Durante la campaña y una vez ganado el gobierno nacional a fines de 2024, el plan original del sector mayoritario del Frente Amplio, el Movimiento de Participación Popular (MPP), era ocupar por primera vez en su historia el Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Esa cartera estuvo liderada en los gobiernos frenteamplistas anteriores por los partidos de izquierda tradicional (socialistas y comunistas), y el MPP entendía clave esta vez quedar al frente, en un contexto de agravamiento de la vulnerabilidad social y un aumento sostenido de la población en situación de calle.
El nombre elegido para la tarea era el de la hoy diputada del MPP Cecilia Cairo. Las votaciones de los respectivos sectores, el armado del gabinete y los vaivenes de las negociaciones políticas hicieron que la cartera quedara en manos del entonces secretario general del Partido Socialista, Gonzalo Civila, y que Cairo fuera al Ministerio de Vivienda, al que tuvo que renunciar 49 días después de asumir.
A más de un año del inicio del gobierno, la conducción del Mides comienza a causar disconformidad en algunos sectores políticos oficialistas. Principalmente ese clima está presente en el MPP, pero también tiene algunas manifestaciones en la Intendencia de Montevideo (IM) e incluso en integrantes de la primera línea del gobierno, dijeron fuentes del Poder Ejecutivo a Búsqueda.
El ministro, no obstante, tiene hasta el momento el respaldo del equipo de Presidencia, coincidieron fuentes parlamentarias, del Ejecutivo y del Mides. Está previsto que la cartera haga anuncios de políticas públicas después de la Semana de Turismo.
Durante el invierno pasado, el presidente Yamandú Orsi respaldó expresamente a Civila en un Consejo de Ministros realizado el 26 de junio, en medio de críticas que el ministro recibía de la oposición y hasta de algunos dirigentes frenteamplistas por muertes de personas en situación de calle.
Un diputado del MPP evaluó que se trata de una cartera en una situación institucionalmente compleja y que requiere “trabajar con mucha espalda”. En ese sector siguieron con inquietud la conflictividad sindical que hubo en torno al ministerio en las últimas semanas. “Si un ministerio que tiene que enfrentar una serie de problemáticas importantes arranca con esos temas, es que vas perdiendo 3 a 0”, graficó el legislador.
El MPP ve el problema de las personas en situación de calle como un punto clave de la agenda y pretende mejoras concretas. También toman en consideración que hay una sensación de “hartazgo” en la sociedad por el tema. Por ejemplo, una reciente encuesta de Cifra sostiene que el 74% de los uruguayos apoya el traslado de las personas en situación de calle, incluso contra su voluntad.
El problema de las personas en situación de calle tiene un capítulo aparte con la IM. En la comuna surgieron molestias porque las personas en esta situación son trasladadas por la Policía al Centro de Referencia de Políticas Sociales Aparicio Saravia, ubicado en Casavalle, en el municipio D. “Entonces se arma un cóctel complicado. No hay más puntos para recibir a la gente y no hay una propuesta de trabajo con mayor retención de la gente, muchos quedan pululando en esa zona, que ya de por sí es compleja”, dijo un jerarca de la comuna.
El alcalde del municipio D, Gabriel Velasco, reconoció a Búsqueda que se originó un problema luego del aumento de traslados por parte del Ministerio del Interior y del Mides al Centro Aparicio Saravia, aunque dijo que el inconveniente comenzó con la política del municipio CH, gobernado por la nacionalista Matilde Antía, de enviar a los “pobres” para la periferia de la ciudad, algo que “se repite desde los años 40”. Velasco dijo que desde que se intensificaron los traslados se registró una saturación de ollas populares y merenderos, además de un aumento de robos y de peleas entre esta población. “Casavalle es el barrio más pobre del Uruguay, y no le podías poner otro problema”, consideró. Según dijo, en las últimas semanas organizó encuentros con el Mides, la Dirección Nacional del Liberado y otros organismos, como el Inisa, para desarrollar una política social para esta población, aunque enfatizó que idealmente debería haber otro centro en la ciudad, con las mismas características del Aparicio Saravia.
