Lula, por su parte, dedicó gran parte de su cierre de campaña para enumerar las supuestas causas de corrupción que enfrenta su rival, además de advertir, a través de mujeres que narran la pieza publicitaria, que “va a cortar salario, jubilaciones y programas populares” y “prometió que va a privatizar Petrobras”.
El cambio para Lula se expresa en las tareas que quedan pendientes (“aún hay mucho por hacer”) y la esperanza en los objetivos ya alcanzados. “El Brasil de hoy es mucho mejor que el Brasil que encontró”, dice una de las mujeres, refiriéndose a Lula.
Para el presidente, sin embargo, cumplir las promesas de campaña será mucho más cuesta arriba que para Bolsonaro, quien ha centrado buena parte de su oferta en el desplazamiento del modelo social y contará con un Congreso abrumadoramente inclinado hacia la izquierda para ejecutar sus proyectados recortes fiscales.
Lula, en cambio, tendrá unos cuantos factores en contra en varios de los puntos centrales de su agenda: el empresariado ha rechazado el recorte de la semana laboral, el emblemático programa social Bolsa Família y el plan de condonación de deudas han sido cuestionados como populistas y reñidos con la disciplina fiscal, y su aspiración de reducir los costos del transporte tendrá que contar con un apoyo parlamentario del que no disfrutará si se queda en el Palacio de Planalto.
¿Tablero nivelado en el cara a cara?
Luego de un primer debate que se inclinó a favor de Bolsonaro, aplomado y sereno frente a un Lula exaltado, el segundo cara a cara reivindicó al veterano izquierdista, mientras su rival incluso se veía obligado a pedirle disculpas por comentarios que ridiculizaron las discapacidades del presidente.
El senador aseguró que Lula “da con una mano y quita con nueve dedos”, en alusión al accidente laboral sufrido en su época de obrero metalúrgico, en el que perdió el dedo meñique de la mano izquierda.
“Vas a tener que disculparte. La gente trabajadora está observando. Miles de trabajadores resultan heridos por la irresponsabilidad de los empleadores”, le dijo Lula, ante lo cual Bolsonaro estuvo de acuerdo y pidió “disculpas de verdad”, al tiempo que juntaba las palmas de las manos para hacer el gesto de excusarse.
Bolsonaro también se refirió de forma despectiva a la edad de Lula (80 años), al afirmar que tenía buenas ideas, pero estaba desfasado, y al daño a las cuerdas vocales que sufrió por un cáncer de garganta, cuando dijo que le costaba entender lo que decía debido a su ronquera.
Más adelante, Lula dijo que su rival también tendría que reconocer que hizo mal al votar en el Congreso contra la prórroga de las licencias por maternidad y volvió a cuestionar el desempeño del gobierno del patriarca Bolsonaro, Jair, en materia sanitaria, en particular en lo relativo a la gestión de la pandemia del Covid-19.
“En el gobierno de su padre, cualquiera que se vacunara se volvía 'gay', se convertía en caimán. Inventó medicinas para vender, como la cloroquina. No soy yo quien lo dice. Esto ocurrió a ojos del mundo”, afirmó el presidente.
Lula tuvo sus propias expresiones de descalificación hacia su rival, al que acusó de “lamer las botas” de Donald Trump y de quien dijo que “memoriza, pero no aprende”.
Bolsonaro, por su parte, comparó al gobierno de Lula con un “cementerio de obras”, haciendo referencia a más de 100.000 desarrollos y edificación iniciados por su rival que estarían paralizados.
Virtual empate en las encuestas
Superadas por la realidad de las urnas en la primera ronda, las encuestas mostraban el 22 de octubre un virtual empate entre los dos candidatos del balotaje.
De acuerdo con Datafolha, el presidente Lula ha recortado un punto en las preferencias con respecto a Bolsonaro, pero la diferencia podría caer dentro del margen de error estimado de la medición.
