El senador Daniel Caggiani (Frente Amplio) sostuvo que es un acuerdo “mucho más valioso” porque se da en un momento de cambios profundos en la geopolítica internacional. “Es un acuerdo que tiende a establecer un llamado al mundo acerca de la vigencia de las reglas del comercio, del multilateralismo y de la cooperación”. añadió. “Sin duda, que estas dos regiones no solamente puedan cerrar el proceso de negociación, sino aprobar un acuerdo comercial que va a ser beneficioso para los integrantes de cada una de las regiones, es una señal muy positiva, de las pocas que están existiendo últimamente en este mundo”.
El senador Sebastián da Silva (Partido Nacional) consideró que la ratificación del acuedo implica un triunfo del “liberalismo económico”, porque demuestra que “acá hay un consenso de que el libre comercio es la forma de progresar de las naciones”. Es “tirar atrás” la mirada “sesentista” que dominó América Latina, dijo el legislador. Y agregó que es una victoria cultural: Milton Friedman le ganó al excanciller socialista Reinaldo Gargano.
“Reprimarización” de la economía regional
Constanza Moreira (Frente Amplio) subrayó que se necesitarán “muchas políticas sectoriales activas, mucho encadenamiento de valor entre ganadores y perdedores, muy especialmente entre los sectores agroexportadores y la pequeña y mediana empresa que gira en torno a ese universo, para que Uruguay no salga perdido del acuerdo”. La senadora subrayó que hay temores justificados de que el tratado empuje a una mayor “reprimarización” de la economía regional.
“Voy a romper el clima de concordia”, advirtió el senador comunista Óscar Andrade. Habló de un “contexto dramático”, en el que la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) aumenta su gasto militar y el mundo “aceleradamente va a una lógica fratricida”. Es “evidente” que Europa hace el acuerdo con el Mercosur después de años de tranca porque está en una “situación geopolítica desastrosa”. Acusó a Estados Unidos de llevar la disputa por los recursos naturales a una fase militar, algo distinto a lo que hace China.
Para Andrade, el “consenso” político en Uruguay es “sacarle el mayor jugo posible” y que “hay que hacer un esfuerzo posible para que, en los lugares donde duele, el dolor sea lo menos posible”.
Tras horas de discusión, el Senado votó a favor cerca de las 19 horas. El proyecto pasó a consideración de la Cámara de Diputados, donde se espera que tenga un respaldo muy amplio, aunque no unánime. Los diputados Gustavo Salle y Nicole Salle, de Identidad Soberana, anunciaron hace tiempo que no acompañarán el documento.
Uruguay está en una suerte de competencia con Argentina y Paraguay para ser el primero que lo ratifique. La Unión Europea todavía no definió si aplicará el acuerdo de manera provisional o si esperará a que el Tribunal de Justicia Europeo falle sobre su legalidad, como le pidió el parlamento del bloque. La segunda opción podría retrasar la implementación hasta dos años, de acuerdo con los antecedentes.
“Efectos positivos netos”
A la aprobación en el plenario del Senado se llegará tras apenas unos días de trabajo de la Comisión Especial para el Tratamiento y la Aprobación del Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea, que empezó a sesionar el martes 17. La comisión recibió a representantes de cámaras empresariales, en las que el respaldo es sólido; del PIT-CNT, en el que hay algunas dudas, y del Poder Ejecutivo.
El lunes 23 Economía y Cancillería presentaron datos del acuerdo y sus posibles impactos. “Estamos en un escenario donde la geopolítica domina las decisiones de política comercial, donde las ideas neomercantilistas aparecen, donde la reindustrialización se vuelve un aspecto clave por razones de tipo geopolítico y como respuesta a los desafíos que la inteligencia artificial plantea para la generación de empleos”, dijo en su intervención inicial el ministro de Economía, Gabriel Oddone. Sobre el acuerdo, aseguró que permitirá “acceder al mayor mercado del hemisferio occidental” y “los efectos positivos netos” para un país como Uruguay “siempre son extraordinarios —no hay ninguna razón para pensar lo contrario— cuando se accede a un mercado de ese tamaño”.
Después de la intervención de Oddone, el director de la Asesoría Política Comercial, Juan Labraga, y la vicecanciller, Valeria Csukasi, presentaron un estudio de impacto. Ambos tuvieron un papel importante en la negociación del acuerdo, que demoró 25 años en cerrarse por completo.
La presentación sostiene que aumentará 1,5% el Producto Bruto Interno, 3% las exportaciones, 3,4% las importaciones, 0,48% el empleo y 1,02% el salario real.
En la lista de “sectores ganadores en materia de concesiones arancelarias”, el gobierno ubicó, entre otros, a la lana, los aceites esenciales, cueros, despojos animales y oleaginosos. También están al tope de la tabla la carne de caballo, pegamentos y adhesivos y naranjas.
Entre los “ganadores”, también están aquellos que mantienen el “arancel cero” en su exportación: soja, colza, medicamentos, madera, depojos animales, entre otros. Para el Poder Ejecutivo, los “sectores con oportunidades comerciales” incluyen la venta de ganado en pie, las preparaciones alimenticias para animales, el ácido sulfúrico, el arroz con cáscara, los cigarrillos de tabaco.
Algunos sectores “desafiados”
En su primera visita a la comisión que analizó el acuerdo, el martes 17, Csukasi aseguró que hay “un par de sectores” de la economía que están preocupados por el posible impacto negativo del acuerdo en su “competitividad y en la producción”, entre los que se encuentran el sector lácteo, la industria en general, el sector del metal, el del metal mecánico, el de los plásticos, el vitivinícola y el del aceite de oliva.
La presentación incluye a los sectores “desafiados”, aunque con la aclaración de que las amenazas comenzarán a entrar en vigor 10 años después del comienzo de la aplicación del acuerdo. Integran esa lista aceites, medicamentos, cebada, automóviles para transporte de mercancía, entre varios otros.
Los ministerios destinaron un par de slides a las condiciones del sector vitivinícola. “La UE eliminará inmediatamente en canastas de cuatro años los aranceles a los vinos embotellados en envases de hasta cinco litros, mientras que Mercosur lo hará en canastas de ocho años”, describe.
Sobre el eventual impacto de la competencia de la UE en el mercado de vinos de Brasil, señala que ese origen ya ocupa el 40% de las importaciones. En 2025 Uruguay exportó US$ 7,5 millones a Brasil, “con una participación del 0,7% en el mercado y 1,37% de las importaciones” de ese país. “Claramente hoy no tenemos al mercado brasileño”, dijo Labraga. “Somos un actor supermarginal”.
El análisis también detalla las cifras de exportaciones de lácteos, especialmente a Brasil, un destino importante para la producción uruguaya. El sector lácteo ha expresado su preocupación a las autoridades por el posible aumento de la competencia de productores europeos en ese mercado.
“Logramos mantener cuotas para proteger de alguna manera o, por lo menos, no entregar completamente el mercado brasileño, pero eso implicó una negociación con los propios socios del bloque para que comprendieran el impacto que podía tener en la producción uruguaya”, describió Csukasi.