La situación del municipio D estuvo arriba de la mesa el pasado lunes en la Mesa Departamental de Montevideo del Frente Amplio, donde algunos dirigentes plantearon dificultades de articulación con el Mides, además de recortes de asistencia en esa zona sin comunicación previa. En el intercambio, reconstruyeron fuentes del encuentro, se señaló la importancia de mejorar la coordinación interinstitucional.
En tanto, el tema de las personas en situación de calle también fue discutido semanas atrás en el Secretariado Ejecutivo del Frente Amplio. Allí, la Vertiente Artiguista planteó que el próximo invierno no podía repetirse la cantidad de muertes ocurridas durante 2025 y que era imprescindible disminuir lo más posible los casos de intemperie. El planteo también fue hecho en la bancada de senadores este lunes 23, en el que algunos representantes del MPP se expresaron en el mismo sentido.
Entre los sectores frenteamplistas que lograron representación en el Senado, el Partido Socialista fue el de menor votación después de la 711, liderada por Felipe Carballo, a quien no se le otorgó ni ministerio ni subsecretaría.
Debilitamiento institucional y “tensión”
En la interna del ministerio se reconocen dificultades concretas que condicionan la gestión, aunque las consideran más asociadas a problemas estructurales que a una falta de liderazgo político.
Fuentes de la cartera señalaron que existe un “debilitamiento institucional” que tiene un reflejo claro en la “gestión humana” y en los “procedimientos administrativos”. Esa realidad contrasta con las responsabilidades del ministerio, que sigue sumando programas a su cargo.
En lo referido a “gestión humana”, las fuentes señalaron como un problema grave la falta de una “carrera funcional” que lleva a que casi no existan concursos para acceder a los cargos y que muchas de las responsabilidades se deban asignar mediante interinatos y con “compensacines transitorias”. El desincentivo para los trabajadores, indicaron, derivó en la pérdida de recursos humanos “muy calificados”, muchos de los cuales se fueron como “pase en comisión” a otros organismos.
El ministerio está “atrasado” en relación con otras secretarias de Estado, explicaron. A esto se suman lógicas particulares del Mides, como la necesidad de hacer convenios con organizaciones sociales para cumplir buena parte de los cometidos, que después son de difícil gestión. Como ejemplo, contaron que a veces la “necesidad urgente” de crear cupos en refugios es “incompatible” con un manejo eficiente de los procesos administrativos.
Distintas fuentes coincidieron en que hoy el Mides es un ministerio “tensionado” por reclamos internos, como los que protagonizaron días atrás los trabajadores tercerizados, por su propia debilidad institucional y por cierta “presión” del gobierno nacional por mostrar resultados.
El descontento de integrantes del MPP con la gestión del Civila es conocido en la interna del ministerio. Sin embargo, las fuentes indicaron que el ministro mantiene una buena relación y un diálogo permanente con Presidencia.
Conflicto sindical moderado
El viernes 20 el ministro Civila mantuvo una reunión con representantes del Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines (Sutiga), que representa a trabajadores de organizaciones de la sociedad civil con convenios con el Mides. En las últimas semanas el Sutiga había protagonizado reclamos contra el ministerio por atrasos en los pagos. El miércoles 11, en el marco de un paro de 24 horas, llegaron a entrar a las oficinas de la cartera. La falta de respuestas del ministro fue un reclamo repetido en esas instancias.
La tensión con los trabajadores tercerizados bajó tras el encuentro del viernes 20. La dirigente Anabela Espino dijo a la diaria que fue una “muy buena reunión” y destacó que se instaló una mesa de trabajo y que se presentaron propuestas de mejoras en los lugares de trabajo. Los representantes sindicales volverán a reunirse con Civila a mediados de abril.
“Esperamos que esto siga teniendo buen curso, pero, sobre todo, solucionar el tema de los pagos, que es lo que más nos preocupa. Que los trabajadores no estén pensando a futuro si cobran el salario o no”, dijo.