AUF. Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS

Del Campo sugirió al periodista Ríos que Abulafia le pida ayuda a un hijo del presidente Vázquez para investigar una campaña de enchastre en las redes sociales, mientras que el mismo día que Valdez renunció, el empresario que lo grabó se reunió con el secretario nacional de Deportes

Un relato de reuniones y llamadas durante un mes que quebraron a la AUF y que involucran a un jerarca de gobierno y un legislador

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Nº1988 - al de 2018
escribe Raúl Santopietro

Todo ocurrió en menos de un mes. El 4 de julio un exdirigente de Danubio le envió un mensaje de WhatsApp a un periodista y amigo para contarle sobre un hallazgo que involucraba presuntamente al presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Wilmar Valdez. Tres semanas más tarde, Valdez había renunciado y por la Fiscalía de Flagrancia comenzaba el desfile de dirigentes de fútbol.

Búsqueda analizó las declaraciones recabadas por la Fiscalía en su investigación sobre la presunta extorsión a Valdez, revisó decenas de conversaciones de WhatsApp entre los implicados y reconstruyó lo que ocurrió desde aquel primer mensaje de Arturo del Campo a Julio Ríos hasta la caída del entonces titular del fútbol uruguayo el 30 de julio.

¿Por qué Valdez renunció ese domingo en el programa Punto penal? ¿Para qué fue Valdez la mañana anterior a la casa del periodista deportivo Julio Ríos? ¿Para qué fue Walter Alcántara a la sede de la empresa Tenfield meses atrás? ¿Por qué Del Campo recomendó a otro de los competidores, Eduardo Abulafia, hablar con Ignacio Vázquez, uno de los hijos del presidente? ¿Qué rol jugó el diputado blanco Pablo Iturralde? ¿Y por qué el secretario nacional de Deportes Fernando Cáceres se reunió con Alcántara el mismo día que Valdez renunció?

Wilmar Valdez. Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos

Arturo del Campo aún no había decidido competir en las elecciones para presidente de la AUF. La idea le gustaba, pero había postergado su definición hasta después del Mundial de fútbol. Era miércoles 4 de julio, la selección uruguaya acababa de derrotar a Portugal y preparaba su partido de cuartos de final con Francia. Allí, en la ciudad rusa de Nizhny, estaba su amigo el periodista Julio Ríos.

A las 19:51, Del Campo comenzó a mandarle mensajes de WhatsApp a Ríos. Le nombró siete cuentas de Twitter y mencionó un hallazgo de uno de sus hijos: “La gran mayoría fueron creados el 1º de noviembre. No tienen seguidores y lo único que hacen es ‘defender’ a Wilmar y atacar a personas públicas que se le opongan”.

“Se manejan en los mismos términos utilizando la palabra bot”, le explicó al periodista. También le detalló que en algunos casos hacían “comentarios agraviantes” contra Abulafia. Y agregó: “Esto claramente es pago por Valdez y el Ejecutivo”.

Búsqueda analizó las declaraciones recabadas por la Fiscalía en su investigación sobre la presunta extorsión a Valdez, revisó decenas de conversaciones de WhatsApp entre los implicados y reconstruyó lo que ocurrió desde aquel primer mensaje de Arturo del Campo a Julio Ríos hasta la caída del entonces titular del fútbol uruguayo el 30 de julio.

Después de explicarle lo que descubrió, Del Campo le dijo a Ríos que su intención era que Abulafia lo supiera. Y le preguntó al periodista si “le veía futuro” al tema. “Que (Abulafia) investigue por medio del perro (Jorge) Vázquez y haga un seguimiento de teléfonos porque la palabra mafioso ya lo amerita”, escribió.

La diferencia horaria con Rusia hizo que Ríos viera los mensajes recién cuando amanecía en Montevideo. “¡¡¡Olvidate!!! Tremendo”, respondió enseguida.

A la noche del jueves 5, Del Campo insistió con las cuentas de Twitter. Le recordó a Ríos que le había pasado algo similar 12 años atrás con usuarios que “le pegaban” a la directiva del club Danubio, que él presidía, y que un allegado averiguó quién estaba detrás. “Todo por un contacto en Inteligencia Policial así que si Abulafia se mueve con (Ignacio) Nachito Vázquez cambia el curso de la historia. Es una bomba”, escribió el dirigente. “Tranquilo, Arturo. Dejalo por mi cuenta”, respondió el periodista.

