Una de las herramientas con las que se viene llevando adelante el ajuste de la formación a las necesidades del mercado laboral es a partir del acercamiento entre el instituto y la UTU, indicó Venturiello, exconsejero de la Dirección General de Educación Técnico Profesional-UTU.
Si bien en los hechos ya está operativa la coordinación, a través de un grupo de trabajo con técnicos de ambas instituciones, se prevé terminar de conformar y presentar próximamente la “mesa estratégica UTU-Inefop”, sus objetivos y la forma de trabajo, etcétera.
Explicó que es una forma de optimizar los recursos y de potenciar los interlocutores para las empresas y hacerles más fácil hablar con una organización o mesa que mire todo el ecosistema de formación profesional, en lugar de tener que ir a golpear distintas puertas.
“Énfasis” en el empleo
“Hasta ahora los comités departamentales decían: ‘Hay varios interesados y estaría bueno hacer un curso de electricista, sanitaria, peluquería, de uñas, gastronomía’”, relató el jerarca. Explicó que esas capacitaciones integran el catálogo de cursos que tiene el Inefop para ofrecer. “Pero ¿qué ocurre? Hay mucha gente que está desocupada, con la esperanza de que si hace un curso eso le va a dar más facilidad para emplearse, y va haciendo cursos y cursos, pero después no tiene el impacto esperado”, prosiguió. Por eso, ahora el instituto apunta “al revés”, porque “si en vez de 20 capacitaciones, hay una empresa que pide tres capacitaciones concretas para un empleo superconcreto, se apuesta a eso que genera empleo. Porque la financiación es una y la caja sale siempre del mismo lugar”, señaló.
Evaluó esto como un “cambio de paradigma en la forma de armar la oferta educativa. (…) Es un cambio fuerte, la oferta educativa se construye con diálogo social, ese es el énfasis”, indicó.
Comentó que otro ejemplo es el curso para unos 300 trabajadores que necesitan hacer la formación de OMI (Organización Marítima Internacional) para subirse a un barco. “Eso es una prioridad, en vez de hacer siete cursos distintos de otras cosas, hay que apostar a ese curso porque es el que da mayor certeza” de empleo.
Reconoció que en los últimos años, aunque hubo decenas de miles de personas que el Inefop capacitó en el interior del país, hay lugares como Treinta y Tres en los que “entregás los diplomas, pero la gente que lo hizo está desempleada, y hace cinco o seis años que ese departamento tiene los mayores índices de desempleo”.
Por eso justificó la revisión en el territorio, a través de los comités departamentales del instituto, sobre en qué tipo de formación se está invirtiendo para realizar los ajustes entre lo que es la actual oferta de cursos y lo que “se necesita en la realidad”.
Venturiello mencionó que en Artigas, donde se quiere poner en marcha el abasto municipal, el Inefop buscará dar cursos relacionados a la cadena frigorífica. Hay que dar “ese curso y no otro, porque es lo más tangible en materia de empleo”. En Maldonado, donde hay demanda de hoteles, supermercados, restaurantes, también se está trabajando en conjunto con los actores de la zona porque “es lo más cercano a que se generen esos puestos de trabajo”.
El “énfasis principal”, resumió Venturiello, es “la cercanía con la gente y dar respuestas pertinentes en lo que hace a la formación profesional con impacto directo en empleo de calidad”.
Apuntó que las herramientas y programas del área de empresas del instituto también son parte importante en esa tarea, porque apuntan a cuidar y hacer perdurar los puestos de trabajo, fortaleciendo la gestión de las firmas y la capacitación de los trabajadores en actividad.
Observatorio y ejecución
Este ajuste de la inversión en capacitación con énfasis en la inserción laboral de las personas formadas a través de los programas del instituto también estará acompañado por el fortalecimiento de la unidad de monitoreo o seguimiento de los proyectos, señaló el director general. Contó que se prevé incorporar a un investigador y avanzar hacia la conformación de un “observatorio de formación y trabajo” que permita tener información de calidad y centralizada para evaluar el impacto real de las capacitaciones versus la demanda de trabajo.
Los recursos “no son infinitos”, señaló, en relación con el Fondo de Reconversión Laboral (FRL) al que aportan obligatoriamente trabajadores y empleadores del sector privado, además de lo que vierte Rentas Generales (y que ahora destinará para financiar los subsidios previstos en la Ley de Empleo Integral 20.506).
“Hay que ser muy cuidadosos, no hay margen de error para decir ‘salió mal, ahora invierto en otra cosa’. Apoyamos muchas políticas públicas, que son costosas, hay que administrar el FRL con mucha profesionalidad”, agregó.
Venturiello indicó que, en lo que va del año, se viene “muy bien” en la cantidad de capacitaciones. Sin arriesgar un número, dijo que se “creció mucho” en las capacitaciones en el interior del país, porque las aulas móviles eran un componente que en el período anterior no estaba activo y por lo que se ve “día a día” en el territorio y en el trabajo con los programas que están más interconectados”.
Alegó que el nivel de ejecución que se viene registrando se ubica en 90% de lo planificado.
El Inefop está terminando de elaborar el Plan Operativo Anual —donde establece las metas de gestión a las que se compromete— que presenta a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
Formación dual
Venturiello destacó el “diálogo” entre el instituto y el sistema educativo, en particular a través del programa UTU-Dual, que permite a los estudiantes realizar prácticas en ambientes de trabajo (de una decena de empresas participantes) y luego, por ejemplo, seguir los estudios terciarios.
Si bien el programa ya fue lanzado este año, y en una primera etapa apunta a abarcar a unos 200 jóvenes, el Inefop prevé realizar otra presentación del mismo, en conjunto con el Ministerio de Trabajo y las gremiales empresariales con representación en el instituto, para el comienzo del próximo año lectivo.
Algunas de las empresas que participan en el programa son Nordex, Cutcsa y Agencia Central, mencionó. El Inefop financia el 50% del salario del estudiante aprendiz y todas las horas del tutor a cargo.
“El 70% de quienes se forman permanecen trabajando en la empresa o en el rubro”, destacó.
La formación dual en el sector productivo, que se viene implementando por parte del instituto desde 2019, lleva 1.280 aprendices formados, 22 centros educativos y 300 tutores que avalan la efectividad, informó. “Celebro que el sistema, que el programa, ya permeó, que se está entendiendo en la sociedad, y que las empresas empezaron a constatar las ventajas de la educación dual para tener a las personas preparadas y todo lo que se ahorran”, comentó.