En sus giras, Martínez incluye reuniones con opositores. Foto: Nicolás Der Agopián

El precandidato del Frente Amplio sostiene que a Vázquez, Mujica y Astori les propondrá tener un rol “de consulta”

Martínez dice que en su eventual gobierno el gabinete será paritario y con jóvenes, aunque sacrifique “los equilibrios políticos”

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Nº2020 - al de Mayo de 2019
escribe Raúl Santopietro

Daniel Martínez repite una y otra vez que la humildad es “la mejor consejera” y que todavía faltan varias etapas para saber quién va a gobernar el próximo período. Hechas esas salvedades, sin embargo, el precandidato por el Frente Amplio tiene algunas cosas claras si le toca ser presidente y de a poco las comienza a plantear en su carrera por llegar a la Torre Ejecutiva.

“Si tengo que sacrificar los equilibrios políticos por el equipo, lo sacrifico”, dijo Martínez a Búsqueda la semana pasada, durante una gira por el norte del país.

Martínez, favorito a ganar la interna frenteamplista según todas las encuestas, aseguró que si es electo presidente formará un gabinete en el que replicará su experiencia en la Intendencia de Montevideo. Esto implicaría un cambio en relación con el gobierno de Tabaré Vázquez.

En su segundo período, Vázquez designó ministros con una edad promedio de 65 años y en su mayoría hombres. Martínez, en cambio, quiere que su equipo esté integrado por la misma cantidad de mujeres que de hombres, y que sean jóvenes “con cabeza” para “trabajar en equipo sin ser estrellitas”. “Creo en un gabinete joven y paritario con equilibrio técnico. Eso es más que importante”, dijo.

Martínez quiere que su equipo esté integrado por la misma cantidad de mujeres que de hombres, y que sean jóvenes “con cabeza” para “trabajar en equipo sin ser estrellitas”.

Para el precandidato socialista, la clave pasa por “entender que no hay ningún tema que sea de uno o de otro”, sino que “el trabajo es en equipo”. “Hay una cultura en política de que el jefe del departamento o el ministro es el dueño… Pero lo que queda claro es que es fundamental lograr un equipo con gente que tenga voluntad de trabajar ‘matricialmente’”, afirmó.

Martínez recordó que se negó a incorporar en su gabinete a dos nombres propuestos por el Movimiento de Participación Popular porque “no tenían esa cabeza, esa forma de trabajar”. El sector liderado por el expresidente José Mujica ganó espacio en el gabinete de Martínez cuando la División Tránsito quedó acéfala y el intendente designó a Pablo Inthamoussu.

Así, el precandidato dijo que los equilibrios políticos entre los sectores del Frente Amplio no serán determinantes al momento de elegir sus eventuales ministros. “Es igual a cuando dije que no iba a repartir los cargos en la intendencia por cuota política. Lo dije cuando era candidato y después lo cumplí. Me decían que Casa Grande o la Vertiente Artiguista estaban sobrerrepresentados… Coincidió que los nombres dieron para eso, pero nadie se llevó una sorpresa. Y ahora es igual, prefiero decirlo ahora”, aseguró.

Interrogado acerca de qué rol jugarán en su eventual gobierno la tríada que dominó el Frente Amplio en los últimos años —Vázquez, Mujica y el ministro de Economía, Danilo Astori—, el exintendente de Montevideo se limitó a responder: “De consulta… de consulta”.

La imagen de presidente

No “estrellitas” y contar con gente que tenga una “cabeza de construir en equipo” fueron conceptos que Martínez dijo varias veces, casi al pasar, en la decena de discursos que dio a lo largo de su gira por el norte del país la semana pasada. Búsqueda acompañó la recorrida que Martínez realizó por pueblos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro el jueves 9 y el viernes 10.

Parado frente a más de 200 personas en el Club Ferro Carril de Salto o ante una decena en Baltasar Brum, el exintendente de Montevideo envió mensajes que buscaban mostrar coincidencias con la oposición, con la mira puesta en la elección nacional de octubre y no tanto en la contienda interna. Su discurso refleja la idea que el publicista Claudio Invernizzi, integrante de su comando, describió como el péndulo: alternar entre mensajes hacia la interna frenteamplista y señales hacia un electorado de centro con puntos de contacto en partidos de la oposición.

