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Ante la globalización del golf, a comienzos de la década de los 90, el PGA Tour de Estados Unidos, el principal circuito del mundo, decidió desarrollar una nueva competencia: la Presidents Cup. Este certamen fue concebido con un modelo similar a la Ryder Cup —la competencia bianual que enfrenta a un equipo de 12 profesionales de Estados Unidos contra 12 de Europa—, pero en este caso el equipo rival está compuesto por jugadores del resto del mundo, exceptuando a los jugadores europeos.
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En 1994, en el Robert Trent Jones Golf Club, en el estado norteamericano de Virginia, se disputó por primera vez la Presidents Cup. La modalidad de juego escogida fue match play (juego por hoyos), con una combinación de fourballs (mejor pelota de la pareja) y foursomes (tiros alternados) para cerrar la competencia con 12 partidos individuales. Entre los cuatro días de juego se reparten un total de 30 puntos, con una unidad por partido ganado y medio en caso de empate.
El historial de la Presidents Cup muestra que salvo una victoria del equipo internacional en Australia en 1998 y un empate en la edición de 2003, en el resto de los enfrentamientos la victoria correspondió a los estadounidenses.
En una nueva muestra de la gran globalización que ha logrado el golf en los últimos tiempos, en la edición de este año participaron en el equipo internacional golfistas de siete países. Vale destacar la presencia del colombiano Nicolás Echavarría como estandarte del golf sudamericano.
Victoria con sufrimiento
En el espectacular campo del Medinah Country Club ubicado cerca de la ciudad de Chicago, el jueves 24 de setiembre pasado dio comienzo la 16ª edición de la Presidents Cup. En esa jornada los internacionales comenzaron a dominar las acciones al imponerse en los fourballs con un claro tres a uno. Al día siguiente llegaron los foursomes, en los que se mantuvo el predominio del equipo internacional. A esa altura el capitán de los estadounidenses, Brandt Snedeker, mostraba un total desconcierto. “Evidentemente no he logrado transmitir buenos conceptos a mis jugadores en estas jornadas”, declaraba en conferencia de prensa. Dentro de ese panorama fue muy discutida su decisión de dejar fuera del equipo en la segunda jornada al número uno del mundo, Scottie Scheffler.
El equipo internacional llegó a la jornada decisiva del domingo 27 con una clara ventaja de tres puntos sobre los locales. Ganando seis de los 12 matches, los comandados por el canadiense Geoff Ogilvy cortarían una racha de 10 triunfos consecutivos de los estadounidenses con el mérito además de hacerlo como visitantes.
Una definición infartante
Ante un panorama sombrío, el capitán Snedeker decidió colocar a sus jugadores más experimentados en los primeros partidos buscando ganar rápidamente algunos matches y transmitir tranquilidad a los golfistas más jóvenes. Enfrente, el equipo internacional estaba conformado por un plantel con bajo promedio de edad y con la enorme presión de alcanzar la segunda victoria en el historial del certamen.
La estrategia le dio buenos resultados al equipo estadounidense. Rápidamente Cameron Young, Patrick Cantlay, Scottie Scheffler y Colin Morikawa le dieron puntos vitales a su equipo. El novato Jackson Koivun, de espectacular rendimiento en su primer año en el PGA Tour, fue quien al derrotar al surcoreano Si Woo Kim dejó a Estados Unidos a una sola victoria del título. Finalmente, otro novato Jacob Bridegeman logró el punto decisivo al ganar en el hoyo 18 su match, desatando la locura de las 40.000 personas que estuvieron en Medinah.
Los estadounidenses, en lo que representó la mayor remontada en el historial de la Presidents, ganaban nueve partidos y empataban uno para quedarse finalmente con el título y prolongar la supremacía absoluta en la competencia. El score final fue de 17 puntos para los locales contra 13 de los internacionales.
La palabra del capitán
Luego de ser muy criticado a lo largo de todo el proceso como capitán por la elección de algunos jugadores, Snedeker se tomó revancha tras un triunfo realmente agónico. “Siento un gran orgullo por estos jugadores. Esta victoria sirvió para callar esas voces que permanentemente decían que no éramos un equipo, que no sabíamos jugar en equipo. Este triunfo tira por tierra esos comentarios”, afirmó el capitán en conferencia de prensa.
Snedeker fue asistente en la Presidents del 2024 y de la Ryder Cup en 2025. “En esta Presidents aprendí que cada decisión que uno toma tiene consecuencias muy grandes que llegan. En ese sentido puedo asegurar que no es fácil la tarea del capitán y los asistentes”, dijo el capitán.
Con vista a la próxima Ryder Cup que se jugará en setiembre del año siguiente en Irlanda, más allá de la victoria hay una realidad que muestra que el equipo internacional fue claro dominador tanto en los fourballs como en los foursomes a lo largo de todo el torneo. Recién en los partidos individuales de la jornada final pudo observarse el verdadero potencial de los jugadores estadounidenses.