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    Anécdotas mínimas: rock y brujos irónico-satánicos con el Peyote Asesino

    ¿Por qué contar estas anécdotas mínimas de músicos que no son ni serán estrellas globales?; lo interesante, y lo que me resulta revelador de ellas, es que contrariamente a lo que se suele pensar del mundo del rock no todos los tipos que llegaron a la cima (su cima, por lo menos) se comportan como unos narcisistas; son anécdotas que sirven para ilustrar la idea, leída por ahí, de que los metaleros son en realidad buenas personas que hacen lo posible por mostrarse como malas personas

    Columnista de Búsqueda

    Hace un montón de años, allá por 1998, llegó a mi correo electrónico un mensaje desde una dirección extraña. Un tal “jbrujo” me escribía, preguntándome si a Peyote Asesino le interesaba ser parte de Spanglish 101, recopilatorio con que lanzaba el sello Kool Arrow. El tal “jbrujo” no era otro que Juan Brujo, el enmascarado líder de Brujería, banda de death metal satánico e irónico. Quiero decir, no se puede sacar un tema llamado Don Quijote Marihuana, que versiona la Macarena en clave metálica, sin ser irónico. El Brujo me contó además que el dueño de Kool Arrow (que se pronuncia “culerou”, tal como un gringo pronunciaría la palabra culero) no era otro que su cuate Billy Gould, bajista de la banda estadounidense Faith no More.

    Por supuesto, Peyote dijo que sí y así fue cómo nuestro tema U.R. Gay salió junto con Brujería, Puya, Control Machete, Todos Tus Muertos, Aztlan Underground y Resorte, entre otras bandas de entonces. El Brujo también me contó que había llegado a nosotros a través de una recomendación que le había hecho Toy Hernández, DJ y productor de los mexicanos Control Machete. Otra cosa que hizo el Brujo fue enviarme una camiseta de Brujería que tenía la portada más gore de su discografía, mostrando una cabeza decapitada. Esa fue la camiseta con la que toqué en el último show de Peyote Asesino en el final de la primera etapa de la banda.

    Tres años más tarde me salió una beca para ir a estudiar periodismo en Barcelona y no recuerdo bien por qué razón se lo conté al Brujo. Este me comentó que Billy Gould estaba viviendo en la capital catalana y me sugirió que lo llamara al llegar, para ir a tomar una. Aquí quiero consignar que Faith No More es una de las bandas esenciales a la hora de entender la música de Peyote Asesino, en especial a lo que refiere a mezclar géneros que se supone no tienen nada que ver entre sí. La perspectiva de conocer al bajista, fundador y compositor del grupo se me antojaba irreal y emocionante al mismo tiempo.

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    La banda Faith No More en 2009

    La banda Faith No More en 2009

    Encuentro con Billy Gould

    Efectivamente, a los pocos días de estar en Barcelona, una mañana llamé a Billy. Me contestó una voz somnolienta que me pidió el teléfono y me dijo que contestaba en un rato. Pensando que la llamada no se iba a producir jamás, dejé mi teléfono y colgué. Para mi sorpresa, apenas media hora más tarde sonó el teléfono y era el bajista de Faith No More sugiriéndome con amabilidad ir a tomar un café o una caña. De yapa, el hombre vivía a un par de cuadras de la casa donde me estaba quedando, en el Eixample barcelonés. Y allá fui a tomarme un café con uno de mis ídolos musicales.

    Educado en la escuela del hardcore californiano, Gould resultó ser la antítesis de la estrella de rock convencional. Un tipo inteligente, amable, articulado y con mucho sentido del humor. Nacido en Los Ángeles pero criado en San Francisco, Gould estaba en Barcelona por razones familiares y aprovechaba la volada para intentar expandir su sello, el mismo que había editado Spanglish 101. Acababa de firmar con un par de bandas escandinavas y necesitaba apoyarlos en la distribución. Esto puede sonar prehistórico para la gente de menos de 30 años, pero en el mundo de la música de hace algo más de dos décadas la parte física de las cosas era importante. Así que, dado el escaso español de Gould y el igual de escaso inglés de sus eventuales interlocutores, allá fui yo con él a sus reuniones para hacer de traductor y “consultor”, sea eso lo que sea.

