Tiempos no tan lejanos nos recuerdan el franeleo que le llevó al Frente Amplio desprenderse de Raulito, sus balances deficitarios y sus tarjetas corporativas.
Tiempos no tan lejanos nos recuerdan el franeleo que le llevó al Frente Amplio desprenderse de Raulito, sus balances deficitarios y sus tarjetas corporativas.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAño y medio anduvieron tirando la pelota al óbol, con Tabaré Vázquez diciendo que nunca había visto un bullying semejante, respaldado por un corifeo de adláteres que, palabras más, palabras menos, repetían el concepto.
Para peor, el propio Raulito, en un congreso, creo que en México, había pronunciado aquella frase célebre que más le hubiera convenido morderse la lengua antes de soltarla: “Si es de izquierda, no es corrupto, y si es corrupto, no es de izquierda”.
Al final hubo que rendirse ante la evidencia, soltarle la piola al “licenciado en genética con medalla de oro” graduado en Cuba y dejarlo partir al ocaso político, que en el galpón que está al final del camino comparte con Calloia, Placeres (¿se acuerdan del aplauso de sus colegas correligionarios cuando abandonó la banca tras su procesamiento por el caso de Envidrio?), Fernando Lorenzo y Alfredo Silva, aquel sindicalista que integró el Directorio de ASSE y fue procesado por coimear a las empresas que limpiaban los hospitales. Hay de todo en esa viña del Señor, dedicada a los bandidos de izquierda (hay otra para los bandidos de derecha, y otra para los del centro, no dudarlo).
Pero en los tiempos que corren las temperaturas han cambiado. El joven matrimonio de titiriteros que maneja a varios muñecos (siendo el más famoso el monigote Yamandú, al que, según se rumorea, se le está por adaptar un ventrílocuo con un muñeco Chirolita que hable por él en las apariciones públicas) está más que atento a los acontecimientos y no quiere que esta vez se le quemen los papeles.
Por eso, cuando la fiscal Silvia Porteiro pidió el desafuero del senador Charles Carrera por uno de los escándalos del Hospital Policial (el del alojamiento por tres años de un señor parapléjico que no era policía víctima de una bala policial, que don Charles acogió por fraternidad y solidaridad, igual que lo hizo antes y durante con los tratamientos médicos y quirúrgicos de su esposa, de su secretaria, del portero de su despacho en el Ministerio del Interior, del limpiavidrios y del cuidacoches que le vigilaba el auto oficial), la pareja de titiriteros se reunió en sesión de trabajo para tomar una decisión rápida.
Lo primero fue hacerlo renunciar a su banca de senador y, ni bien él dijo “bueno, por ahí somos reelectos en octubre”, lo hicieron renunciar también a la postulación, renunciar a su cargo en la lista y, preguntada la titiritera por el destino del renunciante, expresó algo así como “siempre puede dedicarse a recorrer los barrios y hacer política parroquial”, o algo muy parecido. No me acuerdo de las palabras exactas, pero por ahí venía el consejo.
Acto seguido, las nuevas bases programáticas del MPP incluyen recomendaciones como las siguientes, que serán adoptadas ni bien asuman el gobierno.
Se suprimirá el término carrera, ya que cualquier alusión a tan funesto término le traería al potencial votante el recuerdo de este ser caído en desgracia.
Los cursos universitarios ya no serán carreras, sino recorridos académicos de nivel terciario, y los que los concluyan recibirán sus títulos al final de su exitoso paso por las aulas.
Los seres humanos que compitan en eventos deportivos ya no correrán las carreras de 100 metros llanos o la carrera con obstáculos, sino que se tratará de competencias de velocidad diferenciadas por las distancias o los obstáculos a superar en el recorrido, y aquellas en las que participen animales serán tratadas de manera diferente. Ya no habrá carreras de caballos, sino competencias ecuestres con diferentes distancias de recorridos, y los periódicos y los informativos de televisión se abstendrán de utilizar el término, sustituyéndolo por “los resultados de las diferentes actividades hípicas de la jornada, con las menciones a los caballos ganadores”.
En el ámbito militar habrá sustanciales modificaciones. Se sustituirá la carrera militar por el recorrido ascendente jerárquico de los protagonistas de la vida castrense y se jalonarán sus respectivos ascensos como un triunfo en procura de los más altos grados de cada categoría y de cada arma, demostrando la vocación de superación y el sacrificio de estos en el servicio a la patria.
El matrimonio de los titiriteros sin duda añora la distopía orwelliana de 1984, en la cual el autor señalaba la existencia de un Ministerio de la Verdad que reimprimía las noticias alejando de ellas a quienes habían caído en desgracia, eliminando sus nombres y hasta sus fotos de los periódicos en los que hubieran aparecido en el pasado, antes de su caída, y reimprimiendo nuevas ediciones en las que el desgraciado había desaparecido como si nunca hubiera existido.
En este caso llegaron tarde y con poca guita, porque las listas del MPP tendrán el nombre y las fotos del desaforado senador, aunque quienes las introduzcan en el sobre sabrán que ni el nombre ni la foto son válidos. Había medio millón de listas impresas , dijo la titiritera, y ya no daban ni el tiempo ni los fondos para reimprimir todo, borrando al caído en desgracia.
El problema más serio que enfrenta el matrimonio titiritero es el drama que les pone por delante la composición Canchero, compuesta en 1930, con letra de Celedonio Flores y música de Arturo de Bassi, popularizada por el Mago, don Carlos Gardel.
Sin ir más lejos, la primera línea de la canción dice: “Para el récord de mi vida, sos una fácil carrera que yo me animo a ganarte sin emoción ni final”.
Presumiblemente, el matrimonio titiritero no irá tal lejos como para hincarle el diente a don Carlos, por más que sientan la misma tentación que tuvieron los imbéciles del gobierno cívico-militar de la dictadura, cuando prohibieron la emisión de aquel tango, Acquaforte, que decía “Un viejo verde que gasta su dinero, emborrachando a Lulú con su champán, hoy le negó el aumento a un pobre obrero, que le pidió un pedazo más de pan”, porque lo consideraban comunista. Hay que ser bestia.
Lo más que podremos llegar a escuchar tras la muerte civil de Carrera es “para el récord de mi vida, sos una fácil laraila”, aunque dificulto que encuentren intérpretes capaces de cantar el tango con tal sacrilegio.
Pero recordando otras letras de tango, me sonó el famoso “La gayola” de Francisco Lomuto y Fernando Díaz, y revisando la letra, no encontré la palabra “Carrera”.
Por ahora…