***

El lunes 9, Alcántara estaba en su casa viendo la televisión cuando escuchó que Del Campo era uno de los nombres que se manejaba como posible candidato. Era “el salvador del fútbol”, pensó. Miró su celular, revisó una conversación con Valdez y corroboró que el entonces presidente de la AUF seguía sin escuchar los mensajes que le enviaba desde hacía un año. Entonces decidió mover sus fichas.

Alcántara le mandó un mensaje de voz a Del Campo en el que le dijo que tenía un material importante y que si lo necesitaba, contaba con un “as bajo la manga”. A Del Campo le sorprendió, porque hacía tiempo que no se comunicaba con Alcántara. Ambos coincidieron en el proyecto Gol al Futuro, creado por el primer gobierno de Tabaré Vázquez y donde también estaban Ignacio Vázquez, hijo del presidente, y Abulafia. “Gracias, Walter. La verdad que lo veo muy lejano lo de la AUF”, respondió.

***

“El guerrero afila su cuchillo. En calma. El músculo tieso. La mirada penetrante y perdida en viejos recuerdos de guerras. El guerrero sabe que vendrán tiempos difíciles. Lo presiente y es en ese momento cuando aflora su verdadero espíritu. Aquel que el paso del tiempo casi había borrado”. Con ese mensaje, Del Campo le avisó a Ríos el martes 10 de julio por la noche que había decidido competir en las elecciones de la AUF. No lo haría público hasta varios días más tarde. “Me alegro que estés de nuevo”, le respondió el periodista, y agregó: “Te quiero ver guapear ahora”.

Al día siguiente, Del Campo retomó el tema de las cuentas de Twitter. “Siguió estudio. Comprobado”, le escribió a Ríos. En aquel momento Del Campo sabía que no tendría los votos suficientes para derrotar a Valdez. Y decidió jugársela. “Esto explota. Tienen que dárselo a Abulafia y que vaya por medios legales”, escribió.

***

La mañana del jueves 12, Ríos decidió “explotar” la información que conocía por Del Campo y fue el tema central en su programa radial Las voces del fútbol. “Va a haber un jaque mate a la reina”, dijo Ríos y dio indicios de que el Consejo Ejecutivo de la AUF podía estar comprometido. Hasta ese momento el periodista no tenía los audios de Alcántara.

Horas más tarde, Del Campo habló con Ríos. Primero le comentó entre risas que dejó a sus colegas periodistas “enloquecidos” con lo que anunció en la radio. Y luego le dijo que tenía la sospecha de que Abulafia había hablado con Ignacio Vázquez y que el hijo del presidente le aconsejó no involucrarse en el tema de las cuentas de Twitter. De todos modos, la investigación siguió su curso.

Arturo del Campo. Foto: Fernando Pena / adhocFOTOS

Mientras Del Campo estacionaba su auto en la pizzería Santorini de la avenida 8 de Octubre lo llamó Alcántara. Era jueves 19 por la noche y en una conversación de 14 minutos el empresario le contó que poseía información sobre posibles actos de corrupción de Valdez y que tenía audios para probarlo. Eran cinco horas de grabación, añadió. Del Campo le pidió que le enviara pequeños fragmentos. Al bajar del auto lo esperaba el presidente de Liverpool, José Luis Palma, a quien le comentó el diálogo que acababa de tener con Alcántara.

El expresidente de Danubio cenó con amigos del fútbol, pero su mente estaba enfocada en lo que podían ser esos audios.

Alcántara le envió 21 audios el viernes 20, ninguno superaba el minuto de duración. Por la noche, Del Campo organizó un asado en su casa de Carrasco con los presidentes de los clubes que apoyaban su candidatura, entre ellos Palma, y también con Daniel Jablonka de Defensor Sporting. Del Campo no les comentó nada como había acordado con Alcántara. “Yo los voy a estudiar detenidamente. Confía en mí”, le había dicho. “Confío en vos, Arturo”, le respondió Alcántara.

Más tarde, Del Campo le avisó a su amigo Ríos.

—Julio, tengo un material acá que Alcántara me mandó. Es un tema medio raro.

—Nada bueno proviene de este tipo de cosas.

—Yo te los voy a pasar. Escuchalos.

