La constante del cambio
Hace más de tres décadas, Mary Urse llegó al Chuy, donde se estableció junto a su esposo. Allí fue bagayera, regenteó una reconocida whiskería de la ciudad —antes había ejercido la prostitución— y se vinculó con la política; con el tiempo se volcó a esa actividad y actualmente cumple su segundo mandato como alcaldesa