En las últimas dos décadas, la búsqueda de una política industrial que defina apoyos a sectores considerados estratégicos, promueva sinergias entre los distintos eslabones de una cadena productiva y busque apalancar aquellas industrias con problemas estructurales de competitividad alternó impulsos e instrumentos que llevaron denominaciones similares, en especial en los gobiernos del Frente Amplio.
A la conformación de clusters o conglomerados en algunas ramas industriales le siguieron los “consejos sectoriales” enmarcados en un “Gabinete Productivo”, y más recientemente los “núcleos industriales”, presentados en julio, que son los ámbitos de diálogo a nivel de rama que interactúan con la mirada estratégica del “Consejo de Industria”, liderado por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM).
Varios de esos núcleos ya están trabajando en la etapa de diagnóstico para identificar mejoras en la competitividad del sector, dijo a Búsqueda el director nacional de Industrias del MIEM, Adrián Míguez. “Estamos trabajando para mantener el nivel de actividad y mejorar el desempeño de todos los indicadores de la industria, en conjunto con los trabajadores y las empresas”, comentó.
Sin “borrón y cuenta nueva”
Míguez integró el Gabinete Productivo y fue facilitador de clusters industriales entre 2007 y 2010. Con esa experiencia y su desempeño como director por el MIEM en el Parque Científico Tecnológico de Pando y en la Agencia de Promoción a la Inversión de la Intendencia de Canelones, ahora plantea que se busca “construir sobre lo hecho”. “No es borrón y cuenta nueva, es aprovechar el acumulado que hay en el MIEM, de diferentes técnicos y varias direcciones, para construir sobre las lecciones aprendidas” de los ámbitos anteriores.
Adrian Miguez
Director nacional de Industrias, Adrián Míguez.
Javier Calvelo/adhocFOTOS
“Quedaron resultados del trabajo de las políticas anteriores, que fueron generando un músculo y que hoy se utilizan, como el Fondo de Biotecnología, el Centro Tecnológico del Plástico, la draga que hoy tiene el puerto por el desarrollo de las capacidades en la industria naval”, enumeró. Recordó la actualización de la currícula para soldador naval en la UTU como un proceso en el que actores públicos y privados contribuyeron para mejorar la competitividad de ese sector. “Hay como una memoria, porque muchos de los que estamos participando en esto también estuvimos en las etapas anteriores. Y estamos apelando a esa memoria para poder construir, hay buenas experiencias y sobre eso es que queremos avanzar”, ilustró Míguez.
Con el funcionamiento de los 12 núcleos industriales —en las cadenas metalmecánica, vestimenta y calzado, alimentos envasados, química, maderera, electrónica, plástico, láctea, cárnica, entre otras—, el director aludió a la construcción colectiva de una mirada de mediano y largo plazo, sin dejar de atender las cuestiones más inmediatas. “Queremos que el diálogo sea permanente, que exista ese aire de vuelta, institucionalizado”, comentó.
Destacó que en esta etapa el Consejo de Industria tratará los temas estructurales, que son transversales a todos los sectores, para incorporar en la línea de política fabril los temas de eficiencia energética, género, circularidad, internacionalización, etcétera. Como los ámbitos —tanto el consejo como los núcleos— lo integran representantes del gobierno, empresarios, trabajadores y la academia, se busca incorporar una mirada lo “más amplia y plural posible” en el abordaje de esas temáticas.
En cuanto a lo operativo, en los núcleos, se busca identificar restricciones y oportunidades para “mejorar la competitividad” de los diferentes sectores. “Tenemos que ser claros en qué es lo que se puede esperar del trabajo de los núcleos para nivelar las expectativas” de los distintos actores que participan, explicó. Expresó, también, que en estos ámbitos se buscarán las problemáticas de corte sectorial, a nivel micro, porque para los temas que hacen a la competitividad de tipo macroeconómico, como tipo de cambio o salarios, ya existen otros ámbitos en los que se discuten y analizan, como los Consejos de Salarios, por ejemplo.
Por eso, se hará por sector el ejercicio de mirar y proyectar un plan a 2050. “Para tener industria en 2050 tenemos que hacer algo hoy en consenso con los actores que participan, empresarios, trabajadores, con la Academia y otras instituciones. (...) No lo vamos a hacer desde el escritorio, sino junto con el sector, para que las empresas aumenten su producción, la inversión en el sector, que generen más empleo de calidad, más capacitación, y puedan llegar a nuevos mercados”, sostuvo.
Míguez destacó que el diálogo público privado se retomó y está teniendo “muy buena convocatoria” y “recepción” de todos los participantes.
Fondo industrial reforzado
En esa filosofía de trabajo articulado, el director de Industrias dijo que en algunos núcleos forman parte y están comenzando a participar algunas de las grandes empresas intensivas en capital de los distintos sectores y que otras están “en el radar” para lograr que aporten buenas prácticas en procesos de certificación, por ejemplo.
En la misma línea, se refirió a las empresas públicas, porque el tema de las compras estatales aparece “prácticamente en cada reunión” de forma diferente. Sobre ello, Míguez destacó que en el proyecto de Ley de Presupuesto entregado el 31 de agosto al Parlamento se propone que el MIEM vuelva a integrar la Agencia Reguladora de Compras Estatales para que esté la “mirada industrial” que, dice, había perdido.
“Acá tenemos empresas competitivas, muchas exportan y también son competitivas a nivel nacional. Pero las demás industrias y países también están haciendo sus esfuerzos, competimos en la región y el mundo. Tener hoy un mercado no nos asegura que lo tengamos en 10 años. El trabajo es permanente en encontrar nichos de mercado y hacer productos con mucha calidad y certificados”, comentó.
industria
Adrián Míguez y la ministra de Industria, Fernanda Cardona, durante el lanzamiento de los “núcleos industriales” en Torre Ejecutiva.
MIEM
Y añadió: “Tenemos industrias que parecen quirófanos, que están en un nivel impresionante con layout y protocolos, que trabajan con papel y no hay polvo, que han logrado un nivel de calidad y cumplimiento de normas internacionales que demuestran que se puede. Tenemos un número importante de empresas que siguen confiando en Uruguay con tecnología de punta”. Como ejemplo, aludió a Google, a PepsiCo y UPM.
También se refirió a las empresas de menor porte, y a los instrumentos de política industrial activa que buscan elevar estándares de calidad incorporando la tecnología “razonable, adecuada” en cada caso.
En esa línea, Míguez informó que en la iniciativa presupuestal se propuso incrementar los recursos del Fondo Industrial en aproximadamente 20% en el quinquenio. Ese instrumento apunta a apalancar la incorporación de tecnología y mejora de procesos en pequeñas y medianas empresas, y para este año cuenta con $ 33,5 millones.
En la última convocatoria del Fondo, que cerró en agosto, hubo 125 postulaciones —82% de ellas fueron proyectos de industrias del interior del país— que competirán por acceder al cofinanciamiento de sus planes. Las empresas que se presentaron fueron principalmente de alimentos y bebidas, metal mecánica, química, industria gráfica y textil-vestimenta.