Pasó la Semana de Turismo y, ya con el otoño instalado, las empresas vinculadas a esa actividad económica pasan raya a una temporada de verano que, en general, operadores y autoridades evalúan como buena.
Los ingresos en sus países de origen son un factor determinante para la captación de visitantes de la región; en el caso de los argentinos, el turismo supone “un bien de lujo”, de acuerdo con una nueva investigación del Instituto de Economía
Pasó la Semana de Turismo y, ya con el otoño instalado, las empresas vinculadas a esa actividad económica pasan raya a una temporada de verano que, en general, operadores y autoridades evalúan como buena.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo sucede históricamente, entre el público extranjero, en esta última zafra para los destinos de sol y playa los argentinos y los brasileños fueron los principales consumidores de servicios turísticos ofrecidos en el país.
Una nueva investigación del Instituto de Economía (Iecon) de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración analizó algunos factores que inciden en la captación de visitantes de esas nacionalidades y proyectó tendencias para el 2026.
Las economistas Sofía Domingorena y Gabriela Mordecki constataron que la demanda turística argentina responde tanto al ingreso de las personas como a los precios relativos, lo que en su caso “confirma al turismo como un bien de lujo”; la incertidumbre no tiene un efecto significativo. En contraste, hallaron que la demanda brasileña está impulsada exclusivamente por el ingreso, a la vez que la incertidumbre se comporta como un factor exógeno.
Subrayan que el hecho de que tanto para los argentinos como para los brasileños el ingreso en el país de origen desempeñe un papel central en la explicación de los flujos turísticos hacia Uruguay “refleja la fuerte dependencia del sector turístico uruguayo del desempeño económico” de sus vecinos.
El análisis empírico abarcó el período entre enero de 2005 y junio de 2025, y consideró 246 observaciones mensuales. Según las investigadoras, ese lapso permite evaluar el desempeño turístico de Uruguay en relación con la evolución de las principales variables macroeconómicas de Argentina y Brasil, incluyendo épocas marcadas por crisis sanitarias y cambios de gobierno, fenómenos que tuvieron un impacto significativo en estas economías.
Respecto de los precios relativos —capturados a través del tipo de cambio real (TCR) bilateral—, la investigación determinó que estos son relevantes solo para los turistas argentinos; las mejoras en la competitividad de precios de Uruguay estimulan su llegada, aunque la magnitud de este efecto es menor que la del ingreso.
El TCR con Argentina fluctuó debido a las diferentes políticas económicas implementadas por los distintos gobiernos en ese país; con Javier Milei en la presidencia desde fines del 2023, las modificaciones en la política cambiaria condujeron a una menor inflación y a la estabilidad de la moneda, lo cual resultó en una mejora del TCR bilateral.
Mientras tanto, a pesar de las crisis políticas de Brasil y la pandemia de Covid-19, el tipo de cambio real con ese país se apreció desde 2008. No obstante, según el estudio, la demanda turística de ese origen aumentó durante el período analizado.
En este caso, la evolución del TCR no es estadísticamente significativa en el modelo analizado, lo que sugiere que la demanda brasileña de servicios turísticos uruguayos estuvo impulsada sobre todo por el ingreso y no por los precios relativos. Según las autoras, ello puede reflejar diferencias en las motivaciones de viaje y los patrones de gasto entre los dos grupos de turistas, ya que los visitantes brasileños podrían percibir los viajes a Uruguay como una actividad de consumo de mayor categoría o relacionada con el estatus.
Por otro lado, al analizar a otros grupos de visitantes, del estudio surgió que el turismo de los uruguayos residentes en el extranjero es muy sensible a las condiciones económicas de Argentina, mientras que el flujo proveniente del resto del mundo está relacionado principalmente con la actividad económica global. “Estos resultados resaltan la fuerte dependencia regional del sector turístico” nacional, enfatiza el estudio académico.
Las investigadoras del Iecon también elaboraron proyecciones sobre la demanda turística regional.
Estiman que, tras un crecimiento de 8% en 2025, el turismo argentino aumentará 8,5% en 2026, mientras que el de origen brasileño lo hará un 9% (por debajo del 12% del año pasado).
Señalan que el análisis de funciones impulso–respuesta indica “fuertes efectos del ingreso en ambos mercados, con un ajuste de corto plazo más rápido en Argentina (tres meses) que en Brasil (alrededor de un año)”.