analizando las últimas décadas, es claro comprobar cómo, al desaparecer los verdaderos dirigentes, los caudillos barriales, departamentales, los referentes nacionales, los que generaban emoción y orgullo de ser colorados, los que incitaban a buscar las “siempre claras, luminosas y más altas cumbres”, el partido quedó a merced de los que se lo quieren llevar con ellos a su tumba, de los que surgieron concitando interés, pero se esfumaron de la noche a la mañana y vuelven cuando se les antoja, o de aquellos mesías que surgieron sin base alguna, sin conocer la historia del partido y, para colmo, proclamando que su referente en la política nacional es Lacalle Pou…
Cualquier partido serio hubiera impedido que un declarado admirador de un dirigente de otro partido fuera candidato a presidente, un candidato además que desconoce la enorme cantidad de figuras coloradas: desde Rivera hasta el inmenso Batlle y Ordóñez, desde Brum hasta Tomás Berreta y Luis Batlle Berres, desde Pacheco hasta Vasconcellos y Jorge Batlle… ¿No tenía referentes en el partido? Con razón Ojeda siempre fue un perdedor contumaz en todas las instancias electorales en las que participó.
Hasta que tuvo su “primavera” en las internas de 2024, cuando obtuvo el apoyo deschavado y artero de Lacalle Pou y de su publicista Lafluf, desarrolló una campaña hueca, marketinera, bien regada de recursos, cuyo verdadero origen se desconoce…
¿Qué labor positiva ha concretado hasta ahora para el partido y para el país? Ninguna… Estará ocupado con los trámites para adoptar la mascota. Solo se muestra activo y preocupado por defender a Lafluf, como si este fuera su cliente, y, consecuentemente, al Dr. Lacalle Pou, su patrón político.
Cuando surgió la propuesta del Poder Ejecutivo de acreditar como embajadora a la Dra. Ache, se excitó profiriendo argumentos vacíos y falsos. Si la Dra. Ache hubiera cometido algún delito, ¿por qué se le permitió ser precandidata a la presidencia por el Partido Colorado? ¿Por qué no la denunciaron y se lo impidieron? El actual secretario general del Partido Colorado e increíblemente también el Dr. Bordaberry, que saliera hace dos años públicamente a defenderla, hoy se ensañan con ella… Claro, cómo no lo van a hacer si son lacayos de Lacalle…
¿Cuántos colorados fueron embajadores a propuesta de gobiernos blancos? ¿Cuántos colorados ocuparon embajadas sin estar preparados como lo está la Dra. Ache? ¿Se acuerdan de Marcelo Graniero en Portugal? ¿Y cuántos colorados debieron dejar las embajadas por escándalos? Tal vez el diputado Gurméndez, tan crítico con la propuesta de Ache, conozca alguno…
La teoría sugerida más arriba se confirma con las declaraciones del Dr. Lacalle Herrera hace pocas horas, quien expresó que “la oposición debe realizar un pacto o acuerdo para la elección y formar un partido”. Incluso ya lanza una fórmula presidencial: Lacalle Pou con Bordaberry o con quien salga…
En suma, el Partido Colorado necesita un sinceramiento real, abrevar de su doctrina y reivindicar a sus mejores líderes para retomar la senda que victoriosamente durante décadas lo transformó en el escudo de los débiles y no en una ciénaga en la que intentan subsistir mediocres y particidas.
Guillermo Facello