Ríos había terminado de trabajar a las 21 horas y recibió los audios cuando llegó a su apartamento de Pocitos. Se tiró en la cama y se dispuso a escucharlos. “A los 40 segundos dije: ‘¡Nooo!’. No escucho más. Y me puse a ver Netflix y no escuché más”, relató el periodista en su declaración ante la Justicia.

Tener ese material lo puso muy nervioso a Del Campo, al punto que comenzó a tomar medicación para poder dormir. Lo conversó durante días con sus hermanos, evaluó distintas hipótesis sobre por qué se los envió a él.

***

A la mañana siguiente, el sábado 21, Del Campo pasó por el apartamento de Ríos. Le preguntó qué opinaba de los audios y el periodista, según declaró ante la fiscal, expresó dudas. No le convencía que fuera una charla privada. De todos modos, los dichos de Valdez daban indicios de posibles delitos, por lo que, para despejar dudas, Del Campo lo consultó con un abogado cercano a la familia. Le envió los audios a Juan Andrés Ramírez. El decano de la Facultad de Derecho le dijo que su expertise era en Derecho Civil y que lo mejor era que consultara con un penalista.

Ríos propuso preguntarle a su abogado Jorge Barrera, presidente de Peñarol. Lo llamaron para reunirse, pero el penalista no podía porque tenía previsto ir a misa, por lo que el encuentro quedó para el día siguiente.

El domingo 22, Ríos realizó la entrevista central del programa televisivo Punto penal al presidente de Liverpool. El dirigente fue muy crítico con la gestión de Valdez y cuestionó su ética.

¿Por qué Valdez renunció ese domingo en el programa Punto penal? ¿Para qué fue Valdez la mañana anterior a la casa del periodista deportivo Julio Ríos? ¿Para qué fue Walter Alcántara a la sede de la empresa Tenfield meses atrás?

Más tarde, Ríos visitó a Barrera en su apartamento de Pocitos. Minutos después llegó a la reunión Del Campo. Ambos querían que Barrera analizara los audios y que les dijera si había algo para denunciar o no. El presidente de Peñarol se colocó auriculares, escuchó cada mensaje y les dijo que no veía motivos para una denuncia penal, pero que “como caballeros no le clavaran un puñal por la espalda”. Les recomendó que se los mostraran “de frente” a Valdez.

Para el abogado había 80% de probabilidades de que no tuviera cómo defenderse y 20% de que hubiera una explicación.

El día siguiente, el lunes 23, Alcántara le mandó un último mensaje de voz a Valdez para demostrarle que agotaba sus intentos de hablar con él. Hacía tres días que le había enviado los audios a Del Campo. Y en el mensaje de voz le dijo al titular de la AUF que quedaba libre de los códigos y que salvaría a su familia “duela a quien duela”.

***

El martes 24 al mediodía, Ríos entrevistó en su programa radial a Del Campo. Además de intercambiar sobre su proyecto de un eventual gobierno en la AUF el expresidente de Danubio aprovechó para hacer pública sus sospechas entorno al tema de los bots. Valdez se desligó de toda responsabilidad. Y el tema no tuvo repercusión. Sin embargo, las averiguaciones no se frenaron hasta unos días más adelante.

A Del Campo seguía sin cerrarle que Alcántara, que decía tener una situación económica crítica, con gastos importantes a causa de tratamientos médicos, no optara por vender el material. Sospechaba que detrás de toda la jugada estaba la empresa Tenfield, que maneja los derechos del fútbol uruguayo y que en los últimos tiempos estaba enfrentada a la AUF, en especial a Valdez. Por eso le pidió a su amigo Palma que le diera una mano para indagar si esto era una jugada de la empresa.

El mismo martes, pasadas las 18 horas, Alcántara recibió a Palma en su apartamento de Pocitos. El empresario relató el contenido del audio en el que Valdez quedaba vinculado al supuesto cobro de coimas y en el que acusaba de corrupción al Ministerio del Interior. Palma le pidió alguna prueba y Alcántara llamó a la constructora CEI, que fue la encargada de la obra de remodelación de la red lumínica del estadio de Defensor Sporting. Colocó el celular en altavoz arriba de un vaso y Palma escuchó la charla. En esa llamada Alcántara habló con el director de Obras, Fernando Gómez —publicada por Búsqueda semanas atrás—, donde se da por hecho que Valdez cobraba US$ 3.500 mensuales “por la gestión”.

