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    lunes 10 de junio de 2024

    Marcos Taranto: "Hay que ser sanamente ambicioso"

    Marcos Taranto, hijo de uno de los fundadores y actual presidente de Stiler, empresa constructora que ha jalonado el país con obras emblemáticas de arquitectura e infraestructura, quiere seguir haciendo historia, mediante la diversificación y la internacionalización

    “Construir y perpetuar te genera pasión por lo que hacemos”. Este es el sentir de Marcos Taranto, presidente de Stiler, una de las empresas constructoras más importante del país. Taranto no solo lo siente y lo dice, también lo transmite. Escucharlo hablar sobre lo que hace, bien da cuenta de la intensidad con la que trabaja y lidera día a día la empresa que nació en 1959 y formó su padre, Alberto Taranto, con tres amigos de la Facultad de Ingeniería: Alfredo Miller, Juan Carlos Passadore y Leonel Viera. Ya en la década de los 80, cuando construyen la obra de los accesos de Montevideo, la empresa se había convertido en una constructora de renombre, teniendo en su portfolio el mausoleo de Artigas, el puente Sarmiento y muchas obras para la represa de Salto Grande.

    Debido a un pacto fundacional entre los cuatro socios, en los planes de Marcos Taranto no cabía la posibilidad de trabajar en la empresa de su padre. Sin embargo, luego de haber estudiado Agronomía y un MBA en Chile y Estados Unidos, terminó ingresando a la firma en 1999, “casi como cadete”. Desde entonces, su carrera dentro de Stiler pasó por distintos cargos y responsabilidades, hasta llegar a la presidencia. Paralelamente, la empresa tampoco dejó de crecer, transitando el pasaje de mando de generaciones y llevando a cabo un importante proceso de diversificación. De hecho, hoy Stiler forma parte del Grupo Avax, junto a Stiler Project Management, Maqssa, Taranto Desarrollo Inmobiliario, AX Capital y Bank Landing Uruguay.

    “Esta industria, no voy a decir que es una droga, pero claramente es pasional. No es una industria de medias tintas. Es algo de 24/7, de muchísima dedicación”, comenta Taranto durante la conversación que mantuvo con Trayectorias en el edificio Joy Montevideo (Br. Artigas y Ponce), una de las últimas obras de Stiler y la primera torre residencial con 28 pisos de la ciudad. “Para nosotros, Joy Montevideo es un hijo más en esta guirnalda de proyectos, que va a quedar para la mejor historia”, afirma con orgullo.

    ¿Qué se siente estar hoy al frente de la empresa que fundó su padre?

    El pasaje de mando de generaciones es algo muy lindo. Allá por el año 1999, cuando yo vuelvo de Estados Unidos, el Monito (Juan Carlos) Passadore, hoy fallecido, me da la posibilidad de ponerme a laburar junto a él. Así tuvo inicio la segunda generación. Yo vengo del sector agropecuario, soy ingeniero agrónomo. Tengo un MBA en Chile y Estados Unidos. Cuando vuelvo, con ese perfil más financiero y de gestión, Passadore me pone a seguir obras, casi que de cadete.

    Si estudió Agronomía, ¿estaba en sus planes trabajar en la empresa de su padre?

    Había un pacto fundacional de los cuatro socios, que prometieron que sus hijos no iban a trabajar en la empresa, eran 18 hijos!. Nos criamos todos con esa máxima. Por eso, cuando Passadore me dice para trabajar en la empresa, yo le dije: Pero vos tenés un pacto fundacional con mi viejo. Y él me contestó: Vos con tu viejo no podés trabajar, pero conmigo, sí. Él y mi viejo me enseñaron a querer esta industria, a enamorarme. Esta industria, no voy a decir que es una droga, pero claramente es pasional. No es una industria de medias tintas. Es algo 24/7, de muchísima dedicación. A lo largo de la semana, podés estar con un obrero a pie de obra, con un capataz, con un ingeniero, con un ministro y hasta con el presidente de la República. Eso te permite conocer y valorar a todo el espectro socioeconómico del país. Además, esto de construir y perpetuar te genera pasión por lo que hacemos. Hemos jalonado el país con proyectos que son emblemas, como por ejemplo, la torre de Antel, el edificio anexo de Presidencia, el hospital del Banco de Seguros, la sede de la CAF, los accesos a Montevideo, el mausoleo de Artigas y el puente Sarmiento. Ahora estamos construyendo un tramo importante de la ruta 5. Entonces, esta industria nos apasiona por lo que hacemos y por lo que va quedando en el país.

    ¿Qué implican las obras que hacen Uruguay?

    En definitiva, si vos te pones a pensar, la fibra óptica le cambió la calidad de vida a la población y ahí estaba nuestra gente. Recientemente, hicimos en conjunto con otras empresas, la obra de urgencia que se hizo para el trasvase del agua del río San José al Santa Lucía, y dimos certezas al abastecimiento de agua a la zona metropolitana. Cuando construimos hospitales y escuelas, estamos ni mas ni menos que ayudando a atender parte de las necesidades sociales básicas de los uruguayos. Cuando construimos puentes y rutas, mejoramos la logística, la movilidad y la seguridad de todos. Y así en cada proyecto en los que decimos presente. Nuestro trabajo impacta directamente en la población, la producción y por la tanto en la calidad de vida y la economía del país.

