• Cotizaciones
    jueves 05 de noviembre de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Presidente de la Academia Nacional de Medicina: “Hay académicos muy preocupados por los conflictos de intereses en la salud”

    La institución reivindica su rol asesor a 50 años de su creación y procura aportar sobre cambio climático, inteligencia artificial y modificaciones al sistema de salud

    La Academia Nacional de Medicina del Uruguay (ANM) se creó hace 50 años, por ley, con el fin de reunir a las personas más representativas de su profesión para que asesoren a las instituciones públicas y privadas.

    En este 2026, en modo aniversario, la academia quiere destacar que, pese a su carácter elitista, se propone aportar en temas relevantes, como las mejoras que requiere el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), el impacto del cambio climático y la inteligencia artificial.

    La ANM entiende que el sistema tiene como uno de sus mayores desafíos la equidad territorial, pero también el acceso a prestaciones caras. Además, muchos de sus miembros están preocupados por la forma en que se manejan los conflictos de intereses en la medicina y apuntan al rol regulador del Ministerio de Salud Pública (MSP).

    Lo que sigue es un resumen del diálogo que Óscar Noboa, presidente de la ANM, mantuvo con Búsqueda.

    Óscar Noboa en la sede de la Academia Nacional de Medicina.

    Óscar Noboa en la sede de la Academia Nacional de Medicina.

    —¿Qué aporta la Academia Nacional de Medicina a la sociedad?

    —Es un grupo de gente con experiencia que puede aportar una mirada que trata de ser independiente. No es lo mismo que otras instituciones médicas. Aporta una mirada de largo plazo, que no debe ver estrictamente la coyuntura. Aporta ver para dónde vamos, asesorar, promover la ciencia.

    —¿Independiente de qué?

    —De lo que se puede ser independiente. Todos tenemos nuestra historia y nuestros probables conflictos de intereses, pero es un grupo de gente que ya no está en la actividad tan de primera línea, entonces puede mirar temas más conflictivos. De hecho, la academia discutió la eutanasia y no se puso de acuerdo. Y, en realidad, lo que se hizo fue asesorar al Parlamento en la mejor manera de llevarla adelante. Y así ha pasado con otros temas. A veces funcionamos a consulta. Durante la pandemia, nuestro presidente saliente, Henry Cohen, fue convocado al GACH (Grupo Asesor Científico Honorario), y muchos académicos participamos del grupo.

    —¿Cómo logra la academia integrarse al debate público?

    —Fundamentalmente tratando de ver los grandes temas nacionales, y algunos que salen del radar pero que a nosotros nos parecen importantes. Se integra frente a demandas o emergencias nacionales. Como fue la crisis del agua, que la academia fue convocada por la ministra y estuvo presente en la discusión sobre la cantidad de sal en el agua. Ahora estamos muy preocupados por el cambio climático y sus efectos en la salud. Se generó este año un coloquio al que vinieron dos ingenieros agrónomos con experiencia en el tema. Además, estamos trabajando en esa área con las academias latinoamericanas, España y Portugal, y en noviembre tenemos una reunión en Costa Rica. Y después aparecen otros temas, como el de los perros peligrosos, que se discutió en un conversatorio. Esa es la idea: una parte para la sociedad, pero tampoco demasiada participación pública porque no es nuestro rol; otra parte a la interna de la medicina y la salud, y una parte para la promoción dentro de lo que quieran los distintos sectores.

    —¿Cómo evalúan la actualidad del sistema de salud a 20 años de la reforma?

    —La ministra nos convocó para la reunión del jueves (por hoy) para empezar a discutir sobre el SNIS a 20 años. Lo que hizo la academia el año pasado, a partir de este mismo tema, fue escuchar a los distintos actores. Vino mucha gente. Estuvieron el exministro Daniel Salinas, el exministro Daniel Olesker, entre otros, en un ambiente de tratar de discutir en reserva, como es la academia. Fue un ciclo interno de escucha.

    —¿Y qué resultó de eso?

    —No hubo una conclusión clara. Lo que hacemos es ser caja de resonancia, escucha. Lo que quisimos fue tener herramientas para esta convocatoria.