El sondeo muestra a Bolsonaro aún en la delantera con 47%, mientras que Lula es favorecido por 46% del electorado, un pequeño avance frente a una encuesta de la semana anterior que tenía al candidato derechista con la misma proporción de 47% y al nominado del PT más rezagado con 45%.
Sin embargo, Datafolha advierte que su margen de error es aproximadamente de dos puntos porcentuales, con lo que la diferencia entre los dos reflejada en la última medición podría no ser determinante el domingo.
La encuesta apunta que 5% de los consultados anunció que emitiría un voto en blanco, mientras que otro 2% sigue sin inclinarse por ninguno de los dos candidatos.
Un blindaje diplomático a las elecciones
Cuatro embajadores que conversaron bajo condición de anonimato con la agencia Reuters informaron que el cuerpo diplomático acreditado en Brasil está proponiendo un reconocimiento rápido al ganador que revele el Tribunal Supremo Electoral, como una forma de adelantarse a cualquier intento de cantar resultados desde fuera del país.
Dos de ellos confesaron su preocupación de que el presidente estadounidense Donald Trump intente negar un eventual triunfo de Lula si éste se produce por un margen muy estrecho.
“No me sorprendería que Trump o (el presidente argentino de derechas Javier) Milei declararan ganador a Bolsonaro antes que las autoridades electorales”, reconoció uno de los diplomáticos en conversación con Reuters, señalando que esto “podría conducir a una crisis institucional que nadie quiere".
El acuerdo sobre una posición común todavía está en discusión, mientras las legaciones se comunican con sus respectivos gobiernos para definir la mejor manera de proceder.
“No me importa si gana Lula o Bolsonaro”, señaló uno de los embajadores consultados por Reuters. “Me importa la forma de la democracia brasileña después de estas elecciones”.
Aunque no ha endosado explícitamente a Bolsonaro, Trump ha intentado interferir de distintas formas en la política interna brasileña.
Aranceles, sanciones, la designación de grupos delictivos locales como organizaciones terroristas y, más recientemente, comentarios como calificar de “muy, muy grande, increíble y excelente” la ventaja del senador en la primera vuelta han formado parte del repertorio para expresar su respaldo a Bolsonaro.
El reconocimiento de gobiernos extranjeros al triunfo de Lula en 2022 (entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea) fue decisivo en momentos en los que el expresidente Jair Bolsonaro se negaba a admitir los resultados.
El mundo de la cultura muestra la L
Varios artistas del cine y la música se unieron este 23 de octubre para mostrar su apoyo al presidente progresista en un video en el que simplemente muestran los dedos índice y pulgar formando la letra L.
El grupo reúne a los actores Tilda Swinton, Javier Bardem, Sonia Braga, Wagner Moura, Mark Ruffalo, Gael García Bernal, Julie Delpy y Juliette Binoche, los directores Pedro Almodóvar, Guillermo Del Toro, Joachim Trier y Fernando Meirelles y el músico Caetano Veloso, entre otros.
Los artistas se unieron en una campaña que se originó en el Instagram del realizador brasileño Kleber Mendonça Filho y que luego compartieron todos los participantes en sus redes sociales.
“Voten para buscar la libertad, el progreso de Brasil y aprendan de todo lo que está sucediendo en la parte superior del hemisferio”, invita Del Toro en la pieza, mientras que Ruffalo agrega: “Combatan a los fascistas, mantengan viva la democracia”.
“Que Lula gane estas elecciones es esencial para Brasil y para el medio ambiente”, agrega Almodóvar más adelante.
Bolsonaro, por su parte, disfrutó del endoso de figuras del deporte brasileño, como el excampeón de Fórmula 1 Nelson Piquet, quien invitó a “votar 22 para así ver a Brasil crecer”, haciendo referencia al número de identificación electoral del candidato derechista.
Con EFE, Reuters, AP y medios locales
FUENTE:FRANCE24