En una cafetería, el café es primordial. Pero también son primordiales las personas que lo preparan, el conocimiento que acompaña cada taza, el ambiente que rodea, la comida y la manera en que se recibe a quien visita el coffee shop. Esa visión más amplia es la que evalúa el ranking South America’s 100 Best Coffee Shops, que en su edición 2026 incluyó a tres proyectos uruguayos, fundados entre 2023 y 2024. Abstrakto Café de Especialidad, de Punta del Este, ocupó el puesto 21; FÖK, también de Punta del Este, el 88; y Casa Berracos, de La Blanqueada, Montevideo, el 98. Los dos primeros comparten a algunos de sus responsables y una tostaduría, pero cada uno tiene una identidad propia. El tercero nació de la transformación de una casa patio construida en 1924, donde solía reunirse un grupo de amigos.
Más que una buena taza
La lista se dio a conocer el 20 de setiembre en Quito, durante The Global Coffee Fair. Según la información difundida por la organización, la selección partió de más de 4.200 cafeterías y combinó las evaluaciones de más de 300 jueces profesionales con más de 280.000 votos del público. El primer lugar fue para Eco Mapu Coffee, de Villarrica, Chile, seguido por Fankør, de Ecuador, y Differente Coffee, de Colombia. Uruguay aportó esos tres nombres entre los representantes de 10 países sudamericanos. Es la segunda edición de esta clasificación continental, distinta del listado mundial que publica la misma organización. En 2025, los únicos uruguayos incluidos habían sido Abstrakto, en el puesto 24, y Casa Berracos, en el 91. Ambos repitieron este año, mientras FÖK ingresó por primera vez.
La distinción no premia un grano en particular ni determina cuál es “el mejor café” del continente. Luca Robotti, uno de los responsables de Abstrakto y FÖK, lo resume así: “El reconocimiento se hace a la cafetería. Es todo: el conocimiento de los baristas, cómo se transmite ese conocimiento, cómo se cuida el café, la comida, el diseño y el servicio”. En Casa Berracos, sus dueños también destacan la atención, la hospitalidad, el ambiente, la trazabilidad, la calidad del producto y la destreza de quienes trabajan detrás de la barra.
Un rumbo claro
Mila Rodríguez y Luca Robotti.
La primera de estas historias comenzó en Punta del Este. Luca Robotti y Mila Rodríguez vivieron durante un año en España y volvieron con la idea de abrir una cafetería de especialidad. Él había trabajado como barista; ella es diseñadora. Juntaron esos intereses en Abstrakto, que abrió en marzo de 2023 dentro de un centro cultural de la ciudad. El entorno, con sus actividades vinculadas al arte y al diseño, también inspiró el nombre. Allí encontraron un espacio apartado del circuito gastronómico más transitado y una escala que les permitía ofrecer algo que los dos querían: tiempo para descubrir el café.
“No queríamos que la gente conociera solamente el espresso, el latte o el cappuccino. Queríamos que conociera qué es el café filtrado y todo lo que lleva detrás”, cuenta Robotti. Abstrakto comenzó trabajando con cafés de distintos tostadores uruguayos y puso el énfasis en los métodos de filtrado.
La propuesta gastronómica también tenía un rumbo claro desde el inicio, la cocina sería plant based y la cafetería, por lo tanto, no utilizaría leche de vaca. Usan sobre todo bebida de avena y, si alguien no puede consumirla, ofrecen una alternativa de almendra.
“Antes de elegir hicimos varias pruebas y catas con distintas bebidas vegetales. La avena fue la más neutra y la que mejor acompañaba al café sin tapar sus notas, que para nosotros era lo más importante”, explica Rodríguez.
