Aquellos uruguayos que viven en asentamientos no tienen quién les escriba. Salvo el ocasional uso político de esa evidente lentitud por parte de la oposición (y está bien que así sea, para fiscalizar al gobierno está, entre otras cosas, la oposición), se trata de gente que no cuenta con voceros que reivindiquen su perspectiva y sean capaces de empujar la ejecución de recursos en tiempo y forma