    Damos muchísimo empleo. Nuestra industria impacta muchísimo en la economía del país. Cuando la industria de la construcción se mueve, se mueven los fleteros, las barracas, los proveedores, la mano de obra, se mueve todo. Cuando a la construcción le va bien, a la gente le va bien y vuelca sus ingresos al consumo en el país. La industria de la construcción es el motor del país.

    Es una empresa que a lo largo de los años se ha diversificado en distintos rubros. ¿Por qué?

    Por dos motivos: primero por vocación y visión estratégica de negocios y segundo porque en los dos años que estudie en el exterior pude entender un poco más cómo era el modelo de desarrollo de las empresas exitosas. Con ese conocimiento, empezamos a desarrollar una estrategia de crecimiento y diversificación relacionada. Profesionalizamos la empresa de maquinaria, Maqssa. En 2005 comenzamos el primer proyecto de desarrollo inmobiliario y descubrí que el real estate es apasionante. Mezcla todo lo que me gusta: emprendedurismo, finanzas, marketing, ventas y construcción. Eso es hoy Taranto Desarrollo Inmobiliario. Implica muchísimas más aristas que meramente construir, que es lo que originalmente hacemos hace 65 años.

    ¿El modelo que conoció en el exterior en qué consistía?

    La visión era muy clara, primero la profesionalización de la gestión, la conformación de un equipo de excelencia y después sí, una vocación clara de diversificación relacionada, porque no es que pusimos una panadería ni un restaurante. Son diversificaciones que tienen que ver con lo que hacemos. En ese plan hoy el Grupo Avax, además de contar con Maqssa y Taranto Desarrollo Inmobiliario, tiene una parte que hace inversiones en infraestructura o real estate, que se llama AX Capital, un banco de tierra, denominado Bank Landing Uruguay y tenemos la constructora, que es la empresa tradicional. Además, tenemos una gerenciadora de proyectos, que se llama Stiler Project Management, que se dedica a gerenciar proyectos en Uruguay y en Perú. Esto nos ha permitido generar eficiencias de grupo, porque la misma empresa constructora y gerenciadora, hace a la empresa desarrolladora más competitiva, por ejemplo. Entonces, se empiezan a generar sinergias. También fricciones intra grupo, pero que son parte del crecimiento. La visión de grupo, genera esto de poder avanzar en conjunto, con expertise constructivo, gerenciador, inmobiliario y de maquinarias.

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    Marcos Taranto, presidente de Stiler, en un piso de Joy Montevideo

    Marcos Taranto, presidente de Stiler, en un piso de Joy Montevideo

    ¿Cuál es el secreto para llevar a Stiler a donde está hoy?

    Secreto no hay. Hay que transpirar, tener una visión clara, conformar un equipo y comportarse de manera adecuada en el mundo de los negocios. El resto es una consecuencia. Eso sí, hay que ser sanamente ambicioso, el querer crecer. Siempre digo lo mismo, el éxito nuestro es el éxito de nuestra gente, entonces queremos en nuestros equipos gente sanamente ambiciosa.

    ¿En qué le gusta que se distingan las obras de Stiler?

    En 2015 trajimos de Chile unos expertos en gestión de proyectos, cuando en Uruguay prácticamente nadie hablaba de eso. Te diría que una de las características de nuestras obras es la utilización de sistemas modernos de gestión de proyectos. Nos preocupa muchísimo la planificación, el poder integrar a los proveedores con la cadena de planificación de la propia obra. En cualquier obra nuestra, te vas a encontrar con una sala de reuniones, tipo war room con reportes y tableros de mando, una reunión estándar de planificación, que se hace con carácter semanal, de acuerdo a las metodología last planner y aplicando la filosofía lean construction. Y lo otro, sin escupir para arriba, le damos muchísima importancia a la seguridad. La prevención de riesgos laborales es otro sello de identidad de la empresa. Ya en la década del 80, cuando en Uruguay no era obligatorio tener prevencionista, nosotros incorporamos los primeros prevencionistas a las obras.

    Están en Perú, ¿y en algún otro país? ¿Por qué?

    Estamos apostando muchísimo al plano internacional. Estamos enamorados de Uruguay, pero creemos que tenemos un desafío importante de volumen en el país. Cada vez que viene una crisis, Uruguay termina por achicar la inversión pública. Te diría que empezamos con la apuesta de internacionalización hace cinco años, con un primer caso de éxito en Paraguay, donde ganamos un contrato muy importante. En Perú estamos trabajando muy fuerte desde hace tres años. El plan estratégico que estamos ejecutando implica avanzar en otros países de América Latina. Además, tenemos el ojo puesto en España, pero aún no se ha concretado por el momento.