    Más allá de la parte laboral, que también fue interesante como pantallazo del mundo de las discográficas independientes catalanas de entonces, lo más interesante de Gould era su anecdotario, que incluía experiencias con gente como Henry Rollins, los Guns N’ Roses o los Beastie Boys. Recuerdo una anécdota, que contó en una larga noche de cañas, música y tapas: durante unos meses de 1984 Courtney Love, cantante, actriz y viuda de Kurt Cobain, fue vocalista de Faith No More. Su presencia no fue más allá de algunas presentaciones en radio y televisión y un par de demos. Sin embargo, cuando unos años más tarde Love triunfaba al frente de su banda Hole, le envió un áspero mensaje a Gould prohibiéndole exhibir ese material y amenazándolo con tomar medidas legales si lo hacía. “Eran todas grabaciones terribles, ¿por qué iba a querer mostrarlas a nadie?”, reía Gould al contar la anécdota, agregando que en persona Love era encantadora y muy graciosa, pero que cuando se ponía intensa podía ser muy pesada. “¿Por qué pensás que no siguió en Faith No More?”, ironizó Gould en aquella charla de cervecería. Actualmente, el bajista de Faith No More compatibiliza su tarea como músico y productor con la de empresario de la industria del aguardiente serbio, tarea que parece adecuada para alguien que se desarrolló en el universo multicultural de San Francisco.

    Un brujo enmascarado

    El otro personaje de esta historia, Juan Brujo, alias de John Lepe, siguió dobleteando durante años entre su vida como contador en un hospital de Los Ángeles y la del satánico personaje enmascarado que lideraba Brujería. A pesar de su carácter de supergrupo del metal y habiendo sido integrado por miembros de Fear Factory, Napalm Death, At The Gates y por el propio Gould (con el nombre Güero Sin Fe), Brujería y su narco grindcore humorístico han permanecido siempre en el under del género. Esto no ha impedido que el grupo haya girado varias veces por Estados Unidos, Europa y América Latina, logrando tener un pequeño pero firme núcleo de seguidores en casi cada lugar en el que han tocado. Este 2024, sin embargo, ha resultado terrible para el grupo. En julio falleció el vocalista, Ciriaco Quezada, también conocido como Pinche Peach, y un par de meses después, hace apenas un par de semanas, falleció Juan Brujo, ambos de complicaciones cardíacas. Es muy probable que esto marque el final de la banda, que existía de manera casi excluyente en torno al Brujo, a quien nunca conocí pero con quien durante años seguimos intercambiado músicas que nos parecían interesantes. La remera que me envió la usé hasta que se desintegró, luego de pasar todas las fases posibles, incluida de la “camiseta cómoda de dormir”.

    ¿Por qué contar estas anécdotas ínfimas y casi íntimas de músicos que no son ni serán estrellas globales? Lo interesante, y lo que me resulta revelador de ellas, es que contrariamente a lo que se suele pensar del mundo del rock no todos los tipos que llegaron a la cima (su cima, por lo menos) se comportan como unos narcisistas insufribles. De hecho, cuando años más tarde pude conocer al resto de los Faith No More (tras abrir su concierto en el Teatro de Verano con la banda Santullo en 2011) comprobé que al menos en su banda Gould no era la excepción sino la regla: todos fueron amables y accesibles en ese rato que compartimos en su camerino. En efecto, en un gesto poco habitual entre consagrados, Billy vino a nuestro camerino antes del show para saludar y charlar un rato. En definitiva, son anécdotas que sirven para ilustrar la idea, leída por ahí, de que los metaleros son en realidad buenas personas que hacen lo posible por mostrarse como malas personas. Y que en paz, pero con Satán, descanse el Brujo.

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