A las 11 de la mañana estaba previsto que comiencen las actividades en el Comité Aguada, ubicado en la avenida del Libertador, frente a la plaza Isabel de Castilla. La primera invitada de la jornada llegará 40 minutos después, aunque ya una quincena de militantes preparaban todos los detalles de la jornada. Hay una mesa que vende tazas y souvenirs frenteamplistas, sillas desplegadas en la vereda y un mediotanque que, pese a la hora, ya exhibe sus primeros resultados. Al lado del fuego esperan su turno unas pocas hamburguesas y más de un centenar de chorizos, un banquete que parece un tanto desmedido para la treintena de militantes que llegarán una hora después.
Finalmente, dijo que la “falta de unidad” está “matando” al Frente Amplio y que es necesario tenerlo en cuenta ante las elecciones internas del año que viene, donde seguramente haya más de un candidato a la presidencia de la fuerza política. Se robó los últimos aplausos del mediodía al decir que quería morirse “dando un discurso en un comité de base”.
El ambiente era bastante más íntimo y reservado a unas cuadras de allí, en Guayabos y Minas. En un comité que también ha hecho las veces de sede del Partido Obrero Revolucionario, el senador socialista Gustavo González y la exlegisladora Margarita Percovich eran los invitados de lujo en una reunión a puertas casi cerradas, acompañados por sándwiches, tartas, café y masitas.
El menú que planteó González a la docena de militantes que lo escuchaban es bastante más complejo: una situación económica complicada, además una derecha que, dice, “ha tenido la capacidad de opacar algunos temas” con la complicidad de los “medios de comunicación”. Entre ellos enumeró el rescate del Casmu, el “gran problema” de la “caja de profesionales” o la creación del Programa Uruguay Impulsa. También enfatizó la necesidad de “discutir una reforma tributaria” y recordó que está de acuerdo con el impuesto al 1% más rico que propone el PIT-CNT. “Mi miedo es que no podamos, y sacarles a los malla oro no me quita el sueño”, sostuvo, y luego afirmó: “No es cierto que no está en el programa, el programa es clarísimo”.
Entre sus argumentos, señaló que la senadora Blanca Rodríguez sostuvo en la bancada que se precisan US$ 500 millones para atender la pobreza en la primera infancia, dinero que “no está en el Presupuesto”, pero sí podría obtenerse con el tributo del 1%.
Percovich se focalizó en las políticas sociales, que, sostuvo, tuvo la oportunidad de analizar en detalle desde su actual rol en la sociedad civil. Dijo que el gobierno de Lacalle Pou fue, en ese sentido, “terrible” y que “el bonito de (Martín) Lema destruyó las políticas del Mides”. La exsenadora afirmó que el gobierno anterior hizo además la “manganeta” de dejarlos “sin un peso”, por lo que ahora “todas las políticas sociales hay que hacerlas sin presupuesto”. También destacó que es necesario cambiar la forma en que funcionan muchas áreas del Estado: “Hay cosas que no vamos a poder hacer porque no nos da plata, pero hay que cambiar la forma de trabajar”, resaltó.
Venezuela, la LUC, las peleas y el Presupuesto
A pocas cuadras de allí, el Comité El Galpón, ubicado en Uruguay y Magallanes, se aprestaba a recibir una mayor concurrencia. Banderas palestinas, sillas de plástico, choripanes a $ 150 y dos micrófonos que parecían competir a cuál andaba peor esperaban a los militantes en plena vereda del Cordón. El plato principal son las senadoras Bettiana Díaz (Movimiento de Participación Popular ) y Constanza Moreira (Casa Grande).
El aperitivo incluye otras performances. Primero, una comedia, con la participación de un grupo de teatro barrial. Luego hubo espacio para la crítica, a cargo de Gerardo Suárez, de la Internacional Antifascista, una organización creada por el mandatario venezolano Nicolás Maduro hace un año. Suárez cuestionó que el gobierno “no reconoce al gobierno de Maduro” en Venezuela, que “la Embajada de Venezuela está cerrada”, más allá de un consulado para trámites administrativos, y que “como contrapartida vino (el presidente de Ecuador, Daniel) Noboa, que es un fascista, aliado de (el presidente de Argentina, Javier) Milei”, y fue “recibido por Yamandú Orsi”.