    —El MSP tiene como objetivo recibir propuestas concretas. ¿Van a hacer alguna?

    —Nosotros no discutimos todavía cambios. Sí tenemos ideas sobre ciertas cosas, como los conflictos de intereses en el SNIS, que es importante. La gente que queda de los dos lados del mostrador. Hay académicos que están muy preocupados. No es que uno diga “los conflictos son malos”. No, los conflictos hay que expresarlos y la gente debe saber quién es el que habla.

    —¿Les preocupa porque hay más conflictos que antes?

    —No, no. Porque cuando decimos que no hay conflicto es cuando está el primer problema. Siempre hay, y uno debe saber cuál es el antecedente de la persona. Hemos participado de la Ceprem (Comisión de Educación Profesional y Recertificación Médica), una comisión interinstitucional sobre la formación médica continua, que es otra de las patas importantes. Muchas especialidades están haciendo sus procesos de recertificación a los cinco años de haberse recibido. En Uruguay se ha planteado como algo voluntario, no como en otros países, pero la Ceprem está en un momento de reevaluación al respecto.

    —¿Debería ser obligatoria la formación continua?

    —El sistema se ha puesto de acuerdo en que sea voluntario, pero que tenga valor y que lo conozcan los usuarios. Si yo voy a ver a un médico, capaz elijo uno recertificado antes que otro.

    —¿Qué otros aspectos del sistema de salud se deberían rever hoy?

    —Hay muchos: cómo mejorar la equidad del sistema; cómo resolver un problema que todos sabemos que es de difícil solución, como son las prestaciones de alto costo. Hay que buscar la forma de salir del sistema de amparos.

    —Y desde el punto de vista clínico-asistencial, ¿qué dificultades ve?

    —Las dificultades más grandes son de equidad territorial. Es enorme la diferencia entre Montevideo y el interior en cuanto al acceso. Lograr que colegas se asienten en el interior no es fácil por distintas cosas que todos buscamos. De hecho, esa cultura de cierto sacrificio que tenían antes los médicos ahora ya no está. Eso genera que el número de médicos, y el acceso, al norte del río Negro, tenga muchas dificultades.

    —¿Ha trabajado en el norte usted?

    —No, solo en Flores durante el internado.

    —¿Diría, entonces, que el acceso en el interior es el mayor desafío?

    —Es uno de los desafíos más grandes. Se ha querido resolver a partir de la formación de recursos humanos. Por la Facultad de Medicina de la Udelar (Universidad de la República) estuve involucrado en el programa de residencias médicas, que ha tendido a buscar que la gente se forme en el interior. Hubo un avance importante en el sector público y ahora se está avanzando en el privado.

    —¿Qué opina del lucro en la salud? ¿Habría que evitarlo?

    —Es muy difícil de eliminar, pero sí. A pesar de que se habla de instituciones sin fines de lucro, es muy difícil cuando se generan circuitos de participar en la institución y a la vez ser proveedor. Por supuesto que el regulador (el MSP) debe estar atento a eso.

    —El sistema se creó orientado a una búsqueda de complementación entre instituciones no lucrativas. ¿Qué queda de eso hoy?

    —La búsqueda de la complementación es muy importante; para el interior es algo básico. Pero no es fácil.

    —¿Se desvirtuó ese espíritu original?

    —Yo no sé si se desvirtuó o si no se generó el sistema con las herramientas suficientes para controlarlo. El punto es cómo mantener un sistema donde no haya lucro directo o indirecto, y es muy difícil. Quiero aclarar que son opiniones personales.

    —¿Cómo se debe incorporar la realidad del cambio climático y sus efectos en la atención en salud?

    —Las enfermedades por vectores son uno de los aspectos. Antes el dengue venía de Brasil; ahora hay dengue autóctono hace varios años, y si aumenta mucho la temperatura va a ser un problema importante. Tenemos que prepararnos. ¿Alcanzará con la propaganda de dar vuelta los tachos? Eso mismo pasa con la leishmaniasis y con enfermedades por vectores que antes no aparecían. Está el tema de los eventos extremos. Las inundaciones que Uruguay ha tenido, junto con el calor, generan el riesgo mayor de que el dengue se expanda. Pensábamos que el agua era eterna en Uruguay, y pasó lo que pasó. Las inundaciones contaminan el agua. Las temperaturas extremas afectan sobre todo a los extremos de la vida, y Uruguay tiene un porcentaje de adultos mayores muy alto.