Palma estaba cada vez más convencido de la veracidad de los audios. Llamó a Del Campo para ponerlo al tanto y le dijo que en su opinión Tenfield no estaba detrás. Para el presidente de Liverpool la motivación de Alcántara era el despecho con Valdez, quien no le respondía los llamados ni mensajes.

De hecho, Alcántara se había reunido meses atrás con Tenfield, según le dijo a Palma, pero se arrepintió justo antes de entregar información.

Julio Ríos. Foto: Captura Teledoce

***

Ríos, Del Campo y Valdez se reunieron el jueves 26 de julio en el apartamento del periodista. El entonces presidente de la AUF escuchó un par de los audios y pidió que pararan. Era suficiente. “Pah, está todo podrido esto”, dijo.

No intentó defenderse y, en su lugar, le aconsejó a Del Campo que no se metiera en el fútbol porque sucedían este tipo de cosas. El encuentro duró menos de media hora y, según el relato de Ríos, Valdez se despidió con un abrazo agradecido por el gesto. Lucía en estado de shock.

Al rato, Del Campo le escribió a Barrera.

—Se dio la charla sugerida y se desarrolló según tus cálculos.

—¿Qué te dijo? —le preguntó el penalista.

—Asumió. Feo.

Por la noche, Del Campo se reunió con Eduardo Ache, miembro de la comisión de Gobernanza de la FIFA y expresidente de Nacional, y le mostró los audios. De allí Ache se trasladó al Hotel Carrasco, donde lo esperaban varios integrantes del Consejo Ejecutivo de la AUF y les contó de qué se trataba. Para el extitular de Ancap, Valdez debía dar un paso al costado.

***

El viernes 27 el rumor de la renuncia circulaba entre los dirigentes del fútbol y periodistas deportivos. De todos modos, Valdez seguía mostrándose en campaña. Al mediodía fue a los estudios de la Radio 1010 AM, donde lo entrevistó Ríos, y aunque ambos sabían del contenido de los audios, la charla fue exclusivamente sobre temas de la AUF.

Horas más tarde, Valdez mantuvo una reunión con las autoridades del Centro Atlético Fénix, pero su ánimo estaba por el piso. Llegó una hora tarde, desganado y habló lo mínimo necesario.

Al salir de allí Valdez se comunicó con Ríos y le preguntó si podían verse al día siguiente. El sábado 28 por la mañana el aún presidente de la AUF visitó al periodista y le planteó que había hablado con su familia y que decidió bajarse de la carrera electoral.

Tenían pactada una entrevista el día siguiente en el programa televisivo de Ríos. “Pah, Wilmar. Me matás el programa de mañana”, le dijo el periodista. “Pero, Julio, no tiene sentido que vaya”, le respondió. De todos modos fue al canal.

¿Por qué Del Campo recomendó a otro de los competidores, Eduardo Abulafia, hablar con Ignacio Vázquez, uno de los hijos del presidente? ¿Qué rol jugó el diputado blanco Pablo Iturralde?

La noticia le llegó a oídos de Del Campo y con la renuncia de Valdez sobre la mesa decidió frenar las indagatorias sobre los bots. Uno de los que investigaba si había una empresa contratada para enchastrar en las redes a los rivales de Valdez era un amigo del expresidentes de Danubio, el diputado del Partido Nacional Pablo Iturralde, con quien tiene una relación de hace 30 años.

“Las reglas de juego cambiaron”, le dijo Del Campo al legislador y le pidió que si la pesquisa no había empezado, que la abortara. Iturralde le respondió por mensaje de voz que aún estaba a tiempo, porque iba a realizar las gestiones ese día, pero que se alegraba de que las condiciones ya no fueran las mismas.

Después del encuentro entre Ríos y Valdez, la noticia de su renuncia a la candidatura se desparramó rápido en el ambiente del fútbol.

Palma declaró a la Justicia que Ríos lo llamó para avisarle, aunque el periodista no recordaba haberlo hecho.