En paralelo, su estrategia de campaña en redes sociales comenzó a colocar el hashtag #MartínezPresidente en sus publicaciones e insistió en los mensajes que lo describen como “un presidente tendedor de puentes”.

Aun teniendo en cuenta que la interna todavía no está cerrada, pese a que las encuestas lo mantienen como favorito, se trata de una combinación entre discurso y mensajes de comunicación para reforzar la imagen de Martínez como opción para todo el electorado y no solo para el votante frenteamplista.

El movimiento pendular entre el gobierno y la oposición se reflejó, por ejemplo, el jueves 9 cuando recorrió el pueblo Baltasar Brum, una localidad de 2.500 personas en el departamento de Artigas. Ante unas 15 personas, resaltó los logros que tuvieron los tres gobiernos del Frente Amplio en vivienda, donde según Martínez “se dio una diferencia importante” y en educación, sobre todo con la Universidad Tecnológica, que dio “oferta de calidad que permite a gurises que antes les era imposible ir a la universidad”. Pero también reconoció que “eso no alcanza” y que “queda mucho por hacer” en temas como la seguridad, donde “está complicada la cosa”.

“Hay una cultura en política de que el jefe del departamento o el ministro es el dueño… Pero lo que queda claro es que es fundamental lograr un equipo con gente que tenga voluntad de trabajar ‘matricialmente’”, afirmó.

Lo mismo hizo minutos después durante una entrevista con la radio comunitaria La Isla. Primero resaltó el crecimiento económico que tuvo el país en los gobiernos del Frente Amplio acompañado de la “mejor distribución”. Y luego apuntó a una idea fuerte de su discurso: generar políticas de Estado acordadas con la oposición. “Hay que buscar acuerdos en temas fundamentales con la oposición, buscar unir a toda la gente honesta que quiera trabajar por el país, porque hay desafíos que tienen que basarse en políticas de Estado que no tengan el nombre de tal o cual partido”, afirmó.

La recorrida por localidades de pocos miles de personas le permitió a Martínez intercambiar de cerca con sus militantes. Antes de seguir rumbo a Salto almorzó un strogonoff de pollo que preparó una vecina para él y su esposa, Laura Motta, mientras que su comando de campaña comió chorizos caseros. Mientras comían el postre, un Martín Fierro con queso y dulce de membrillo casero, la mujer les contó que antes no era frenteamplista. “¿Saben por qué dejé de ser blanca?”, les preguntó. “Yo milité con otras personas del pueblo y conseguimos un montón de votos para Lacalle, pero cuando ganó lo único que hizo fue darle un cargo a un dirigente. Ustedes por lo menos reparten entre todos”.

A la noche Martínez habló en un acto organizado por las listas que apoyan al intendente salteño Andrés Lima en el Club Ferro Carril. Ante unas 200 personas, con bombos y trompetas que interrumpían la oratoria, el precandidato del Frente Amplio insistió en que el gobierno logró un crecimiento económico “con la mayor redistribución de riqueza” de la historia y en que “todo el mundo tiene una computadora gracias al Plan Ceibal”. “Problemas hay, pero mucho se ha hecho”, afirmó.

La gira continuó a la mañana siguiente por Quebracho, una ciudad de 3.000 habitantes en Paysandú. Martínez se reunió con militantes que lo esperaban, pero también dio una señal a los votantes de la oposición al reunirse con el alcalde local, Mario Bandera, integrante del Partido Nacional. “Cuando hay algunos que se van de mambo y apelan a la violencia y a la división y el odio, está mal y hay que pararles el carro en el buen sentido ­—dijo—, porque Uruguay es un país chico e independientemente de la opinión tenemos que trabajar juntos”.

Horas después visitó Guichón y también aprovechó para reunirse con la alcaldesa del municipio, María Suárez, que milita en filas blancas.

La recorrida siguió por Algorta, una pequeña localidad sanducera de 750 habitantes, donde vecinos le regalaron productos producidos en la localidad como jabones, caramelos de miel y guaco y un enorme zapallo. Terminó su gira sobre la noche del viernes con un acto en Young, departamento de Río Negro. Allí nuevamente planteó la necesidad de generar acuerdos con todos los partidos políticos para mejorar la educación, combatir la delincuencia y reformar la seguridad social antes de las elecciones de octubre. “¿Por qué no hacerlo a partir de las elecciones internas cuando estén los candidatos elegidos?”, se preguntó.

Recuadro de la nota

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