    —¿De qué manera se debe incorporar la variable cambio climático en la atención?

    —Hay que tener claro que algunas enfermedades van a tener mayor susceptibilidad. De hecho, ya pasa. La hipertensión arterial ante calores extremos implica suspender la medicación.

    —Pensando sobre todo en niños que hayan sufrido inundaciones u olas de calor, ¿eso debería estar en la historia clínica?

    —No como antecedente, pero sí tenerlo presente.

    —Otro tema que está sobre la mesa es la inteligencia artificial y cómo se adapta la medicina.

    —Personalmente, creo que es parecido a cuando fue el cambio de milenio, que se decía que las computadoras iban a parar todo y todo iba a ser horrible. Lo que está pasando es que la IA está metiéndose en la vida de todos nosotros. Pensamos que nos puede ayudar. Una de las esperanzas que tenemos es que devuelva la mirada del médico en la consulta: que en vez de mirar la computadora, como ahora, podamos mirar al paciente.

    —¿Cuál es el rol de la academia en la observación de los avances de la medicina?

    —El 12 de diciembre haremos el cierre del año, al que siempre invitamos a alguien por fuera de la academia para que de alguna forma nos ilumine. Esta vez va a hablar el doctor Matías Di Martino, director del centro de inteligencia artificial. Hay toda una discusión ética sobre cómo manejar los datos y cómo obtener el consentimiento del paciente. Hay un consenso de Taiwán que ha tratado de poner las bases al respecto.

    —¿Habría que regular esos temas?

    —Hay que ponerse de acuerdo primero en cómo va a manejar el país esos datos. Pero sí, hay que avanzar en regulación, sin duda, porque es información sensible.

    —¿Cómo modifica la IA la producción científica?

    —Está el tema del uso de la IA para la producción, y el uso de la IA para la revisión por pares. El riesgo es doble: que el científico se apoye indiscriminadamente en eso sin curaduría y que el revisor le pida a la IA que haga la revisión. Algunas revistas están resolviendo ese problema diciendo si usan la IA y en qué, a modo de disclosure. Esto favorece la existencia de revistas predatorias, una obligación de los científicos de publicar y una especie de corrupción del sistema científico que hay que ver cómo se controla. El vivir en incertidumbre en la medicina ha sido la regla. Lo que se corre es el problema. Pero los problemas básicos capaz no son tan diferentes.

    —Y en cuanto a la formación de médicos y especialistas, ¿cómo cambia?

    —Hay mucha discusión reciente sobre el tema. La Asociación Médica Mundial publicó hace un mes una actualización de las recomendaciones de la formación médica en el contexto en el que estamos, no solo de IA, sino también ante la proliferación de academias o facultades garage, sobre todo en América Latina. Es una alerta. Por otro lado, está la velocidad a la que hay que cambiar la currícula. Francia está discutiendo la carencia de personal de salud en el mundo y cómo la evaluación solo por examen selecciona a un tipo de médicos. Entonces, ahora están pensando en hacer un ingreso más amplio para cubrir toda la gama de perfiles de personas que trabajan en la salud. Nuestro país tiene ya en formación de grado tres facultades, y más de posgrado. Va creciendo, por suerte, de forma más sistemática y seria que lo que se ve en la región.

    —¿Qué imagen quiere proyectar la ANM de sí misma en este contexto?

    —Este año la academia reflexionó mucho sobre su rol, y eso se expresa en un libro que vamos a presentar el 26 de noviembre. Quiere ser una institución que aporte a la sociedad, y que (el objetivo) no sea entrar a la academia para tener prestigio. El rol no es que nos recuerden, sino que podamos aportar al bien común. Entrar con una responsabilidad. Si logramos eso, vale la pena. Y si lo logramos incluso en la diversidad de opiniones, también vale la pena. Capaz incluso vale más. Uruguay tiene la capacidad de discutir, y es el diferencial que no podemos perder.