Alcántara celebró y envió mensajes de voz a sus allegados en los que se atribuía la caída de Valdez. “Decime cuántas veces te dije que Valdez es presidente hasta el día que yo quiera. Bueno, ayer a la noche le dije a Palma que no debía seguir siendo presidente. Y le bajé el pulgar. Ahí tenés las consecuencias. El piojito le ganó al monstruo”, le dijo a su hija, quien se había opuesto a que entregara las grabaciones.

Palma lo llamó por la noche y Alcántara le dijo: “Estoy recontento. David venció a Goliath otra vez”.

Del Campo se reunió con Eduardo Ache, miembro de la comisión de Gobernanza de la FIFA y expresidente de Nacional, y le mostró los audios. De allí Ache se trasladó al Hotel Carrasco, donde lo esperaban varios integrantes del Consejo Ejecutivo de la AUF y les contó de qué se trataba. Para el extitular de Ancap, Valdez debía dar un paso al costado.

Pero para otros la renuncia generó preocupación. Ríos habló con Del Campo y le transmitió su miedo por cómo lo vio a Valdez. Le dijo que estaba “hecho pelota” y que temía que se suicidara. Al enterarse, Del Campo le escribió a Valdez.

—Hablé con Julio. Me dijo el momento que estás pasando. Por peores que sean los momentos todo pasa. En poco tiempo serán poco más que malos recuerdos.

—Gracias, Arturo, y ahora arriba vos —le respondió Valdez.

Ese sábado, de acuerdo a los registros en la Justicia, Valdez escuchó la enorme cantidad de audios que Alcántara le había enviado en los últimos meses. Pero ya era demasiado tarde.

Al día siguiente, el domingo 29, el titular de la AUF fue al programa de Ríos y anunció su renuncia. Argumentó que quería dedicarle más tiempo a su familia.

Aunque para otros dirigentes quedó la sensación de que hubo un arreglo entre el periodista y Valdez, Ríos insistió ante la Fiscalía que no tenía la menor idea. “Que Dios me mande el peor castigo de mi vida. Yo no sabía que iba a renunciar en mi programa. Lo que sí sabía era que no se iba a presentar a la reelección. Se lo juro. Yo me entero cuando estaba charlando con él al aire”, declaró.

Pasadas las 14:30 horas Alcántara le envió un mensaje a Del Campo: “¡Perfecto! ¡Felicitaciones, presidente!”. El hombre que grabó las conversaciones se sentía la pieza clave para la caída de Valdez. Y lo decía a todo el que pudiera. Alcántara se arrepintió ante la Justicia, donde no escondió la satisfacción de que Valdez no siguiera en la AUF, pero dijo que esos mensajes eran “alarde” que hizo “por ignorancia”.

AUF. Foto: Santiago Mazzarovich/adhocFotos

Al día siguiente, el lunes 30 por la mañana, Valdez emitió un comunicado donde oficializó su renuncia y argumentó que era una decisión personal. No hubo menciones a los audios ni a supuestas extorsiones.

Y otra vez eligió a Ríos para dar la primera entrevista después de la renuncia, esta vez en su programa radial. Luego de una hora de editorializar y reivindicar que había anunciado “un jaque mate a la reina” —aunque cuando lo hizo no hablaba de los audios— habló dos minutos al aire con Valdez.

—Simplemente lo que quiero preguntarte es: ¿Tú escuchaste lo que yo dije? —le preguntó Ríos.

—Sí, quería ratificar lo que dijiste y agradecerte tu actitud. Ya tomé la decisión, y lo que se diga de ahora en más será cuestión de cada uno.

Esa misma noche, pasadas las 20 horas, con los periodistas buscando la pista de los audios y de quién había grabado a Valdez, Alcántara se encontró con el secretario nacional de Deportes, Fernando Cáceres. Le mostró uno de los audios vinculado a las supuestas coimas que cobró Valdez y le planteó su miedo por lo que se podía venir.

Al salir de la reunión, Alcántara llamó por teléfono a Palma y le contó que el jerarca de gobierno le transmitió su apoyo. Para Cáceres, el expresidente de la AUF era “un gusano” y le reconoció que “era más grave de lo que pensaba”, según le relató Alcántara a Palma en los 17 minutos que hablaron por teléfono. Por último, el secretario nacional de Deportes le recomendó que consiguiera un abogado para enfrentar lo que podía venirse cuando se supiera que él había sido quien grabó a Valdez.

✔️ Dos versiones sobre una reunión con Tenfield

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