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Más allá de algún acercamiento parcial, la historia volvió a repetirse y el domingo 29 de setiembre: Estados Unidos selló una categórica victoria ante el equipo internacional en la 15a Presidents Cup. El score final fue de 18,5 a 11,5 y significó la décima victoria consecutiva de los norteamericanos en el certamen.
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A instancias del PGA Tour, se jugó en 1994 en el Robert Trent Jones Golf Club la primera edición de la Presidents Cup. La idea era crear un desafío similar a la Ryder Cup pero en este caso con 12 profesionales estadounidenses contra 12 del resto del mundo, sin contar con jugadores europeos. La modalidad de juego escogida fue match play (juego por hoyos) con una combinación de fourballs (mejor pelota de la pareja) y foursomes (tiros alternados) para cerrar la competencia con 12 partidos individuales.
Entre los cuatro días de juego se reparten un total de 30 puntos, con una unidad por partido ganado y medio en caso de empate.
Salvo una victoria del equipo internacional en 1998 y un empate en la edición de 2003, en el resto de las confrontaciones la victoria fue siempre de los estadounidenses.
En una nueva muestra de la globalización del golf en los últimos tiempos, en la edición de este año participaron en el equipo internacional golfistas de siete países. No hubo, sin embargo, presencia de golfistas sudamericanos.
El desarrollo de la competencia
En la espectacular cancha del Royal Montreal Golf Club de Canadá, el jueves 26 de setiembre comenzó la competencia con la disputa de cinco fourballs, donde los norteamericanos ganaron los cinco matches. Ese comienzo abrumador sorprendió al mundo del golf, estado que se mantuvo en la segunda jornada, cuando el equipo internacional ganó los cinco partidos jugados en el formato foursomes para igualar la línea de los estadounidenses.
En una modalidad complicada como es el tiro alternado de la pareja, la dupla de Hideki Matsuyama y Sungjae Im se destacó al realizar seis birdies consecutivos entre los hoyos 7 y 12 para liquidar con rapidez su partido.
Buscando cambiar ese panorama, el capitán de Estados Unidos, Jim Furyk, realizó un cambio total en la integración de las parejas, estrategia que le dio buenos resultados. Por la mañana se jugaron cuatro fourballs, con tres partidos ganados por los estadounidenses y uno por los internacionales.
En la tarde llegó el turno de los foursomes, con tres victorias para los norteamericanos y una para los locales. El resultado parcial de la competencia tras los tres primeros días de juego mostraba supremacía de Estados Unidos con un total de 11 puntos contra siete de los internacionales. Con ese panorama y a falta de los 12 individuales de la ronda final, Estados Unidos necesitaba ganar cinco matches para quedarse con la copa.
Para el cierre de la competencia, la estrategia del capitán de Estados Unidos fue colocar a sus jugadores más experientes en los primeros partidos para de esa manera dar tranquilidad a los golfistas más jóvenes. Enfrente, los capitaneados por el canadienese Mike Weir intentaban el milagro de descontar una considerable diferencia, donde además se sentían las ausencias de jugadores como Cameron Smith, Joaquín Niemann y Abraham Ancer, que están jugando en la LIV Series.
La estrategia de Furyk dio buenos resultados y rápidamente sus jugadores consiguieron los primeros puntos, más allá de un puntual acercamiento del equipo internacional. Finalmente, Keegan Bradley fue el encargado de darle el punto decisivo a su equipo cuando aún restaba la definición de cuatro matches.
La nota negativa de la Presidents Cup se reflejó una vez más en la lentitud del juego, el gran mal que sufre el golf en los últimos tiempos. En Montreal estaban los mejores oficiales de reglas tanto del PGA Tour como de varios países. Sin embargo, se dieron matches —tanto en fourballs como en foursomes— que rondaron las cinco horas. Además, la tercera ronda estuvo a punto de suspenderse por falta de luz.
Las palabras del capitán
Un emocionado Furyk se refirió en la ceremonia de entrega de premios al compromiso y la unión de sus jugadores. “Fueron dos años de trabajo muy intensos, logramos un sentido de equipo en este largo proceso que hoy nos da una gran alegría. (...) Este equipo tenía grandes líderes dentro del campo y nosotros nos apoyamos mucho en ello”, afirmó.
El capitán destacó la colaboración que mostraban los integrantes del equipo a la hora de entrenar al compartir consejos y estrategias. “Hay que tener en cuenta que estos jugadores compiten entre ellos semana tras semana”, recordó. Furyk también dedicó elogios “al gran trabajo realizado” por sus asistentes.
Sobre su trabajo, consideró fundamental la experiencia que cosechó al ser capitán en la edición del año 2012. Para la definición del certamen, valoró como un aspecto clave la “calidad” que demostraron los jugadores estadounidenses en el cierre de la tercera jornada. “Apareció una gran categoría en los hoyos finales, la cual fue fundamental para llegar a los partidos individuales con una diferencia importante”, concluyó.