Peleando contra una amplificación deficiente y los ruidos del tránsito, Díaz repasó los “logros” de un gobierno “que apenas lleva el 10%” del período, pese a que agarró un país “prendido fuego”. Subrayó la necesidad de iniciar un nuevo ciclo frenteamplista, ya que “cinco años no alcanzan”, a la vez que resaltó el escenario inédito de no tener mayoría en la Cámara de Diputados. Cuando se fue, recibió la crítica de una militante furiosa porque “Yamandú asumió y no derogó por decreto la Ley de Urgente Consideración” aprobada por el gobierno de Lacalle Pou.
Moreira lanzó críticas a propios y extraños y cosechó más aplausos que su antecesora en la oratoria. “El Frente ganó y está gobernando contra viento y marea. La situación está muy difícil. No es solamente que nos griten todos los días. Ahora tenemos una derecha superenvalentonada, con muchos votos y un envalentonamiento que viene de la agresividad y la violencia política que va en aumento”, dijo la legisladora, y reconoció que la situación en el Parlamento “no es cómoda”. “La derecha”, advirtió, “está aprendiendo de la derecha argentina: ven que Milei dice cualquier cosa y ganó las elecciones”.
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El senador Eduardo Brenta durante una visita a un comité de base.
Redes sociales de la Vertiente Artiguista.
Luego se refirió a la discusión presupuestal y pidió pelea “en la calle, en el Parlamento y en el gobierno”. Los comités de base, añadió, están para recordar “el compromiso” con el programa: “Es decir que acá está la plata para la universidad, para la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública), para ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado). La plata va a ir para salud, para educación y para seguridad social. La plata no va más para los militares, ni para las patrullas oceánicas ni los avioncitos”.
Finalmente, recordó su apoyo al impuesto al 1% más rico y dijo que, en esa discusión, lo “más importante” es “recordar que la columna vertebral de las izquierdas, acá y en el planeta, es redistribuir riqueza y poder”.
La actividad la cerró el inspector general de Trabajo, Luis Puig, que alertó por “los planes imperiales” en América Latina “contra Venezuela, contra Colombia y contra el mismo México”, alentados por el “cipayo de Milei”.
“Derecha cruel”
A unos pocos kilómetros del Centro de Montevideo y con una convocatoria más multitudinaria, el Comité Los Malvines recibía a un elenco de lujo para el festejo: la vicepresidenta Carolina Cosse, el intendente de Montevideo, Mario Bergara, y los senadores Óscar Andrade y Blanca Rodríguez. Se trataba de la actividad más difundida de la jornada, al punto tal que el propio equipo de comunicación de la fuerza política lo promovió.
Música, comida y hasta juegos inflables atrajeron la concurrencia de cientos de simpatizantes que escucharon cómo Bergara se focalizó en los desafíos de la intendencia, Rodríguez en la pobreza infantil, Cosse en los desafíos científicos y la educación en el país, y Andrade en la necesidad de fortalecer derechos, limitar privilegios y dar la “batalla cultural contra el individualismo y la apatía”.
Mientras tanto, lejos de las cámaras y los micrófonos, el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, realizaba una visita sorpresa al Comité de Base Salvador Allende, en La Blanqueada. “Estamos queriendo gobernar, con una derecha cruel, en lo político y en lo personal, que no tiene problemas en meterse con las personas, ni con la condición ni con la circunstancia de las personas”, dijo. El exsindicalista destacó que a su juicio el Frente Amplio está cumpliendo con su programa de gobierno y dijo que la de 2024 fue una gran elección, si bien en primera vuelta se votó “un poco menos de lo esperado”.
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Asamblea del Comité de Base Unidos Venceremos, en La Comercial, el Día del Comité de Base.
Pablo Vignali / ad hoc
Minutos antes se encontraba hablando la directora de la Asesoría para la Igualdad de Género de la Intendencia de Montevideo, Fiorella Buzeta, que saludó que el comité la haya recibido con una rampa, algo a lo que, reconoció, no está acostumbrada. Su intervención reflejó que, al igual que lo que ocurre en el gobierno encabezado por Orsi, en la capital también hay dificultades: “El contexto nacional y departamental no es favorable. Nos encontramos con un gobierno nacional y también con un gobierno departamental con enormes dificultades, muchas se explican por las restricciones del gobierno nacional y otras cuestiones por las crisis que hemos tenido, por lo que tenemos que ser audaces en llevar adelante nuestro programa”.