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Presentación de libro de una mujer trans, organizada por secretarías del Partido Nacional, causó diferencias entre los blancos
Mientras hay dirigentes que piden una “reflexión profunda” sobre si este tipo de actividades representan “la identidad, los principios y los valores” de los blancos, otros lamentan que haya “una mirada muy limitada y muy prejuiciosa”
Vida Trans: Porque la sociedad nos ha separado hasta de Dios. Así se titula un libro escrito por Marisol Johana Díaz Reyes de Córdova, mujer trans, venezolana y radicada desde hace nueve años en Uruguay. La presentación de la obra ocurrió sobre las seis de la tarde del viernes 24 en la Casa de los Lamas, lugar emblemático de resistencia política y democrática del Partido Nacional. El evento fue organizado por la Secretaría de Género de la Secretaría de Derechos Humanos y la Secretaría de Asuntos Sociales de los blancos.
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“Este libro no es solo mi historia; también representa la voz de muchas personas que durante años han sido silenciadas”, escribió la autora en su página de Instagram. “Ver el interés, la emoción y el respeto con el que fue recibido me llena el alma y me da fuerzas para seguir adelante. Mi más profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones que hicieron posible este momento. Me llevo en el corazón cada aplauso, cada sonrisa y cada muestra de afecto”, agregó.
La exsenadora y actual integrante del directorio blanco, Gloria Rodríguez, acompañó la presentación. “Su testimonio nos invita a reflexionar sobre la importancia de construir una sociedad donde todas las personas puedan vivir con dignidad, igualdad de oportunidades y pleno respeto, sin importar su identidad de género”, escribió en la red social X.
Pero pasaron solo 24 horas para que asomaran voces de incomodidad entre los nacionalistas. El exdiputado y actual dirigente herrerista, Martín Elgue, fue uno de los que condensó, con un planteo en X, el ruido disperso entre las redes del partido. Elgue aclaró que no había leído el libro y que no cuestionaba su contenido ni a su autora. Y tampoco al “derecho que tiene cualquier persona a escribir, publicar y presentar sus ideas”, pues “la libertad de expresión es un principio esencial que el Partido Nacional siempre ha defendido”. Sin embargo, hizo un llamado a la “reflexión” ante la presentación del libro ocurrida un día antes. Se preguntó por la “conveniencia” de que “órganos del partido organicen o promuevan actividades que pueden ser interpretadas como una adhesión institucional a determinadas corrientes ideológicas”.
“Toda persona, independientemente de su identidad o de sus convicciones, merece ser tratada con dignidad y respeto, nunca como un recurso político ni como parte de una estrategia electoral, cuando temas tan sensibles son abordados desde esa lógica, lejos de contribuir al entendimiento, muchas veces terminan profundizando divisiones y generando nuevas grietas”, escribió Elgue. Y agregó: “Los uruguayos estamos cansados del oportunismo político que utiliza las diferencias para obtener rédito electoral”.
Elgue opinó que este “episodio” debería ser una “oportunidad para abrir una reflexión profunda, respetuosa y sincera dentro del Partido Nacional, no para censurar ideas ni limitar libertades, sino para debatir si este tipo de actividades representan la identidad, los principios y los valores que heredamos y que tenemos la responsabilidad de transmitir a las próximas generaciones”.
Su publicación tuvo numerosas réplicas y respuestas de apoyo. “Absolutamente de acuerdo”, le contestó el senador blanco Sebastián da Silva.
Consultado por Búsqueda, Elgue se mostró “gratamente sorprendido” por la repercusión de sus comentarios en las redes y en grupos de WhatsApp. Y profundizó sobre el planteo: “El Partido Nacional no puede aparecer identificándose institucionalmente con agendas que generan controversias entre nuestra militancia y en la sociedad sin antes haber dado una discusión interna seria”. El dirigente herrerista pidió abrir una “discusión franca, respetuosa y sin descalificaciones sobre cuál es su identidad en el siglo XXI, no para prohibir actividades ni para limitar la libertad de expresión de nadie, sino para definir qué mensajes institucionales queremos transmitir”.
El prejuicio
Álvaro Viviano, coordinador de la Secretaría de Asuntos Sociales del Partido Nacional, lamentó el ruido negativo alrededor del evento. Le sorprendió encontrarse con posturas “tan radicales y extremas”. “Quienes objetan esto lo hacen desde una mirada muy limitada y muy prejuiciosa. Han elegido desconocer que la sociedad está integrada por muy diferentes expresiones, incluso en nuestros cuadros militantes”, señaló en diálogo con Búsqueda.
Viviano también se hizo algunas preguntas. “¿Por qué el tono? ¿Por qué la necesidad de dividir? Capaz que es más rentable para ellos hablarle a su segmento electoral desde posiciones más conservadoras y mucho más egoístas”, argumentó. “Y por lo que vi en redes y por lo que vi en algunos comentarios, los que opinaron ni siquiera leyeron el libro”.
El dirigente blanco señaló que le pareció “muy sensato y oportuno” darle un espacio a “una militante blanca, trans, migrante, que quiso contar en el seno de su partido su historia de exclusión y de sufrimiento”. Y, además, “resaltar las oportunidades y libertad que consiguió en Uruguay, que le permitió cumplir con su deseo de abordar la opción sexual que estaba tomando, pero también militar políticamente en un pie de igualdad con cualquier otro militante”. La autora del libro encabezó una lista en la interna. “Se trata de una mujer muy querida en el ambiente político”, valoró Viviano.
No son nuevos los cuestionamientos sobre la apertura nacionalista a la denominada agenda de derechos. El exdiputado blanco Carlos Iafigliola fue el principal abanderado de la causa hasta que, a comienzos de este año, abandonó el partido para fundar su propio movimiento político, Esperanza Nacional, “100% social cristiano, pro familia y pro vida”. A Iafigliola “no le llama la atención”, pero le “preocupa” que se “naturalicen cuestiones de este tipo y se tomen hasta propias las visiones ideológicas sobre temas tan delicados como el de la sexualidad humana”. En diálogo con Búsqueda, dijo que se trata de una “estrategia” que, anclada en lo “políticamente correcto”, “hace guiñadas para un lado y para otro”, en “una especie de góndola de supermercado donde hay para todos los gustos”, y que persigue “un objetivo que es o ganar el gobierno o tener más bancas en el Parlamento”.