Instalar ese concepto fuera del circuito más visible no arrojó resultados inmediatos. Rodríguez recuerda que los primeros años fueron difíciles y que recién ahora, al encarar su cuarto año, perciben un flujo más constante de público. En invierno, cuando disminuyen las visitas a Punta del Este, sostener la propuesta les resultó especialmente difícil. El puesto 24 que Abstrakto consiguió en la edición inaugural de 2025 llegó cuando la pareja de emprendedores atravesaba un momento de dudas. “El reconocimiento nos hizo ver que en Abstrakto había algo bueno y que teníamos que seguir con lo nuestro”, recuerda Robotti. Este año subieron tres lugares y conquistaron la posición 21.
En esta cafetería se puede ir a leer, permanecer un rato largo y esperar la preparación de un filtrado, que requiere varios minutos. Rodríguez explica que la música suena a volumen bajo, que la comunicación con el cliente es más delicada y que el público busca y aprecia ese ritmo. “Queremos que la gente pueda vivir esta experiencia, traer cosas que no existen acá en Uruguay y que pruebe distintos cafés”, dice.
En su trabajo de diseño construyó la identidad de Abstrakto, pero también la del segundo concepto de cafetería que llegaría después. Para ella, la diferencia entre ambas marcas no es solo gráfica, sino que nace de las personas que frecuentan cada espacio y de lo que ocurre en cada local.
Al ritmo de la península
La historia de FÖK empezó con un cliente de Abstrakto. Gabriel Suárez pasaba seguido por el café cuando llevaba a su hijo al colegio. Por entonces participaba en El Mercado, un restaurante de la península, junto con otros socios. La relación de cliente y propietario dio paso a una nueva idea cuando Robotti visitó El Mercado y conversaron sobre un sector del local que estaba sin uso. Una cafetería permitiría aprovecharlo durante la mañana y la tarde, horarios distintos a los fuertes del restaurante. De aquel intercambio surgió FÖK, que abrió en 2024 con una carta de cafetería y una apuesta gastronómica por los sándwiches de focaccia.
Mientras en Abstrakto se respira calma, FÖK tiene otro pulso. Hay movimiento de turistas y de quienes pasan por la península; su comunidad se presta para pensar en realizar eventos con música electrónica o hip hop y tiene una manera de comunicarse más urbana. Rodríguez observa que en Abstrakto alguien puede sentarse a esperar un método de filtrado lento, mientras que en FÖK muchas personas buscan resolver su pedido con mayor rapidez. “Son clientes completamente distintos”, dice. Esa diferencia obligó a pensar cómo sostener la calidad y la explicación sobre el café incluso cuando hay fila. En los dos lugares, cuenta Suárez, intentan que el equipo se tome el tiempo de orientar a quien quiere saber qué está bebiendo.
Tras la primera temporada de FÖK apareció un tercer componente del proyecto: la tostaduría. Robotti quería tostar café desde hacía tiempo. Empezaron con una máquina de un kilo en un espacio pequeño; en 2025 abrieron FÖK Coffee Roasters y en 2026 ampliaron la cafetería, incorporaron una tostadora mayor y trasladaron la operación al local para que el proceso quedara a la vista. Hoy trabajan con cafés de distintos orígenes y los venden en grano o molidos según la preparación que elija cada cliente. Además de abastecer a Abstrakto y FÖK, la tostaduría provee café a otros locales de Montevideo y Maldonado.
“La gastronomía se construye con el tiempo. Muchas veces hay que aguantar los inviernos duros para generar clientela”, dice Suárez. FÖK ingresó este año por primera vez a la lista, en el puesto 88, apenas dos años después de su apertura.
Para Robotti, la presencia de las tres cafeterías uruguayas en el ranking tiene una dimensión que excede a sus negocios. Uruguay no cultiva café, mientras que buena parte de los países de la lista son productores y tienen una larga tradición de consumo. En ese contexto, entrar al ranking con dos propuestas de Punta del Este le resulta especialmente significativo. Rodríguez señala que, más allá de la alegría por el reconocimiento, el trabajo cotidiano continúa. Abrir todo el año, formar un equipo estable y conservar la misma exigencia aun cuando no hay nadie mirando sigue siendo el verdadero desafío, asegura.
Una casa abierta al barrio
La casa de 1924 donde funciona Casa Berracos, en La Blanqueada, era el hogar de Germán Bairo, contador, y otros amigos. Allí se juntaban, miraban partidos y compartían tiempo. El nombre surgió de una corrección automática. Al tipear Estero Bellaco, la calle donde está ubicada la casa, el celular cambió Bellaco por Berracos. El apodo prendió entre los amigos. Cuando Bairo tuvo que renovar el contrato de alquiler, quiso abrir ese lugar de encuentro al barrio. Todavía no sabía qué negocio poner, pero al conversar con su amigo Guillermo Aron, a quien conoce desde hace unos 15 años, comenzó a tomar forma la idea de una cafetería de especialidad con brunch.
El proyecto se definió a fines de 2023, las obras empezaron a comienzos de 2024 y Casa Berracos abrió en mayo de ese año. La remodelación fue también una exploración, bajo los revestimientos aparecieron elementos de la casa original, como pisos calcáreos y ladrillos vistos. Los socios conservaron el carácter doméstico de la casona y sumaron sectores para sentarse, un patio, plantas y libros. Estos últimos dos elementos, aunque se encuentran a la venta, no transforman la cafetería en una librería ni en un vivero, aclara Aron. Ayudan a dar vida al espacio y a reforzar la idea de que el cliente ingresa a una casa abierta, pero el centro del proyecto sigue siendo la cafetería.
Guillermo Aron y Germán Bairo.
Adrián Echeverriaga
Ninguno de los dos emprendedores venía del mundo de la gastronomía ni tenía formación profesional en café, pero sí una idea de la experiencia que querían ofrecer. Se reunieron con personas del sector, buscaron proveedores y aprendieron mientras construían el negocio. “Somos medio extraterrestres para lo que es la gastronomía”, dice Bairo, quien asumió principalmente el costado creativo. Aron se ocupó más de la operación. Sabían que la cercanía de la Universidad Católica y otros centros educativos de la zona podía aportar público, pero no querían depender solo de estudiantes, docentes y funcionarios. La aspiración era que la gente de La Blanqueada encontrara en el café un lugar propio y que otros montevideanos tuvieran una nueva razón para acercarse al barrio.
“Queríamos generar una comunidad con la gente del barrio y después extender fronteras”, explica Aron. Las mesas con enchufes reciben a quienes estudian o trabajan; el patio y los distintos ambientes invitan a tomarse un respiro en medio de la ciudad. El café de especialidad, que trabajan con granos de Culto, convive con una carta que se fue ampliando a medida que los clientes pidieron opciones para almorzar. Empezaron con brunch y café; después aparecieron platos del día y otras preparaciones. Los tostones, los scones, el chipá y la torta red velvet son algunos de los pedidos más frecuentes.
Esa ampliación de la carta también los hizo preguntarse qué tipo de lugar querían sostener. Tras entrar al ranking por primera vez en 2025, decidieron frenar la idea de crecer hacia una oferta cada vez más parecida a la de un restaurante. “Si habíamos llegado hasta acá con este modelo, ¿por qué íbamos a cambiarlo?”, recuerda Aron. El premio les sirvió para reafirmar el café de especialidad y el brunch como centro del proyecto, sin dejar de escuchar a quienes vuelven varias veces por semana. Bairo lo describe como un equilibrio entre atender la demanda y no perder aquello que los impulsó a abrir la cafetería.
Casa Berracos volvió a aparecer en la edición de 2026, esta vez en el puesto 98, después de haber ocupado el 91 el año anterior. No saben quiénes fueron a evaluarlos ni cuándo lo hicieron, y entienden que esa visita sin aviso refleja mejor la experiencia habitual. “El diferencial está en el espacio, en la atención que le brindás a la gente y en la experiencia que se lleva”, sostiene Aron. Para Bairo, esa experiencia reúne el café, la comida y la posibilidad de desconectarse por un momento. “Queremos que se sientan como en casa”, asegura.